Martes 14 de abril 2009


+ El nuevo PRI es el mismo PRI

+ Para 2012, regreso al futuro

 

La lista de candidatos a posiciones plurinominales del PRI mostró el nuevo rostro del partido tricolor: corporativismo, familias de poder, exclusiones y sobre todo el mismo perfil del PRI que perdió la presidencia de la república en el 2000.

Por tanto, el mensaje no pudo haber sido más claro: el PRI no cambió y su regreso a la presidencia será con los mismos que la perdieron en dos ocasiones.

De ahí que el PRI aún no termina de ajustar cuentas consigo mismo. Por ejemplo, la presidenta nacional del PRI en el 2000, Dulce María Sauri. Fue excluida de la lista plurinominal por una disputa por el poder con grupos locales ahora controlados por la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del viejo cacique Víctor Cervera Pacheco. Las razones fueron ajenas a la política y resultaron más bien familiares y hasta de viejas vinculaciones sentimentales.

Otro caso: el presidente nacional del PRI y derrotado candidato presidencial en el 2006, Roberto Madrazo, logró sacar de la lista a los ex gobernadores del Grupo Tucom --Todos Unidos Contra Madrazo-- que dificultaron su candidatura y su campaña y se aliaron con la maestra Elba Esther Gordillo para reventarlo en las urnas, aunque a la larga el tiempo ha demostrado que la derrota se debió exclusivamente a los errores de Madrazo.

Y para que no hubiera dudas de las razones de las listas, Madrazo impuso como candidato a su hijo Federico, sin carrera partidista y siempre a la sombra de los intereses del padre. En 2003, Madrazo negó que quisiera hacer diputado a su hijo, afirmó que “sería un pendejo si lo hiciera”, pero lo colocó como diputado suplente de su colaboradora Addy García, luego la obligó a solicitar licencia y Madrazo Jr. asumió una curul para ejercer como diputado. Hoy, por la vía del control de las listas de plurinominales, Federico Madrazo regresa a la cámara sólo por el apoyo de su padre.

De ahí las listas de candidatos plurinominales hayan sido producto del reparto del poder de los viejos y nuevos grupos dominantes, sobre todo tres que se encuentran enfilados hacia la candidatura presidencial priísta del 2012: el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, el senador Manlio Fabio Beltrones Rivera y el derrotado candidato presidencial Roberto Madrazo. Por tanto, el viejo PRI es el que quiere posicionarse de la mayoría del Congreso, acotar el margen de maniobra del gobierno panista de Felipe Calderón y regresar a la presidencia en el 2012 para restaurar el Estado priísta.

En las listas de plurinominales del PRI faltan figuras nuevas, posiciones ideológicas modernizadas, representantes sociales de sectores liberados del control priísta corporativo. Representantes de los cavernarios sector obrero de la CTM o del sector campesino de la CNC tienen su cuota de poder para ganar sin votos directos. La CNOP terminó en un membrete de complicidades políticas y familiares, perdida ya la vinculación con los verdaderos sectores populares del pasado. Los jóvenes con lugar en la lista son los bebesaurios del Jurásico del viejo PRI que se resiste a modernizarse.

Le tocó lugar a Benjamín Clariond, quien entregó la gubernatura de Nuevo León al PAN. Y al reciclado Eliseo Mendoza Berrueto, formado en las lides políticas por Luis Echeverría. También al líder de la CNC que nada ha hecho por el sector campesino, salvo engrosar las marchas lopezobradoristas. Y ganaron espacio representantes de trabajadores de estados o de municipios con currícula que difícilmente les ayudaría para alcanzar una diputación local.

Lo peor de todo es que la lista de plurinominales ofrece un PRI sin oferta política, la imagen de la vieja política del corporativismo y la manipulación. La lista permitió a algunos gobernadores colocar en buena posición a sus delfines para sus próximas sucesiones estatales. Y ahí, en el montón, la flamante presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, sin poder lograr el dobleteo de dirigente y jefa de la bancada, pero eso sí mostrando los indicios de la necesidad de un cargo, por pequeño que sea, una entre quinientos, para que no la dejen fuera en el 2012.

El caso de Paredes podría ilustrar la pequeña dimensión política de los priístas. Además de perder su estado para entregárselo al PRD y perder la elección a jefe de gobierno del DF en el 2006, Paredes fue diputada en la primera legislatura de la alternancia y, luego de algunas maniobras palaciegas avaladas por Fox, logró responder en dos ocasiones el informe presidencial, pero no para sentar espacios políticos o mostrar el enfoque de transición del PRI, sino solamente para ocupar espacios y cerrárselos a otros. Paredes logró la presidencia del PRI pero sin posibilidades de movilidad y por eso se apuntó para una diputación. Y tendrá que decidir si llega a la curul para no ejercerla o si la flamante presidenta nacional del PRI que quiere regresar a la presidencia será un una entre 500.

Al final de cuentas, las listas de los listos del PRI exhiben los contornos del viejo PRI, del de siempre, del que perdió en el 2000 y en el 2006. Y que justamente los derrotados en las dos pasadas elecciones presidenciales son los que quieren restaurar al PRI en la presidencia de la república en el 2012.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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