Miércoles 15 de abril 2009


 

+ Obama: el imperio es el imperio

+ Cuba, tronarla como a la URSS

 

Acostumbrados a los manotazos imperiales, el nuevo estilo de Barack Obama es más suave pero con el mismo objetivo final: reconstruir la hegemonía de los Estados Unidos.

Cuba podría ser el laboratorio político del modelo Obama: como Fidel Castro conformó una estrategia de resistencia nacionalista que le dio dividendos locales bajo la bandera del acoso del imperio y le apostó al aislamiento de Cuba de la contaminación capitalista, Obama le cambió el esquema y aprobó un programa que bien podría llamarse un Mariel al revés. Por la vía de visitantes y envíos de dinero, abrirá las ventanas de Cuba a la realidad del mundo que Castro ha escondido en los pliegues de la resistencia.

El momento es el adecuado. Cuba entró por la crisis en una nueva fase de empobrecimiento. Los visitantes y las remesas van a reventar el modelo de Castro de asociar imperio y dólares. En 1980, Castro abrió las fronteras por el puerto de Mariel para enviarle a los EU a decenas de miles de cubanos que estaban en las cárceles. Hoy Obama le regresa a Cuba a cubanos y dólares que han ganado en el imperialismo. Y en un pueblo empobrecido, las remesas van a debilitar la cohesión ideológica.

El embargo de los EU a Cuba ha sido uno de los principales instrumentos de cohesión política e ideológica de Fidel Castro. Lo reveló el ex presidente José María Aznar en su libro Retratos y perfiles. De Fraga a Bush (editorial Planeta), publicado en el 2005. Aznar contó una conversación directa que tuvo con Fidel, a quien le dijo: “si estuviera en mis manos, levantaba el embargo contra Cuba mañana mismo o al cabo de poco tiempo y acababa con el régimen (de Castro) en tres meses”.

Aznar sigue: “Castro me contestó, literalmente, que él “necesitaba el embargo para esta generación y la siguiente”. Esas fueron sus palabras. Me pareció asombrosa la crueldad y la hipocresía de ese doble discurso de quien manifiestamente está utilizando a su pueblo como una moneda de chantaje para denunciar a supuestos enemigos extranjeros y perpetuarse en el poder. Es evidente que el embargo es una de sus bazas para continuar en el poder y para perpetuar el régimen en el futuro”.

Sin la presión del embargo y con reglas más flexibles de Washington, los cubanos conocerán la realidad del mundo que los hermanos Castro, en el gobierno monárquico de Cuba, han impedido ver. Los visitantes y las remesas van a inundar de dólares a Cuba y a debilitar el control de la población basado en la amenaza del monstruo imperialista.

La estrategia de Obama tiene un rebote geopolítico: al aminorar la fuerza ideológica de Cuba y obligar a la isla a debatir la transición de un gobierno militarista, dictatorial y unipersonal, de paso le quita el principal soporte a los gobiernos latinoamericanos que se han inclinado a la izquierda. A ello va a contribuir el manejo mediático de la imagen de Obama como el presidente no imperial de los EU y el impacto social del color de su piel. Obama podría reproducir el modelo John F. Kennedy, el presidente más imperial pero el más carismático. Fidel Castro es el punto de referencia de los gobiernos radicales de Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Por lo pronto, la estrategia de Obama se salió del viejo modelo imperial de agresión a Cuba para que la pobreza generara rebeliones internas y optó por la propuesta contraria: llevar la riqueza a Cuba para debilitar la cohesión interna mantenida por Castro a lo largo de 50 años de resistencia al acoso del gigante imperial.

El centro de la estrategia es la de eliminar el concepto de la arrogancia imperial en la política exterior. Como nunca antes, Obama ha logrado convertirse en la esperanza de los países que padecieron las consecuencias de la guerra fría del periodo 1960-1990. De ahí las recepciones en Berlín el año pasado y en Praga hace unas semanas. Se trata de un nuevo presidente pero del mismo país determinado por el contenido sustancial de los comportamientos imperialistas en tres ejes:

1.- Las decisiones de reconstrucción del mundo se deben centrar en Washington. Un nuevo Bretton Woods para el dólar.

2.- Revivir la doctrina Kissinger de que todos los países tienen intereses en el mundo pero los EU tienen responsabilidades.

3.- Por tanto, Obama ha revivido la doctrina de la guerra fría, solo que sin la agresividad de Nixon, la certeza de Reagan y la frivolidad de Clinton.

La salida cubana que Fidel Castro había alentado era la de la invasión militar por Bush o por Obama. Castro sigue siendo el estratega de la guerra de guerrillas en la relación bilateral, pero se encontró con un Obama con una visión más fresca, menos ideologizada y muy astuta en cuanto a las debilidades del sistema político cubano. Los EU no necesitan invadir Cuba con marines sino con remesas y visitantes para romper el discurso ideológico antiimperialista de Fidel.

Cuba y no México servirá a Obama para redefinir su política exterior hacia el continente. Hugo Chávez es visto como un simpático aprendiz de dictador, Evo Morales no representa intereses geopolíticos y Daniel Ortega se hunde en su propio pantano de corrupción, incompetencia y traición ideológica. Y con ello, Castro encontró finalmente la horma de su zapato: no la CIA sino los dólares.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

- - 0 - -

Imprimir


  Regresar