Jueves 2 de abril 2009


+ PRI 2009: la lista de Beatriz

+ La no tan lista Beatriz 2012

 

La gran perdedora en la definición de las listas de plurinominales del PRI fue nada menos que Beatriz Paredes Rangel. Se quiso quedar con todo el pastel, pero en realidad apenas pudo conseguir una rebanadita.

Dos datos podrían ilustrar el tropiezo de Paredes: como presidenta nacional del CEN del PRI, fue colocada desdeñosamente en el lugar número dos de la Cuarta Circunscripción, abajo del mediano asambleísta capitalino y líder del sindicato de de Salud; y la élite de los barones del PRI le negó a Paredes su ambición de ser dirigente nacional del PRI y simultáneamente coordinadora de la bancada tricolor en la próxima cámara federal.

Aunque Paredes, al viejo estilo priísta, se ha querido colar a codazos entre la clase dirigente del tricolor, los verdaderos ganadores de las listas de pluris priístas fueron Manlio Fabio Beltrones Rivera y Enrique Peña Nieto, con pase a la semifinal de la candidatura presidencial del PRI en el 2012, quienes además se convirtieron en respectivos sectores partidistas por mismos e inclusive por encima de los sectores obrero, campesino, popular, territorial, juvenil y femenino.

Y los verdaderos ganadores de las listas de diputados que buscarán el voto popular el próximo 5 de julio fueron dos priístas que hicieron valer su liderazgo moral: Carlos Salinas de Gortari y Roberto Madrazo Pintado. Inclusive, Madrazo mandó un mensaje inequívoco de tres bandas: cerró el paso a los ex gobernadores del Tucom del 2005-2006, impuso a su hijo Federico Madrazo como pluri y mantuvo el control político en el partido.

La estrategia fracasada de Paredes buscó quedarse con el control del PRI y de la bancada. Pero las maniobras de Peña y Beltrones no sólo se lo impidieron, sino que le disminuyeron fuerza política: Paredes quedó en el segundo lugar de la Cuarta Circunscripción, tomará posesión de la diputación y luego solicitará licencia para regresarse al PRI, cuando termine su periodo en marzo del 2011 regresará a la Cámara pero ya con los grupos formados y la bancada perfilada en preferencias presidenciales. Lo peor de todo es que Paredes no pudo lograr la hazaña de Elba Esther Gordillo de jefa de la bancada del PRI y secretaria general del PRI.

Paredes se quiso mover como un poder autónomo pero bien pronto Beltrones y Peña la redujeron a su muy precaria dimensión política de segundo nivel: en marzo, cuando Paredes había mandado la señal que ella haría la lista de plurinominales, Beltrones respondió con un mensaje político bien claro: arribó a la entrega de premios de periodismo “José Pagés Llergo” del brazo de Roberto Madrazo Pintado. Y más tarde, en Monterrey, los gobernadores pararon en seco a Paredes para impedirle el control sobre las listas de pluris.

La gran derrota de Paredes ocurrió justamente con la lista de pluris. Por un acuerdo funcional, los priístas habían decidido que los gobernadores designarían a los candidatos de mayoría y el CEN a los plurinominales. Pero a la hora decisiva los gobernadores y los poderes fácticos priístas de Peña y Beltrones le quitaron a Paredes el manejo de la lista de pluris. Y aunque luego afirmó que su lugar dos en la Cuarta Circunscripción fue una cortesía a las bases priístas, en realidad resultó el mensaje de que la presidenta del CEN carecía de poder para tener algún primer lugar.

La razón se encuentra en las versiones priístas que señalan que Paredes no ha podido con la ofensiva del presidente nacional del PAN, Germán Martínez Cázares. Por ejemplo, el enojo de Beltrones en la Convención Bancaria de Acapulco al declarar que el presidente de la república debía de fajarse los pantalones no fue en realidad un conflicto con Felipe Calderón sino una maniobra mediática para ocultar la derrota de Paredes ante la acusación de Martínez Cázares sobre candidatos priístas aliados al narcotráfico.

Paredes ha ido perdiendo la batalla mediática con el dirigente panista. Al terminar el martes el debate en Televisa, Martínez Cázares le puso una inteligente trampa política a Paredes: dijo que él metía las manos al fuego por la candidata panista al gobierno de Colima y preguntó si la presidenta del PRI podía hacer lo mismo con el candidato colimense señalado de vínculos con el narco. Paredes trastabilló y no pudo eludir el golpe político: dijo que era cosa de los colimenses y las autoridades.

También Paredes perdió la batalla alrededor de la ley de extinción de dominio. Martínez Cázares acusó al PRI de no atender las demandas sociales contra la inseguridad y Paredes se enredó en explicaciones sin sentido, a pesar de que algunos priístas le dijeron que se moviera rápido para aprobar la ley y evitar la condena social. Luego Paredes quiso imponer la condición de ser jefa de la bancada del PRI en la próxima Cámara y simultáneamente presidenta del PRI y las élites política le respondieron con dos movidas: la pusieron en segundo lugar en la lista de pluris y le negaron la jefatura de la bancada, para dibujarle su verdadero nivel político.

Lo peor de todo fue el hecho de que la negociación elitista de las listas, la derrota política de Paredes y la fractura del PRI como el 2006 por la decisión de Madrazo de excluir a los tucomes deja al PRI en problemas de unidad interna que podrían ir disminuyendo la ventaja del PRI, como señalan ya las encuestas de GEA-ISA y Consulta Mitofsky.

 

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