Martes 4 de agosto 2009

+ Corral, beneficiario de dedazo

+ Responsable de derrota en 98

Como político al viejo estilo, el diputado federal electo panista Javier Corral Jurado ha decidido enfrentar hoy el dedazo en el PAN, pero olvidando que su carrera política fue producto justamente de varios dedazos.

Forjado en el autoritarismo político tradicional, Corral, por ejemplo, destituyó en 1995 a Héctor Mejía del comité directo municipal del PAN en Ciudad Juárez, por algunas  críticas que le hizo al entonces alcalde juarense Ramón Galindo y al propio Corral como presidente estatal del PAN.

Poco sensible al debate político, Corral dio un manotazo autoritario, invocó violaciones a los estatutos y reglamentos, atacó a Mejía por atreverse a criticar a la élite dirigente panista en Chihuahua y lo destituyó del comité municipal. Y de paso, Corral destituyó también al Dr. Turati del comité directivo municipal de Chihuahua por violaciones a estatutos y reglamentos. Corral no aguantó la crítica a su estilo de dirigir el PAN estatal…

En una carta abierta, Alejandro Pérez Cuéllar, hermano del dirigente estatal chihuahuense del PAN, pasa hoy revista a los estilos políticos de Corral. Sobre todo, contrasta el discurso político democratizador de Corral que exige al presidente de la república cumplir los estatutos del PAN, con el Corral que siempre creció al amparo de los dedazos del poder. Por ejemplo, el gobernador chihuahuense Francisco Barrio impuso a Corral como presidente estatal del PAN exactamente igual a como hoy dice Corral que Calderón quiere poner a Nava: por decisión personal y sin pasar por los estatutos.

Por la intervención directa de Barrio como gobernador de Chihuahua, Corral logró la diputación local y fue designado presidente del congreso local para defender los intereses del mandatario estatal. Y más tarde Barrio colocó a Corral como presidente del comité estatal del PAN a dedazo limpio. Hoy, claro, Corral se viste de demócrata y se opone a que el presidente de la república decida la dirección del PAN con argumentos que olvidó en el pasado.

La historia de Corral como dirigente estatal panista estuvo marcada por las irregularidades, las venganzas y… las imposiciones. Corral impidió la crítica, destituyó a dirigentes municipales que se atrevieron a criticarlo y deterioró el trabajo político del partido, al grado de que dejó un partido mal desarticulado y maltrecho para irse al DF a fungir como vocero del comité nacional dirigido entonces nada menos que por Felipe Calderón.

En Chihuahua el PAN tuvo su peor derrota en 1998: Barrio perdió su sucesión y el candidato Ramón Galindo no pudo mantener al PAN en la gubernatura y fue derrotado por el priísta Patricio Martínez. El PAN que acudió a esa elección fue precisamente el partido que había dejado Corral como presidente estatal. Desde entonces, el PAN quedó abajo. Ciudad Juárez, la ciudad de nacimiento de Corral y el municipio panista por excelencia, se reconvirtió al priísmo desde entonces.

En la elección para gobernador del 2004, Corral buscó una alianza con el PRD de López Obrador, justo cuando el tabasqueño se enfilaba hacia la candidatura presidencial y la ruptura con el gobierno de Vicente Fox. La estrategia de Corral era la de conformar un frente amplio de toda la oposición contra el PRI, aprovechando las pugnas priístas internas y sobre todo la alternancia presidencial del 2000. Sin embargo, ni así pudo Corral: perdió por quince puntos porcentuales ante el candidato priísta José Reyes Baeza.

Corral terminó por hundir al PAN chihuahuense en las indefiniciones. Los panistas de Chihuahua reclamaron a Corral la alianza con el PRD, sobre todo, como dice el hermano del actual presidente panista en Chihuahua, el PAN perdió su rumbo ideológico por el oportunismo electoral. Escribe el panista Alejandro Pérez Cuéllar, “¿dónde está la congruencia (de Corral)?, si hasta nos aliamos con el PRD porque Javier nos convenció de ello, Partido (el PRD) que por cierto promueve el aborto. ¿Las alianzas son bondadosas sólo cuando son promovidas por Javier?”

Otra incongruencia de Corral radica en su percepción de los resultados electorales. Corral cuestionó de manera estridente en Chihuahua el resultado de las elecciones internas para definir candidaturas a diputados porque hubo, decía Corral, “fraude” por municipios con votaciones zapato o con cero votos para algunos aspirantes, aunque Corral nada dijo de las casillas donde él ganó con votaciones a favor de 100%.

“En el 2000”, recuerda Alejandro Pérez Cuéllar en su carta contra Corral, “Ramón Galindo acusó a la dirigencia estatal de intromisión en el proceso para elegir candidatos a Senadores, de favorecer a Javier, de que no se explicó la forma de votar, etcétera, y a Ramón Galindo lo expulsaron del Partido, ¿por qué  en esa ocasión Corral no dijo nada?  ¿Qué no ameritaba un poco de reflexión?”

Y queda la declaración de Corral como vocero de Calderón como presidente del PAN a propósito de la renuncia de Carlos Castillo Peraza al PAN: “no estamos llenos de Castillos, pero tampoco estamos huérfanos de ideólogos. El presidente nacional del partido, Felipe Calderón, es un hombre con una gran claridad ideológica y doctrinal, capaz de encabezar cualquier interlocución polí­tica con cualquier institución, partido o frente al gobierno”.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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