Jueves 6 de agosto 2009

+ ¡No que no, sí que sí!

+ El Salinas ya está aquí

 

Carlos Salinas es el sobreviviente del colapso de 94, el peor en la historia. Cuenta la leyenda urbana que en un examen del doctorado en Harvard y ante un escenario de conflicto planteado como tarea, Carlos Salinas sorprendió a su maestro porque se fue a la propuesta extrema. Su profesor, condescendiente, le dijo que era difícil llegar a esa decisión de uso extremo de la audacia. Salinas respondió: “yo soy capaz”.

El regreso de Salinas a la política de la que nunca se fue acaba de ser oficializado. Su visita a Oaxaca el pasado fin de semana tuvo el sentido de mandar mensajes políticos. Aunque hizo turismo, el ex presidente tuvo una reunión con representantes de las fuerzas vivas en el estado. Y finalmente decidió confrontar a Andrés Manuel López Obrador. Salinas apareció en Oaxaca como el jefe máximo del PRI para el 2012.

En el libro El regreso del PRI (y de Carlos Salinas de Gortari), escrito por el autor de Indicador Político, se incluye una viñeta del Salinas derrotado en 1998, a partir de una fotografía en la revista Milenio:

“La mirada perdida, del brazo de su esposa, Salinas camina por las calles de Dublín. Chamarra de piel. La mano derecha en el bolsillo. Una gorra española por el frío. Su esposa al lado. Pero Salinas no va del brazo de ella. Hay un detalle que dijo más que mil palabras: la esposa retiene, cariñosa y cuidadosamente, la mano de su esposo, como cuando la pareja necesita no sólo el apoyo del brazo sino la seguridad de afianzar la realidad. Salinas mira hacia su derecha y un poco hacia atrás, se nota una mirada de tristeza, de seriedad, pero de sentimiento de desolación. Ella mira hacia abajo, seria, los ojos abiertos, no mirando al piso sino con la mirada perdida. Parece una pareja saliendo del hospital.”

Y se incluye una interpretación del regreso de Salinas al poder:

“Salinas es un sobreviviente en el sentido sicológico y el maestro del eterno retorno al estilo de Nietzsche, revelado en Así hablaba Zaratustra:

“He vivido durante tanto tiempo como un salvaje, en tierras extrañas y salvajes, que ahora vuelvo a ti asoma el llanto a mis ojos. Amenázame con el dedo, como amenazan las madres; sonríeme, como sonríen las madres y dime: “¿quién fue el que un día se alejó de mí, como un tormentoso viento? ¿Quién fue el que se despidió de mi diciendo: “he pasado tanto tiempo en soledad que hasta me he olvidado de guardar silencio”?”

Con una conclusión: “eso hará a Salinas más audaz: resistió lo peor y salió airoso, raspado pero más fuerte. Es astuto e inteligente, sin escrúpulos, sabe exponer su proyecto y le apuesta a la desmemoria de la gente. Los priístas lo necesitan aunque sin exponerlo demasiado en público. Pero Salinas es de los pocos políticos formados, con poder, recursos y relaciones. Y ha jugado el papel de cámara de compensación en el PRI con los priístas. Además, Salinas ha logrado reactivar el chip de los priístas que los hace obedecer a la estructura piramidal del poder”.

Para el libro se prepararon varios epígrafes que dibujaban al Salinas del poder. No todos se incorporaron. Pero mostraban el perfil del poder. Aquí se transcriben algunos:

A Ricardo Rocha y Rolando Cordera, en la entrevista de final de sexenio, Salinas les dijo en 1994: “yo estoy convencido que el pueblo mexicano es un pueblo al que no se le puede engañar. Los mexicanos saben dónde nos quedamos cortos, también dónde pudimos dar pasos más largos hacia un mejor horizonte. Por eso, de ustedes (el pueblo de México) espero el veredicto”.

A las periodistas Martha Anaya, Aurora Berdejo, Lourdes Galaz y Nidia Marín, les recordó en octubre de 1987: “cuando De la Vega hizo el espectacular anuncio, (la nominación de Salinas como candidato presidencial) mi padre se levantó llorando --sólo lo he visto llorar dos veces--, me abrazó, apenas alcancé a decirle: “nos tardamos 24 años… pero llegamos”.

 Hoy regresa el Salinas de ayer, el de siempre, el del 2012. Es el Salinas que, sin rubor, dibujó Manuel Camacho Solís, arquitecto del proyecto salinista ayer y hoy arquitecto del proyecto lopezobradorista. En su libro La encrucijada, Camacho explicaba la fascinación por Salinas:

“Me decía (un líder mundial) que muchos jefes de gobierno que lo conocieron (a Carlos Salinas)  y le creyeron, compartían la inquietud y que sólo podían explicarse lo acontecido bajo la hipótesis de que Salinas era un actor extraordinario. Con esa explicación que se ha hecho fuera de México se podría cerrar el caso y concluir que Salinas engañó a muchos. ¿Es suficiente?

El Salinas que regresó a la política de donde nunca se fue es el Salinas de Sun Tzu en El arte de la guerra:

“Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti. Esto es inducir al enemigo a efectuar una formación. Una vez vista la formación del adversario, concentras tus tropas contra él. Como tu formación no está a la vista, el adversario dividirá seguramente sus fuerzas”.

Carlos Salinas de Gortari oficializó en Oaxaca su regreso al poder. La primera fase de su estrategia suntzuniana no tiene que ver con  la opinión pública o López Obrador sino con el PRI. Salinas viene a operar el regreso del PRI a la presidencia de la república en el 2012. Sobre advertencia no hay engaño.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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