Lunes 24 de agosto 2009

+ Rojas, pole de salida de CSG

+ PRI 2012: ¿el 2000 o el 1994?

  

La posible designación de Francisco Rojas Gutiérrez como coordinador de la bancada del PRI en la próxima Cámara de Diputados podría considerarse una carambola de fantasía de tres bandas del ex presidente Carlos Salinas de Gortari:

1.- Rojas desplazaría a Beatriz Paredes Rangel y la sacaría de la lista de precandidatos presidenciales para el 2012, colocándose él mismo en una importante posición en el pole de salida. El poder del PRI se desplazaría del CEN del partido a la posición privilegiada del Congreso.

2.- Rojas se haría cargo de las reformas que deberán de pasar por el poder legislativo, pero a partir del proyecto de desarrollo salinista que se interrumpió en 1994. Las otras candidaturas para la coordinación de la bancada carecen de formación política y económica y serían sólo de pastoreo legislativo.

3.- Con Rojas, Salinas tomaría el control de las iniciativas de reforma económica ante la pasividad del gobierno del presidente Calderón. El PAN pasaría hoy, como en el periodo de las reformas salinistas de 1991-1993, a un partido funcional al nuevo ciclo de reformas salinistas.

Antes de que los priístas se percataran, las posibilidades del PRI de regresar a la presidencia de la república tendrán que pasar antes por la aduana de las redefiniciones. El liderazgo de Rojas perfiló los dos PRI que deberán de chocar, fusionarse o aislarse: el PRI neopopulista de los priístas que siguen creyendo que la derrota del 2000 se debió a la desarticulación del sistema político priísta por las reformas de Salinas y el PRI neosalinista que tratará de regresar el país a 1994, cuando el asesinato de Colosio y el colapso de gobernabilidad interrumpieron la aplicación del modelo globalizador del tratado de comercio libre.

Por tanto, la designación del líder de la bancada priísta será una decisión estratégica del PRI y la definición de los espacios políticos de Salinas. Hasta ahora, el ex presidente Salinas había operado en función de las precandidaturas priístas naturales: el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, la dirigente partidista Beatriz Paredes Rangel y el líder senatorial Manlio Fabio Beltrones Rivera. Importantes figuras las tres, pero ninguna en la lógica sucesoria de Salinas: nadie de ellos garantizaba la recuperación del proyecto de desarrollo salinista, el primero por exceso mediático, la segunda por jurásica y el tercero por falta de posicionamiento.

La definición presidencial del PRI para el 2012 tendrá que pasar justamente por la definición de la oferta de gobierno. El neopopulismo carece de viabilidad por la recomposición social y sectorial de la república y porque los nuevos sectores corporativos han pasado a control del proyecto neopopulista-priísta de López Obrador. Y el neosalinismo neoliberal tendría que liquidar los resabios de la estructura corporativa del viejo PRI y trabajar de nueva cuenta con el PAN.

En términos estrictos, el proyecto salinista de desarrollo tiene más afinidades con el PAN que con el PRI. Por eso Salinas en su sexenio tuvo que irse a fondo y provocar la inestabilidad priísta --que estalló en violencia-- para poder cambiar algunas de las reglas priístas del juego de poder. En el periodo de reformas 1991-1993, Salinas contuvo al PRI y trabajó con el PAN. Hacia el 2012, Salinas tendrá que llevar nuevamente al PRI a una fase de colapso político para poder definir y encauzar las reformas modernizadoras que deben de terminar con las viejas prácticas y protocolos priístas.

En la realidad, el proyecto salinista se acomoda de modo natural con el PAN. Los tres pilares ideológicos e históricos panistas constituyen la sombra de la parte ideológica del salinismo neopriísta: el Estado subsidiario, el bien común y el solidarismo. El primero asume al Estado como necesario hasta que la sociedad asuma la madurez para desplazar al estatismo, el segundo eludiría la lucha de clases y será una especie de espejo de la justicia social y las relaciones sociales serían una derivación de la solidaridad y ya no del compromiso del viejo PRI de cargar con los sectores marginados. Estos tres principios históricos del PAN aparecen como pilares políticos e ideológicos del PRI salinista de 1985-1994.

Salinas logró borrar de los documentos del PRI el compromiso con la revolución mexicana. El liberalismo social como ideología salinista que implantó con Luis Donaldo Colosio en el PRI del tratado comercial con los Estados Unidos fue, no tan en el fondo, una aplicación práctica de la ideología panista. Por eso Salinas logró el apoyo del PAN a las reformas salinistas. El problema del PAN en la presidencia ha sido su incapacidad para tomar por sí mismas las reformas salinistas y darles contenido panista en su nueva reformulación. Parece que habrá que llegar el PRI salinista de nuevo al poder para que el PAN reactive su participación activa en las políticas del desarrollo.

En este contexto se localiza la posibilidad de que hoy Carlos Salinas de Gortari concrete el asalto al PRI con la designación de Francisco Rojas Gutiérrez como coordinador de la bancada. Y con ello, Salinas colocaría a su pieza fundamental en un lugar privilegiado de la precandidatura presidencial priísta para el 2012.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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