Viernes 28 de agosto 2009

+ Derechos humanos, gran negocio

+ EU financia aquí y oculta en EU

 

Las organizaciones no gubernamentales orientadas a la defensa de los derechos humanos se han convertido en un caballo de Troya de la penetración estadunidense en México. Con dinero de fundaciones estadunidenses, las ONGs quieren convertirse en organismos supervisores del ejército y de las corporaciones policiacas pero en nombre de los EU y en grupos con actividades políticas propias de partidos.

La utilización de las ONGs mexicanas por parte de los EU puede llegar a niveles preocupantes. Por ejemplo, el académico Ernesto Villanueva, que quiere ser presidente de la Comisión de Derechos Humanos del DF como parte de una alianza Carlos Salinas-Marcelo Ebrard, creó la ONG Limac (Libertad de Información México), pero recibió en el periodo 2003-2007 más de 250 mil dólares de apoyo de la Fundación Nacional para la Democracia, del Partido Republicano y revelada después como una tapadera de la CIA.

Así que pude darse el caso de un beneficiario de dinero de la CIA aspira y puede llegar con el apoyo de Salinas vía Jorge Carpizo y el vocero salinista José Carreño Carlón, a presidente de la Comisión de Derechos Humanos del DF. Por lo pronto, Ebrard ya otorgó su beneplácito a la candidatura de Villanueva, lo cual indicaría la posibilidad de someter la institución a la autoridad que debiera vigilar.

Las ONGs mexicanas han encontrado una mina de oro en fundaciones e institutos estadunidenses, aunque a costa de convertirse en instrumentos de penetración de los intereses de Washington. Ninguna de las fundaciones que financia a ONGs mexicanas ha apoyado a organizaciones americanas que vigilan la violación de derechos humanos en los EU, en Guantánamo, en Irán o en Afganistán. De nueva cuenta, con dólares de Washington se instrumenta un mecanismo de penetración política estadunidense en instituciones militares y policiacas mexicanas.

De acuerdo con datos públicos, entre 2003 y 2008 fundaciones de los EU han financiado a 300 organizaciones no gubernamentales de México con 230 millones de dólares, poco más de 3 mil millones de pesos. A cambio, esas ONGs responden a la expectativa estadunidense de vigilar al gobierno mexicano y a sus instituciones. Lo malo, sin embargo, es que las ONGs exigen transparencia a las instituciones oficiales mexicanas pero ellas ofrecen opacidad en sus ingresos.

El recuento es significativo:

--Fundar recibió 6 millones de dólares entre 2004 y 2007.

--La Academia Mexicana de Derechos Humanos recibió 317 mil dólares en 2008 de la Fundación MacArthur y casi 400 mil dólares de la Fundación Kellogg, pero no reporta esas cifras. Eso sí, destaca su programa “Vigía Ciudadano del Ombudsman” y monitoreos de otras instituciones oficiales.

--El Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, tuvo aportaciones de 350 mil dólares en el 2008 de la Fundación MacArthur, pero no informa ni reporta esos ingresos.

--El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez tuvo aportaciones de 90 mil dólares en 2006 y 300 mil en 2007 de la Fundación MacArthur, pero sin informarlo en su página internet.

--Otras ONG que recibieron dinero de la Fundación MacArthur: centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria (200 mil dólares en 2007), Red de Derechos Humanos de Guerrero (250 mil dólares en 2006), Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todos (360 mil dólares en 2007), Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (300 mil dólares en 2007), Sin Fronteras (100 mil dólares en 2008) Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (100 mil dólares en 2009).

Entre otras, las fundaciones que han invertido más en México son la Fundación MacArthur, la William and Flora Hewlett, Open Society Institute de George Soros, la Kellogg.

El tema más sensible se localiza en que el financiamiento no sólo busca apoyar a ONGs mexicanas que vigilan el respeto a los derechos humanos, sino que han impulsado iniciativas políticas que responden a los intereses imperiales de penetración de los EU en instituciones mexicanas. Por ejemplo, una larga lista de ONGs pidió oficialmente al Senado de los EU en mayo del 2008 el condicionamiento de los fondos de la Iniciativa Mérida a la participación directa de las ONGs en tareas de vigilancia del ejército y las policías en nombre de los EU.

Lo grave de todo es que esas ONGs también reciben fondos de la Secretaría de Desarrollo Social mexicana, pero no cumplen la obligación de rendir cuentas de esos dineros públicos. Varias de la ONGs más agresivas en su relación con el gobierno mexicano no entregan cuentas que exige la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil: actividades, cumplimiento de objetivos, condición financiera, contable y patrimonial. Al final, las actividades se alejan de los derechos humanos y llevan a las ONGs a ser grupos de presión políticos.

Más que una red de defensa de derechos humanos, muchas ONGs han rebajado sus tareas a grupos de protesta política y operan como grupos disidentes en materia política y al servicio de los EU. Y bajo el mando de Jorge Carpizo McGregor… y Salinas.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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