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Míercoles 9 de diciembre de 2009

+ SME: chantaje como estrategia

+ Ingenuidad o ardid de Notables

 

La principal jugada de Martín Esparza con su Grupo de Notables radica en la intención de usar a figuras políticas y educativas para revertir el decreto de extinción de la empresa Compañía de Luz y Fuerza del Centro y lograr victoria del SME sobre el gobierno del presidente Calderón.

Para conseguir ese objetivo, el principal operador político de Esparza y el SME, el senador y precandidato presidencial perredista Carlos Navarrete, se ha auto denominado vocero de los Notables para asustar con el desbordamiento del conflicto. Pero en realidad, el conflicto se reduce a marchas, agresiones contra la ciudad y acoso violento contra medios de comunicación críticos al ex sindicato de electricistas.

Lo que los Notables no han tomado en cuenta son tres puntos decisivos:

1.- La extinción de CLYFC fue decidida después de una amenaza de huelga del SME ante la decisión legal de las autoridades laborales de negarle la toma de nota a Martín Esparza por el fraude electoral que realizó en las elecciones sindicales de mediados de año. El fraude estuvo más que probado. Y la UNAM, el IPN y el Senado avalarían ese fraude al apuntalar a Esparza.

2.- La intención de Esparza radica en la contratación en bloque de menos de la mitad de trabajadores que no cobraron su liquidación para conformar una sección sindical o mantener las siglas del SME. Es decir, los Notables avalarían la corrupción de Esparza en el SME, la venta de plazas, el tráfico de cuotas y los liderazgos gangsteriles.

3.- Los Notables, además, legalizarían la movilización al margen de las leyes e instituciones y convertirían la calle en el factor real de poder en un país que quiere revalidar el, papel de las instituciones. Es decir, que de entonces en adelante bastará la presión en las calles para imponerle al gobierno y al Estado las decisiones de las masas. Se trataría de restaurar el modelo perredista de la presión popular a mano alzada o el modelo priísta de la cooptación para evitar las protestas.

El trasfondo real de la lucha de Esparza es evitar su fracaso como líder sindical e impedir la desaparición del SME. En su gestión como secretario del sindicato, Esparza echó a la basura toda la tradición política de lucha y credibilidad del SME. El fraude electoral de mediados de año manchó la tradición democrática del SME.

Por tanto, la lucha de Esparza no es por ideas sino por evitar la desaparición del sindicato por errores en su conducción, evidencias de fraude y acusaciones internas de corrupción. Esparza cometió un error que se convirtió en la bola de nieve que llevó a la desaparición de CLYFC: la negativa de la toma de nota por irregularidades electorales. De haber aceptado el dictamen oficial y realizado nuevas elecciones, la liquidación de la empresa no se hubiera dado. Pero en lugar de ello, Esparza tomó el camino de tratar de imponer por la fuerza del conflicto callejero y las presiones violentas el reconocimiento a las elecciones de mediados de año.

La salida por el carril del Grupo de Notables busca crear una instancia de presión gubernamental articulando el Senado y los dos centros públicos educativos más importantes del DF. Más que una comisión de mediación basado sólo en la personalidad de sus miembros, el Grupo de Notables haría uso de la fuerza política de sus representaciones para imponer la agenda del SME de revertir el decreto de liquidación de CLYFC u obligar al gobierno federal a la contratación colectiva para mantener vivo al SME y con ello dejar en la práctica las cosas como estaban antes del decreto.

La utilización de los Notables por el SME forma parte de una estrategia de lucha y de confrontación, no una verdadera negociación en la que las partes ceden. El SME sabe que el único camino de presión real es la escalada de movilización y violencia callejera. Por ello uno de los ex dirigentes del SME, Fernando Amezcua, dejó entrever la jugada sindical: “no apostamos todo a la mediación”. Es decir, la mediación será una forma de presión y no de negociación porque al final los ex dirigentes del sindicato electricista capitalino van en la calle por el todo o nada. De ahí que la mediación sea sólo un mecanismo de imposición de una agenda sindical.

En el fondo, el tema central debe girar en torno al fraude electoral realizado por Esparza para mantener el control del SME con menos de 400 votos de diferencia con la planilla perdedora. Antes que el sentimiento anti sindicalista del gobierno calderonista se encuentran más bien los vicios del fraude electoral de Esparza. En realidad Esparza le debe a sus agremiados una explicación de cómo el fraude en las elecciones sindicales internas llevó al SME a la debacle y a la desaparición de Luz y Fuerza.

Asimismo, el Grupo de Notables debería pedirle a Esparza, también antes de ejercer como comisión de medicación, las pruebas legales y electorales que acrediten su representatividad como dirigente del SME. Si no, entonces los Notables sólo estarían avalando el fraude electoral de Esparza a mediados de año.

 

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