Lunes 15 de junio 2009

 

+ Ratoncitos verdes de Seyde

+ Fut-política: balón cuadrado

 

Como la política, el futbol también es un baúl de recordatorios. El legendario comentarista deportivo Manuel Seyde calificó a la selección mexicana de futbol en 1974 como de ratoncitos verdes, cuando México cayó 4-0 ante… Trinidad y Tobago y no fue al mundial de Alemania 1974.

Los adjetivos de Seyde fueron mensajes: el futbol estaba manipulado como cualquier empresa por empresas que aprovechaban el negocio en el futbol. De ahí su furia. El 15 de diciembre de 1974, luego del ridículo ante Trinidad y Tobago, Seyde dedicó su columna “Temas del Día” a los ratoncitos verdes y debe leerse como actual y como argumento para que hoy el gobierno y el Congreso decidan poner orden en el futbol controlado por televisoras y empresas.

Ahí está el futbol  inventado por los gacetilleros y merolicos, encuerado, con las greñas tensas, en el centro del estadio Silvio Cator mientras la gente de aquel rumbo saluda la victoria de Trinidad-Tobago, absoluta, rotunda, límpida, por 4-0 sobre los ratoncitos que por un instante se convirtieron ante los indefensos morenos de Antillas, en súper-ratones para descender anoche hasta el nivel del pasto. El equipo al que inevitablemente tenemos que llamar Nacional y que con el nombre de México ingresó en las sombras de una derrota vertical, ni planteó jugadas, ni impuso sistema, ni realizó un 4-2-4, y ni siquiera defendió valerosamente su puerta. El tercer gol anotado por Davis, cuando se llevó por piernas a Vásquez Ayala y largó el taponazo, nos dio la imagen, en un solo hombre de todo el equipo: Ahí  Brambila tenía la obligación de salir a tapar el tiro entregándose todo en la jugada, pero prefirió quedarse clavado, impávido bajo los postes, para no aventurar el peinado en un lance violento porque, para estos ratoncitos el peinado es primero. Su dinero les costó en el salón de belleza.

“En medio de una derrota desastrosa, ni un leve episodio de grandeza. Cayeron los ratoncitos ante Trinidad-Tobago, como caen en las ratoneras domesticas en dónde les colocan un poco de queso para hacerlos llegar.

“Ojala y a Trinidad-Tobago le debamos, en un futuro inmediato, la regeneración de nuestro futbol ahora en manos comerciales, en dónde la mentira para llevar gente a las taquillas es todo el sistema desarrollado a fin de inflar ídolos cuya consistencia, anoche lo contemplamos, no soporta el embate de un equipo como Trinidad-Tobago que rudimentario pero pundonoroso y que echaron toda la carne al asador mientras los ratoncitos medrosos, se reducían a mirar como los morenos se llevaban la píldora.

“Me parece ver ahora, mientras escribo estas líneas, el derrumbamiento de una organización hueca y sin ideas. Un futbol es, generalmente el reflejo de su organización y ésta que padecemos, ya lo dijimos pero vamos a repetirnos, es de exhibicionistas, algunos de ellos aventureros del futbol como productores de relaciones públicas, otros son presidentes-biombos y todos, en racimo, no tienen ni la menor idea de cómo debe conducirse una organización en un país en dónde más del 90%  es aficionado al futbol. Ahora, si no se derrumbara, habría que convenir en que la mentira, el grito, los titulares esponjados, el chavacanismo de la gacetilla, en la cual se habla de futbol  cuando en verdad se trata de un corretear sin objeto, es lo que merece nuestro futbol.

“Un chambista del futbol metía anoche el hombro, sin pudor, en el Canal 13 mientras los ratones eran degollados y trataba de ponerle paños calientes al estrepitoso fracaso. He ahí el funcionamiento de nuestro futbol. Eso es todo: Decir mentiras y tratar de engañar a la gente. Por eso los equipos son murgas atroces y la Selección que anoche fue pulverizada por Trinidad-Tobago es la demostración de la clase de jugadores que existen en todos los equipos de la primera división: Sin clase, sin valor y sin dignidad profesional. Anoche cayeron como si no cobraran ante un equipo en el cual pocos son los que cobran.

“La frustración es general. Nos alcanza a todos y nos apena, y lo hace pensar a uno que, en ciertos casos, los equipos de futbol no deberían ser, tan fatalmente como en éste, la representación de un país en una contienda deportiva. El 4-0 es lo de menos, lo patético es que envueltos por el remolino de un adversario más pujante, los ratoncitos no tuvieron el menor rasgo de heroísmo y su conformidad ante la derrota fue acentuándose a medida que el partido avanzaba hasta entregarse. Cuando el cuarto gol los defensas ya eran de piedra. No se movieron.

“Entre todo lo que se dice para acarrear gente a los partidos se habla de futbol. No es cierto. No tenemos futbol. Van a decir que Trinidad-Tobago es un monstruo de futbol que venció a la Selección Nacional. Trinidad-Tobago es un grupo hecho por un esfuerzo conjunto y con el corazón, y que imponiéndose a sus deficiencias tuvieron velocidad y coraje para aplastar a los ratoncitos en los cuales, según dicen los de pantalón largo, se gastó más de un millón de pesos en “prepararlos”.

“En prepararlos para que cayeran ante el equipo representativo de un país modesto: Trinidad-Tobago son dos islas sureñas del Caribe con un millón y diez mil habitantes. Trinidad es la más grande de las dos y está frente a Venezuela. Es cuadrangular y tiene ciento cincuenta kilómetros de largo y sesenta de ancho. Tobago tiene quince kilómetros de ancho y cuarenta de largo. Esa es la potencia que encueró a los ratoncitos producto de una organización podrida. Ahora, todo se ha perdido, menos la guitarra…”

¿Hasta cuándo pondrán gobierno y congreso orden en el futbol?

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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