Martes 23 de junio 2009

 

+ AMLO: cráter de su desmesura

+ Cruje alianza PRD-PT en el DF

 

En la lógica de andar cachando banderas que le reditúen liderazgos decrecientes de corto plazo, Andrés Manuel López Obrador quiso tapar un pequeño hoyo en Iztapalapa pero a costa de abrir en el PRD y sus aliados un inmenso cráter del tamaño de sus despropósitos.

Y acostumbrado a jugar su muy personal agenda, el tabasqueño lastimó las candidaturas aliadas del PRD con el PT en siete jefaturas delegacionales y cuando menos cinco asambleístas en el DF. Con la crisis en Iztapalapa y los insultos de López Obrador al PRD para beneficiar al PT, las candidaturas aliadas entraron en una zona de confusión. Las bases perredistas y petistas se miran con odio en situaciones donde el candidato representa a las dos fuerzas.

La parte más agraviada se localiza en los perredistas, pues su máximo caudillo decidió jugársela a favor del PT, un partido que lleva el sello de Carlos y Raúl Salinas de Gortari y cuya media electoral ha sido de menos de 2% hasta que el PRD lo llevó en todas sus alianzas a cambio de garantizarle el porcentaje de votos para su registro legal. Y si López Obrador construyó su base electoral con perredistas, ahora ya pertenece al Partido Salinista del Trabajo, P(S)T. No por menos, por cierto, el primer círculo de poder de López Obrador está formado por los arquitectos del proyecto salinista.

Las bases perredistas y petistas que van a chocar política y personalmente en Iztapalapa podrían romper en la práctica su alianza en las delegaciones Alvaro Obregón, Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Miguel Hidalgo, Milpa Alta y Tláhuac, donde los candidatos del PRD van aliados con el PT. Si López Obrador carece de inteligencia política para explicar por qué en éstos lugares sí hay hermandad política y no en Iztapalapa, los propios petistas y perredistas ya no saben en qué situación se encuentran.

En la lógica del lenguaje violento de López Obrador, ahora resulta que sus nuevos consentidos petistas están aliados en esas siete delegaciones y en cinco candidaturas asambleístas con gente de la mafia perredista que le hace el juego al gobierno de calderón y al PAN. Lo grave de todo es que las bases militantes que podrían hacer ganar a la coalición PRD-PT en delegaciones y diputaciones no son, ni con mucho, de un inexistente PT, sino de los perredistas que han trabajado en la lucha territorial, sólo que ahora para beneficiar al PT.

López Obrador ha lanzado al PRD a la dimensión desconocida. Si acaso triunfan los siete jefes delegacionales y los cinco asambleístas, lo más seguro es que rompan con el PRD para sumarse a la fuerza del caudillo. Pero habrán ganado única y exclusivamente por la movilización perredista, pues en esas zonas el PT simplemente no existe. Así, sin más ni más, López Obrador va a quitarle al PRD posiciones importantes en el DF: los perredistas harán el trabajo de base en la calles para ganar, pero para que al final esos candidatos pasarán a formar parte del nuevo P(S)T.

Hay casos bastante singulares. El ex panista ultraderechista Bernardo Bátiz, quien pervirtió la justicia como procurador del gobierno de López Obrador en el DF, carece de militancia perredista pero podría ganar la jefatura delegacional sólo por la fuerza del PRD de la mafia denunciada por el tabasqueño. Y en una situación peor se encuentra la candidata a asambleísta Alejandra Barrales, quien tiró su cargo de presidenta del PRD en el DF para no registrar la candidatura de Silvia Oliva porque representaba a la mafia del PRD de Ortega. Los dos serán fieles al P(S)T de López Obrador y no al PRD.

De ahí que esos siete candidatos a jefes delegacionales y los cinco candidatos a asambleístas estén desde ahora engañando a los electores con una representatividad que no tienen. Y lo peor es que están abusando de las bases perredistas que son leales al partido. Estos datos apenas ilustran lo que José Revueltas, uno de los comunistas más lúcidos y honestos que tuvo la izquierda, llamó no sin amargura la “locura brujular” de la izquierda, es decir, la pérdida del sentido de orientación ideológica, un concepto que dibuja el perfil de López Obrador y sus seguidores por sus bandazos dignos del premio “El Trapecio de Oro” que habían ganado los priístas.

Asimismo, los seguidores de López Obrador ya debieron de haber entendido que el tabasqueño finalmente enterró al molusco llamado Frente Amplio Progresista, aunque algunos sigan ostentándose como dirigentes. En su artículo de ayer lunes, el prototipo del salinismo lopezobradorista Manuel Camacho, que firma como “miembro de la dirección política del Frente Amplio Progresista”, adelantó la jugada de López Obrador: “la confusión que se ha generado por la división del FAP” pero el dato de que “la mayoría de los votos del PRD sigue cerca de AMLO”.

La decisión de López Obrador de enaltecer al inexistente PT como el  nuevo P(S)T lopezobradorista a costa de fracturar la unidad interna del PRD y sobre todo de insultar a las bases militantes perredistas ha puesto en riesgo la victoria de las candidaturas en siete jefaturas delegacionales y cinco asambleístas. ¿Van a poder hacer campaña juntos los puros petistas-salinistas-lopezobradoristas junto a los mafiosos perredistas? ¿Se va a romper la alianza electoral en el DF entre puros y mafiosos en siete delegaciones y cinco asambleístas? Ahí está el cráter político abierto por López Obrador en el DF.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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