Lunes 8 de junio 2009

 

+ Ejército, la última trinchera

+ Clave en seguridad nacional

 

1.- El ejército federal se ha convertido en la última línea de defensa de la seguridad nacional y la soberanía, ante el embate sin precedente del crimen organizado. Mientras policías, funcionarios y políticos han caído atrapados en las redes de los intereses de las mafias, los militares han encarado la ofensiva criminal.

2.- Por tanto, el ejército se ha convertido en un objetivo del crimen organizado. Los manuales de lucha de la guerrilla y las acciones políticas de las mafias han buscado minar la legitimidad, la función y la tarea inmediata de las fuerzas armadas. Manifestaciones, protestas y quejas contra los militares también forman parte de la estrategia de defensa del crimen organizado.

3.- En una manifestación pública en Morelia en el 2008 apareció al frente nada menos que Rafael Cedeño Hernández, alias El Cede, uno de los principales operadores de La Familia de Michoacán. Inclusive, El Cede se permitió varias duras críticas contra los operativos militares: “el pueblo está cansado de esta invasión militar”, dijo, y agregó: “estamos viviendo un estado de sitio”. Sólo que El Cede fue capturado nada menos que por un operativo militar por su participación en los mandos de La Familia, el grupo criminal recientemente descabezado por las autoridades federales. La intención del narco es azuzar a la población civil para reducir el papel militar en la lucha contra el narco.

4.- En este contexto, la condecoración por cincuenta años de servicio ininterrumpido al general Enrique Galván Galván y al secretario de Marina Mariano Francisco Saynez tiene un significado especial. No sólo reconocer a nivel presidencial la entrega de medio siglo a la carrera de las armas, sino que tuvo un contexto especial: destacar el papel de las fuerzas armadas en la defensa de la soberanía nacional y la lucha contra bandas criminales del narcotráfico. La condecoración ocurrió días después del operativo contra la estructura de protección política de La Familia y al día siguiente de la reunión del consejo nacional de seguridad pública.

5.- El ejército federal es la institución que ha resistido los embates de la corrupción del crimen organizado. Pero pocos quieren reconocer el esfuerzo de las fuerzas armadas y sobre todo del general Galván Galván para enfrentar la violencia armada del narcotráfico. El ejército, en efecto, no estaba preparado para acciones internas. Pero la corrupción del crimen organizado venció a funcionarios, políticos, gobernantes y cuerpos policiacos. A diferencia del número de policías y políticos detenidos por proteger al narco, hasta ahora no ha habido ningún caso de militar de alto rango protegiendo narcotraficantes.

6.- El tema de los derechos humanos ha sido una preocupación importante del general Galván Galván. Todas las quejas han sido atendidas para dejar el criterio de que los altos mandos del ejército no avalarán excesos. Inclusive, la Secretaría de la Defensa nacional abrió su propia dirección de derechos humanos.

7.- Pero el problema de fondo radica en la presencia indispensable del ejército en la lucha contra el crimen organizado. Por el papel corruptor del dinero del narco y la participación criminal en actividades sociales, políticas y de gobierno, el crimen organizado ha ocupado espacios territoriales, entre zonas francas y control municipal. Por tanto, el crimen organizado ha quebrado la soberanía del Estado. Y ante la evidente incapacidad de políticos, gobernantes y policías, la intervención del ejército ha quedado como la última línea de defensa.

8.- Espacios territoriales en Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa, Jalisco, Baja California, Guerrero, Durango, Nuevo León, Zacatecas y Sonora, entre otros, han sido tomados bajo control del narcotráfico. Las acciones criminales han ocupado espacios políticos, sociales y de gobierno. Ahí se estableció la necesidad de que el ejército como última instancia actuara para recuperar la soberanía territorial del Estado. El espectacular operativo en Michoacán para quebrar las redes de poder estatal y municipal de La Familia sólo pudo realizarse por el papel del ejército.

9.- La participación de los militares en las actividades de lucha contra el narco han sido basadas en un principio fundamental que ahora se consolida como el espíritu de cuerpo de las fuerzas armadas: la lealtad a las instituciones.  Ha habido caso singulares: después de que el crimen organizado, aliado a autoridades municipales de Cancún, asesinó al general Enrique Tello Quiñones, el ejército se hizo cargo de la seguridad pública. Y no hubo reproches ni mezquindades porque el espíritu militar se basa en el sacrificio. Los militares que tienen a su cargo dependencias de seguridad pública han respondido a solicitudes específicas de la autoridad civil. Pero ese hecho ha demostrado que los militares son los únicos con capacidad para poner orden en la seguridad pública y para cerrarle espacios de poder institucional al crimen organizado.

10.- La intervención militar en la lucha contra el narco ha sido motivada por la herencia priísta de articulación de intereses políticos-crimen organizado y por la incapacidad de la alternancia panista para construir nuevas instituciones y doctrinas de seguridad. Por tanto, los militares van a regresar a sus cuarteles cuando el Estado sea capaz de tener organismos de seguridad capaces de enfrentar a las bandas criminales.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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