Lunes 13 de julio 2009

 

+ La política es… otra cosa

+ PRI: PAN olvidó política

 

Los resultados finales de las elecciones del pasado 5 de julio dejaron muchas lecciones políticas a partidos, políticos y gobernantes. Pero entre todas, hubo una que el PAN olvidó: hacer política.

La estrategia del PAN se sustentó en cuando menos tres instrumentos: acoso del PRI para recordarle su pasado, lucha contra el narcotráfico como el único saldo y no siempre con resultados de corto plazo y acoso a gobernadores para debilitarlos mediáticamente.

Sin embargo, al PAN le faltó en realidad presentar una opción. En cuatro tres estados donde el gobierno panista hizo tambalear a los gobernadores logró el PRI una victoria aplastante. La razón no es difícil de explicar: los gobernadores resistieron el acoso pero sobre todo se dedicaron a fortalecer al PRI y localmente a debilitar al PAN.

En los estados de Puebla, Oaxaca y México logró el PRI una victoria aplastante: en Puebla, donde una grabación ilegal que legalizó ilegalmente la Suprema Corte hizo tambalear al gobernador Mario Marín Torres, el PRI se alzó con la victoria en los dieciséis distritos electorales y acumuló más de 570 mil votos. En Oaxaca, donde Fox aprovechó la insurrección anarquista de los maestros disidentes y estuvo a punto de tumbar al gobernador Ulises Ruiz, el PRI acaparó los once distritos y borró a la coalición APPO-PRD-Convergencia. Y en el Estado de México, donde tardíamente el PAN detectó a Enrique Peña Nieto como al principal precandidato presidencial priísta, el PRI se impuso en treinta y ocho distritos y apenas dejó dos al PAN.

El PAN se confió en la guerra política y mediática. Puebla debiera ser un buen laboratorio de análisis político sobre el comportamiento electoral de la sociedad, porque Ulises Ruiz y Peña Nieto enfrentaron insurrecciones populares locales y Marín Torres fue acosado por la militancia perredista y la complacencia del PAN. El resultado electoral mostró a Marín Torres en el primer lugar de la lista de buenos resultados al ganar sus dieciséis distritos y darle la cuarta acumulación más importante de votos y tendrá la tercera bancada más importante en la próxima cámara de diputados.

En el 2006 se difundió una grabación en la que Marín Torres sostenía una conversación privada con el empresario textilero Kamel Nacif. En la plática, Nacif le pidió al gobernador su intervención para darle una lección a la investigadora Lydia Cacho por sus revelaciones de una presunta red de pederastas. El gobernador de Puebla quedó en el centro de presiones para hacerlo renunciar, pero al final la misma Corte que legalizó la grabación ilegal violando la Constitución determinó que no había habido violación grave de los derechos de la investigadora.

En el espacio político, Marín Torres fue acosado hasta en actos públicos. Sin embargo, la política es iniciativa y sobre todo frialdad. Marín se dedicó a fortalecer el PRI, a exhibir la debilidad del PAN y a privilegiar el gasto social en comunidades del interior del estado. El PAN, en cambio, comenzó desde hace dos años a repartirse el poder porque daba por sentado que ganaría automáticamente las elecciones legislativas federales del 2009 y desde luego la de gobernador en el 2012.

El PAN en Puebla quedó fracturado en tribus, muy al estilo perredista. En Puebla estaba localizada la fracción más radicalmente conservadora del PAN, pero ahogada en su propio pasado. La dirección panista local prefirió hacer política mediática en el Distrito Federal en donde el caso Marín atrajo la atención en medios pero no en identificación priísta. Una de las cabezas panistas poblanas, Ana Teresa Aranda, fue derrotada varias veces y sacada del proceso electoral local.

Lo más grave del PAN ha sido su incapacidad para entender los mensajes políticos. En las elecciones locales del 2007 en Puebla, el PAN convirtió el proceso en un referéndum hacia la gestión del gobernador Marín Torres y el resultado fue adverso al PAN y obviamente, por decisión panista, positivo para el mandatario estatal. En las elecciones legislativas locales del 2007 el PRI sólo perdió un distrito. Pero aún así, el mismo PAN de entonces fue, y peor aún: más dividido, el que operó las elecciones federales del pasado domingo 5.

El PAN ha demostrado --con el microscópico político de Puebla-- que no sabe hacer política, que su política electoral se reduce a lo mediático y que carece de una estructura electoral de movilización del voto. En el 2003, el PAN había ganado doce distritos legislativos y en el 2009 perdió los dieciséis en disputa. Y de los casi 700 mil votos panistas en Puebla en el 2006, el PAN se derrumbó a apenas 376 mil votos hace una semana.

Mientras el PAN se dividía internamente en tribus y se desgarraba las vestiduras contra el PRI y sus gobernantes y políticos, el PRI se dedicó a hacer lo único que sabe hacer: organizar votantes y llevarlos a votar y a operar la política de gasto social. El mensaje de los electores fue muy claro: votar por lealtad, por acarreo y por eficacia de gobernantes. El PAN pareció haberse dado cuenta en la derrota que la política en México carece de ética y de memoria, pero que las elecciones se ganan con votantes y votos y la sociedad quiere gobernantes que privilegien el bienestar.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

- - 0 - -

Imprimir


  Regresar