Martes 14 de julio 2009

 

+ PRI hará lo que no hizo PAN

+ Mover binomio gasto-empleo

 

Si finalmente se han confirmado los datos de que el voto del pasado 5 de julio fue determinado por la severa crisis económica y su efecto inmediato en el empleo, el PRI se apresta a utilizar su mayoría en el legislativo para tomar decisiones económicas de debió de haber asumido el gobierno panista.

La disputa por la conducción económica va a definir la segunda mitad del sexenio del presidente Calderón pero también las posibilidades de las elecciones presidenciales del 2012. El punto clave radicara en percibir si el presidente Calderón realmente entendió el mensaje de las urnas contra la crisis económica y decidirá el golpe de timón para atender el empleo o si le cederá al PRI el manejo de la política económica anticrisis.

El problema no radica en la redefinición de la política económica o en el cambio del modelo de desarrollo, aunque ahí justamente se localiza el origen de la severa crisis del crecimiento económico. La disputa será por la coyuntura. Y el gobierno federal panista en realidad no ha sabido utilizar los instrumentos económicos de la coyuntura. Por ejemplo, el PRI quiere imponer una ley de emergencia económica para atender crisis, pero el gabinete económico puede superar esa legislación con un simple pero profundo programa de reordenación económica contra la crisis, como alguno de los publicados por los gobiernos priístas del ciclo neoliberal.

El saldo del 5 de julio llevó al presidente Calderón a la orilla de las decisiones de fondo. El sistema presidencial tiene aún instrumentos de corto plazo para atender crisis económicas. Si bien la actual estalló en los Estados Unidos y aquí ha generado efectos dañinos en la estructura, el gabinete económico decidió esperar la reactivación en los Estados Unidos y mantener el estricto control macroeconómico para no desbocar la inflación. Sin embargo, el costo de la resistencia ha sido un brutal derrumbe del PIB del 2009 que comenzó en 3.2%, ahorita ya llegó a -7.5 y podría hundirse a -9%.

La agenda anticrisis del PRI se reduce al aumento en el gasto público para reactivar mínimamente la actividad económica y el apoyo al gasto social en la lógica del Pronasol de Carlos Salinas de Gortari, pero sin una reformulación estructural de la política económica. Si el gobierno federal panista no reconsidera su política anticrisis de estabilidad macroeconómica, perderá el control de la política económica en la cámara de diputados y de paso le entregará al PRI el manejo mediático del costo de la crisis en el empleo.

El gobierno del presidente Calderón llegó al momento de las definiciones: o toma el control de la crisis con políticas de gobierno más certeras o el PRI en el legislativo --Diputados y Senado-- le quitará la iniciativa y colocará las bases de la restauración del proyecto neopopulista de desarrollo priísta. La victoria electoral priísta marcó el fin del colaboracionismo del PAN. Calderón tiene a su favor la existencia de instrumentos del sistema presidencialista para gobernar sin el legislativo, pero a condición de hacer un replanteamiento de la crisis y de los programas anticrisis.

Los problemas van a empeorar. La crisis en los Estados Unidos sigue creciendo. En un análisis publicado la semana pasada, el economista Paul Krugman --premio nobel de economía 2008--  advirtió de más crecimiento del desempleo en los EU y que el programa de estímulo del gobierno de Obama es insuficiente. Al empleo se sumó el deterioro grave de los salarios y ahora la crisis fiscal en estados y municipios. Y sonó la alarma: se aprueban más estímulos de los 800 mil  millones aprobados o los EU seguirán hundiéndose en la crisis económica. Si la recuperación de México depende de los EU, entonces los datos son negativos para el 2010 y el 2011.

Calderón tiene un mes y medio para dar el golpe de timón a la política económica y orientar sus esfuerzos al empleo como el problema prioritario. Si no lo hace, la nueva legislatura dominada por el PRI va a utilizar la discusión del presupuesto federal para quitarle el control de la política de gasto al gobierno panista. Los priístas tienen experiencia en inventar programas anticrisis, bautizarlos con nombres rimbombantes y promocionarlos mediáticamente. Y más aún: programas anticrisis definieron las candidaturas presidenciales de De la Madrid, Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. El PRI va a descansar su reposicionamiento presidencial para el 2012 justamente en su intervención en la definición de un verdadero programa anticrisis.

El mensaje del PRI después del 5 de julio fue muy claro: la apropiación de la agenda nacional. Calderón y el PAN tienen la oportunidad de replantear la dimensión y alcance del corto plazo con la posibilidad de retomar la bandera de la transición mexicana hacia un nuevo Estado, un nuevo modelo de desarrollo y un nuevo sistema político.

Para ello, el gobierno de Calderón necesita antes que otra cosa un gabinete económico de emergencia para la crisis, una dirección panista funcional para las gubernaturas que se disputarán el próximo año y para la transición del sistema político y recuperar la base social perdida en las pasadas elecciones.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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