Jueves 23 de julio 2009

 

+ La fich(it)a de Javier Corral

+ Busca ley mordaza a medios

 

Autodenominado y autopromovido como un dechado de democracia pura en su máxima expresión, el panista Javier Corral Jurado ha dejado tras de sí una estela de represión de la libertad de prensa, de acoso contra periodistas críticos, de alianzas con personeros del salinismo y el viejo PRI y sobre todo de sospechosos casos de tráfico de influencias.

Acostumbrado a actuar en base a caprichos y estridencias, el hoy diputado electo plurinominal panista Corral Jurado ha aumentado el tono de sus protestas por su relación política con el senador foxista Santiago Creel Miranda para fijar su condición de disidente y con ello apartar desde ahora la candidatura panista al gobierno de Chihuahua para el 2010 y ya con un compromiso de alianza con el PRD de López Obrador.

Las alianzas de Corral no dejan de sorprender a los panistas. Por ejemplo, en 1998, el 2000 y el 2005 se confabuló con el vocero salinista José Carreño Carlón para impulsar la creación de organismos de control de medios de comunicación electrónicos, pero no nada más de su funcionamiento sino sobre todo de contenido. En esas tres ocasiones impulsó intentos de Ley Mordaza que fueron derrotadas por la respuesta libertaria de periodistas. Ahora quiere la Comisión de Radio y Televisión de la próxima Cámara para tratar de imponer reglas al contenido de los medios.

Aunque se viste defensor de criterios de regulación de medios, en realidad Corral tiene más evidencias de irregularidades. En 2004, por ejemplo, utilizó su poder como presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado para censurar al politólogo Samuel Schmidt, quien había denunciado en un programa de radio que Corral buscaba asociarse con un grupo extranjero para manejar estaciones de radio “cuya concesión sacaría desde la presidencia de la Comisión de Comunicaciones del Senado”. Corral presionó con impunidad al dueño de la estación y Schmidt fue censurado como analista político y despedido del programa. Schmidt levantó denuncia penal contra Corral pero la PGR fue presionada por el PAN para desecharla.

Su pleito con Televisa quiere ser vestido como de defensa de los intereses de la sociedad, pero en realidad fue un asunto estrictamente comercial. Corral había pactado con Televisa una línea de crédito para su campaña a gobernador, pero se desentendió de la deuda cuando perdió las elecciones. Televisa demandó a Corral por incumplimiento. Corral se protegió con el fuero y ocultó en la estridencia de denuncias contra la empresa el hecho de que había caído en situación de fraude comercial.

Su alianza con el salinismo se logró a través del vocero salinista Carreño Carlón. Los dos quisieron erigirse en Comisarios Políticos de la Libertad de Expresión y trataron de crear en México un premio similar al Pulitzer de los Estados Unidos. Inclusive, Carreño y Corral entregaron un reconocimiento al corresponsal Sam Dillon, del The New York Times, por el Pulitzer a sus reportajes de denuncia de sospechas de narco del gobernador sonorense Manlio Fabio Beltrones, pero ocultaron el hecho de que Dillon engañó al Comité Pulitzer porque no entregó precisamente el reportaje sobre Beltrones porque estaba basado en pruebas falsas. Eso sí Carreño y Corral premiaron a Dillon por un reportaje que no tomó en cuenta el Pulitzer. Inclusive, Beltrones demostró la falsedad del reportaje y recibió disculpas del Times.

Las alianzas de Corral sorprenden a los propios panistas. Por ejemplo, se alió al priísta Manuel Bartlett para enfrentarse a las televisoras nacionales, pero se trataba del Bartlett que operó el gran fraude electoral en Chihuahua en 1986 para impedir la victoria del panista Francisco Barrio, entonces padrino político de Corral. Bartlett aplicó al PAN un “fraude patriótico” para bloquear por cualquier medio la victoria “de la derecha”. Todos los intelectuales más importantes y de diversos grupos pidieron la anulación de las elecciones, pero Bartlett impuso su tesis a favor del PRI. Hoy Corral basa su fuerza política no en el PAN sino en sus relaciones con el PRI de Bartlett y Carlos Salinas y con el PRD de López Obrador.

Corral ha sido un fracaso electoral. Además de que todas sus posiciones han sido plurinominales, en el 2004 perdió las elecciones a gobernador en Chihuahua por 15 puntos de ventaja del priísta José Reyes Baeza. Corral compitió en alianza con el PRD y Convergencia y sacó 41% de votos, el mismo porcentaje del PAN sin alianzas en 1998. Es decir, Corral le hizo perder cuando menos 8 puntos al PAN. En el 2010 quiere de nuevo la candidatura en alianza con el PRD de López Obrador.

En el 2008 Corral renunció con estridencia a su cargo en el comité nacional del PAN por el relevo de Santiago Creel en la coordinación de la bancada panista en el Senado, aunque sin reconocer que la caída de Creel se debió a su alianza con la ex pareja presidencial Vicente Fox-Martha Sahagún. Aislado en el PAN, sin fuerza propia, Corral ha preferido entonces sus alianzas externas con Carlos Salinas, Manuel Bartlett y el perredismo de López Obrador. De ahí que la crítica de Corral al PAN y al presidente Calderón sea parte de los juegos de poder de sus aliados fuera del panismo.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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