Lunes 6 de julio 2009

 

+ México 2009: ruptura social

+ PRI, ilusión; PAN, debacle

 

1.- Si las cifras son la verdad contable de una realidad, el resultado electoral de ayer domingo puede resultar engañoso: ¿es posible que los mexicanos que echaron al PRI del poder hace nueve años quieran ahora el regreso del mismo PRI? ¿Dónde quedó la sociedad del cambio del 2000? ¿Se volvió priísta, regreso al redil? ¿O el verdadero fracaso del PAN debe analizarse en función de que no pudo construir una opción para el país? O como fue: el abstencionismo, el voto nulo y el poder de los gobernadores benefició al PRI.

2.- Las cifras son lo de menos. Lo que importa es el mensaje: el PRI, el mismo PRI de siempre, regresa como la primera fuerza del país como la fuerza de la restauración. ¿Está preparado el presidente Felipe Calderón para regresarle la banda presidencial al PRI en el 2012 y con ello el PRI comience un nuevo reinado de otros setenta años? Porque las elecciones intermedias se jugaba la parilla de salida para las presidenciales.

3.- Los resultados de ayer tienen retrueques. Bien analizados, no reflejan la recomposición de la sociedad. Hubo factores que distorsionaron el reparto del poder. Tres fueron fundamentales: la abstención y el voto nulo, el control del votante a través de estructuras electorales que acarrearon el voto y la compra de sufragios con los programas sociales. Mientras persistan estos vicios, México nunca encontrará en las elecciones un elemento de correlación real de fuerzas sociales. El PRI supo aprovechar su control sobre 17 estados para acarrear votos y comprarlos con programas sociales. No hubo, pues un milagro priísta: ganó la experiencia, el control y la estructura electoral.

4.- La clave para entender la sobrevivencia del PRI se localiza en el factor sicológico de cohesión interna: el poder. Un PRI dividido perdió la presidencia. Un PRI sin autocrítica está en el umbral del regreso. En cambio, el PRD se agotó por las fracturas internas. Los tres liderazgos importantes perdieron por la división interna: Marcos, Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador. Del registro al Partido Comunista Mexicano en 1978 a las elecciones del 2009, la izquierda perdió todo: ideología, esencia, honestidad. Hoy el PRD de Los Chuchos carece de credibilidad y el PRD de López Obrador está controlado por los salinistas.

5.- El PAN se ahogó en las arenas movedizas de la incoherencia política, ideológica y de grupos. Nueve años de ejercicio de poder y errores mucho menores que los de los setenta y un años de reinado priísta dieron cuenta del PAN. Pero en el fondo el PAN no perdió ayer domingo. La derrota fue de Germán Martínez Cázares. El PAN tenía todo para ganar pero Martínez nunca supo definir una línea estratégica. Lo peor que le espera al PAN será entregarle la banda presidencial al PRI en el 2012.

6.- Aunque hay que aclarar que el PAN no perdió las elecciones ayer sino que su debacle comenzó en el 2001 cuando Vicente Fox se olvidó de la transición, se dedicó a adorar a su dama olvidándose del país, quiso imponer a su esposa Marta Sahagún como candidata presidencial y prefirió pactar con el PRI. El PRI, como es lógico, ayudó a Fox… a mantener el Estado priísta. Luego vino Calderón y su hazaña de derrotar electoralmente a López Obrador. Y mantuvo el mismo error: pactar con el PRI. La crisis económica, la crisis energética y la crisis electoral del PAN es producto de su alianza con el PRI. El PRI pactó con Fox y Calderón para afianzarse al poder.

7.- En el 2012, el PRI le estará agradecido al PAN de haber administrado el Estado priísta, de no haber roto la estructura corporativa legal y jurídica del Estado priísta y de no haber creado un nuevo consenso ideológico panista. Paradójicamente el PRI como sigla se ha convertido en un consenso político. Y a nueve años de distancia, el PAN deberá entender que su error estratégico fue no haber optado por la transición a la democracia, por haber eludido la reforma estructural del sistema político y por haber mantenido la política económica neoliberal del PRI de Carlos Salinas.

8.- Estaba visto ya que la elección del 2009, con la sociedad sin partido apostándole al voto en blanco o a la abstención, el sufragio que iba a contar era el acarreado. Es decir, el voto de las bases, el voto duro, el voto dependiente. Los gobiernos estatales y el gobierno federal estiraron la liga del gasto social a cambio de voto. Por tanto, acumuló más votos el partido que pudo, con experiencia y falta de escrúpulos, sacarle jugo al gasto social. Y ahí, sin duda, el PRI y el PRD perdieron la autoridad moral y la honestidad porque se dedicaron a comprar votos a cambio de regalos o de programas sociales.

9.- El gran perdedor fue, sin duda, el panista Felipe Calderón. Pero el gran ganador puede ser el presidente Calderón. La lectura estratégica del resultado de ayer le dará al presidente de la república el espacio para replantear su política de gobierno y las tareas de su partido. Calderón llegó solo a las elecciones: sin partido, sin aliados, sin medios, sin gabinete, sin liderazgos intermedios, sin saber cómo venderle a la sociedad el cambio político.

10.- Calderón tiene el dilema de reconstruir el PAN o colocarle al PRI desde ahora la alfombra roja hacia el despacho presidencial de Los Pinos.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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