Lunes 23 de marzo 2009


+ PRI: ciudadjuarizar el país

+ Teto: congreso, gubernatura

 

Con la ingenuidad que da el enojo, la presidenta priísta Beatriz Paredes Rangel cayó redondita en el juego político del dirigente nacional panista Germán Martínez Cázares: ante la acusación de que Héctor El Teto Murguía, candidato del PRI a una diputación en Ciudad Juárez, estaba vinculado al narco, el tricolor decidió proteger al acusado.

Sólo que ahora el PRI tendrá que dar muchas explicaciones. En su última gira a Ciudad Juárez y en una reunión con empresarios, el presidente Felipe Calderón recibió quejas sobre el Teto y el narcotráfico y dijo que “autoridades norteamericanas” efectivamente lo estaban investigando. En enero de 2008, el secretario de Seguridad Pública del Teto como alcalde juarense fue detenido en los EU con 500 kilos de marihuana y hoy se encuentra encarcelado. De hecho el expediente estadunidense de Teto y el narco proviene de Saulo Rayes, su ex jefe policiaco.

De ahí la preocupación de muchos priístas por la reacción de Paredes Rangel de encubrir al Teto en lugar de profundizar la investigación. Con el apoyo de la dirigencia nacional del PRI, El Teto fue ungido candidato a diputado federal por un distrito de Ciudad Juárez, llegará al próximo congreso federal donde se debatirá el tema del narcotráfico y podría hasta cumplirse su propia afirmación de que será el próximo gobernador de Chihuahua en el 2010.

Lo grave de todo es la decisión de la dirección nacional del PRI de ciudadjuarizar el Congreso y la gubernatura de Chihuahua con un candidato que ha sido insistentemente vinculado a operaciones de narcotráfico. Con tal de no darle la razón al presidente nacional del PAN, Paredes Rangel ha convertido a un ex alcalde de Ciudad Juárez en un héroe priísta contra el panismo, a pesar de que hay evidencias de que el narco aumentó en ese municipio durante su gestión, que la policía municipal de ese periodo se convirtió en aliada de las mafias del narco y que su jefe de policía está preso en los EU cuando trataba de comercializar 500 kilos de marihuana.

Las autoridades de los EU efectivamente tienen una investigación abierta sobre el Teto. La DEA nunca informa de investigaciones en curso. Por tanto, sus negativas no conforman realmente una línea de acción. Pero los datos duros sobre la complicidad municipal con el narco en las últimas administraciones municipales debieran formar parte de la información de inteligencia de las autoridades federales mexicanas.

Por lo demás, la biografía política del Teto no debiera ser la mejor y más visible carta de Paredes Rangel y la dirección nacional del PRI. Aún se debate en Ciudad Juárez la construcción del periférico Camino Real, donde hubo denuncias de irregularidades por los sobreprecios, el 10% de comisión que debieron pagar los proveedores y la compra previa de terrenos en la zona por el Teto. Y también el caso de la compra de motocicletas para la policía y la ganancia de un millón de dólares que no fue al municipio sino a quien se encargó de la autorización.

El error ingenuo de Paredes Rangel al defender al Teto de la denuncia del panista Martínez Cázares en la convención bancaria de Acapulco reveló que en el PRI funcionan aún las complicidades del poder que la necesidad de establecer aduanas estrictas en las carreras políticas. En lugar de ordenar una investigación por la dimensión de las denuncias panistas, Paredes Rangel prefirió proteger al Teto con la complicidad de la dirección nacional priísta. El mensaje fue claro: el Teto --y su biografía política-- le dará definición política a la próxima bancada del PRI en la cámara baja.

Asimismo, señala uno de los hechos más probatorios de que el PRI no ha cambiado y que es el mismo: personajes del pasado marcado por la corrupción y --en el mejor de los casos-- la corresponsabilidad en el auge del crimen organizado han seguido escalando posiciones escalafonarias en el partido. Sin ser menor el hecho de que un político priísta pudiera llegar al próximo Congreso federal, queda la posibilidad de que el Teto sea candidato a gobernador de Chihuahua en el 2010. Así, un político que como alcalde llevó a Ciudad Juárez a uno de los niveles más bajos en seguridad y más altos en narcotráfico podría ser el gobernador, con la bendición de su madrina Paredes Rangel, presidenta del PRI y jefa designada de la próxima bancada del PRI en la Cámara de Diputados.

Lo peor de todo es que el PRI estaba obligado a presentar nuevos perfiles en entidades marcadas por problemas del narcotráfico. Pero en Baja California potenció a Jorge Hank Rhon y la larga cola de acusaciones y responsabilidades por el auge del narco en la plaza de Tijuana y en Ciudad Juárez, sin duda el símbolo de la crisis del narcotráfico en México, el PRI ha decidido empujar y proteger a un político investigado por las autoridades norteamericanas por presuntas complicidades con el narco y alcalde de Ciudad Juárez cuando esta plaza se convirtió en la Dodge City del narco.

La conclusión no puede ser otras: el PRI quiere ciudadjuarizar el Congreso y la gubernatura de Chihuahua El caso del Teto no es el de un candidato a diputado sino el del protegido de Beatriz Paredes Rangel como presidenta nacional del PRI. Y sería la repetición del caso José Antonio Zorrilla Pérez, director de la Federal de Seguridad de Manuel Bartlett que fue hecho candidato a diputado por Hidalgo en 1985 para protegerlo de las acusaciones de los EU de proteger al narco.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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