Lunes 11 de mayo 2009


 

+ Madrazo: PRI 2012 con Salinas

+ Más Estado priísta y candidato

 

Si alguna duda había de que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari va a conducir el proceso presidencial priísta para el 2012, el ex candidato presidencial Roberto Madrazo pintado lo confirma en su reciente libro titulado El Despojo.

El texto deja la lectura de que Madrazo buscará otra vez la candidatura presidencial priísta en el 2012 y recupera el objetivo de reconstruir el Estado priísta de --y los cita textualmente-. Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. Se trata, afirma también el tabasqueño, del Estado --“según lo aprendimos en la UNAM”-- que es la suma de “dominación más hegemonía”.

Formado políticamente en el priísmo de Luis Echeverría y lanzado por Salinas de Gortari como senador y luego gobernador, Madrazo señala en su libro que Salinas representó la modernización del sistema político priísta. Acusa a Fox y a Calderón de traicionar los ideales de la revolución mexicana, pero nada, absolutamente nada, dice de que fue Salinas el que excluyó el concepto de revolución mexicana de los documentos básicos del PRI, el que privatizó el Estado y el que modificó en la Constitución los artículos que formaban parte del programa político y revolucionario del PRI.

El libro de Madrazo se ofrece como su propuesta política para el 2012. Por tanto, deja entrever que no lo den políticamente por muerto. Y de hecho Madrazo ya dejó ver por ahí el comienzo de su juego: su influencia decisiva en la elaboración de las listas de candidatos a diputados federales, incluyendo la incorporación de su hijo Federico como el orgullo de su nepotismo. La exclusión de los gobernadores del Tucom 2005-2006 --Todos Unidos Contra Madrazo-- fue el primer indicio de que Madrazo sigue con el control del PRI, por encima de los otros suspirantes: Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes y Enrique Peña.

Y Madrazo revela el poder factico dentro del PRI: el ex presidente Salinas. En su libro, Madrazo deja claro el hecho de que no se trata de un poder basado en la ex presidencia sino en el proyecto salinista de modernización nacional. Madrazo acepta que el proyecto de Salinas fracasó por la oposición interna y avala el señalamiento de Salinas de que su modernización fue reventada por la nomenklatura, una especie de mafia priísta de barones del poder del pasado tricolor.

En su razonamiento, Madrazo ofrece la tercera vía de desarrollo basado en la propuesta de Salinas en su libro La década perdida. Es decir, Salinas-Madrazo propone que el PRI encabeza el tránsito del Consenso de Washington al Consenso Salinista. Los elogios de Madrazo a la modernización salinista son desmedidos, calurosos, sin regateos. Y acusa a la maestra Elba Esther Gordillo y al ex presidente Ernesto Zedillo de haber traicionado al modelo de Salinas.

Pero Madrazo cae en contradicciones de fondo. Señala que la gran crisis ocurrió cuando los gobiernos panistas abandonaron al campo, pero sin reconocer que el gran fracaso del campo ocurrió en los tiempos presidenciales priístas: cuando los ejidatarios fueron organizados para votar by no para producir, cuando los priístas se convirtieron en latifundistas, cuando la CNC priísta perdió su vinculación con los campesinos y se burocratizó y cuando Salinas privatizó el ejido con el voto entusiasta de los priístas en la reforma al 27 constitucional.

La desmemoria de Madrazo no debe sorprender. Y sobre todo, destaca el acomodamiento de datos a capricho. Pero sobre todo, su libro revela una ausencia evidente de rigor histórico. Afirma, por ejemplo, que los campesinos viven en la actualidad situaciones similares --“claro paralelismo”-- a las de principios del siglo XX “cuando estalló” la revolución: desigualdad, despojo, privilegios y corrupción, aunque sin reconocer que la situación actual de los campesinos se debe a la estructura de dominación campesina que inventaron los priístas. Y no reconoce una de las verdades que reveló la alternancia partidista: la pésima condición de los campesinos, los trabajadores y las clases medias se debe al mecanismo de control de la CNC, CTM y CNOP del PRI.

Madrazo culpa a la maestra Gordillo de su derrota. Y le dedica decenas de páginas a intentar un ajuste de cuentas. Sin embargo, no hace mucho Madrazo hizo pareja política con la maestra Gordillo cuando compitieron en el 2002 por la presidencia y la secretaría general del partido: los dos eran uno. Luego Madrazo se hizo de la candidatura presidencial sin soltar la dirección del partido y más tarde maniobró para no cumplir con su compromiso de dejarle el PRI a la maestra Gordillo. El pleito fue de antología, al grado de que Madrazo dice que perdió por la lideresa magisterial y no por sus propios errores. Nada dice, por ejemplo, de sus choques contra el Tucom ni de la traición de los gobernadores priístas para facilitar la victoria de Felipe Calderón.

En un momento de orfandad política en el PRI y de mediocridad en sus liderazgos, Madrazo trata de resurgir con dos banderas para el 2012: la propia como aspirante presidencial por segunda vez y el proyecto salinista como la propuesta al país.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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