Miércoles 13 de mayo 2009

 

+ Truena dinero de plástico

+ Era ilusión de capitalismo

 

Hacia finales del año pasado, los primeros indicios de la crisis económica popular en los EU se percibieron en los supermercados: la gente pagaba sus gastos de consumo alimentario con tarjetas de crédito y no con cheques o efectivo. Y en el segundo trimestre de este año se acumulan los datos de insolvencia ciudadana para pagar esos pasivos del dinero de plástico.

Lo que se localiza en el fondo no es la referencia a la crisis económica y a la debilidad de los bancos. Ni siquiera al problema de las comisiones. La crisis en las tarjetas de crédito ha revelado el colapso del consumo social. Ante la pasividad oficial de los gobiernos por el deterioro del poder de compra, el ciudadano se refugió en las tarjetas de crédito sin pensar que todo crédito debería estar sustentado en ingresos.

La gente ha usado la tarjeta de crédito en una fase de desesperación: apelar el crédito a sabiendas que no podía garantizar el pago. El dinero de plástico se trató de convertir en ingreso salarial. En los EU, el dinero salarial se usaba en cheques, en una correlación de ingreso-gasto. El sobreuso de las tarjetas de crédito reveló la angustia de los ciudadanos ante la falta de ingresos.

La crisis en las tarjetas de crédito se ha sumado a otras crisis en los pilares del modelo capitalista estadunidense:

1.- El crack en la validez del sistema bursátil. La bolsa de valores de los EU funcionó como un mecanismo de multiplicación de la riqueza. El descrédito de las empresas, los fraudes y el colapso de las corporaciones han cerrado las puertas de una de las fuentes de la riqueza especulativas del capitalismo.

2.- El desmoronamiento de que el sistema de corporaciones y los indicios de que se trataba de una sociedad mafiosa. Las corporaciones fueron valiosas para el capitalismo en la medida en que garantizaban la fortaleza de las empresas y éstas se multiplicaban en el mercado  bursátil.

3.- La intervención del Estado en el sistema de propiedad de las empresas rompió la posibilidad del libre mercado que a su vez era la garantía de la participación popular vía las acciones.

4.- El agotamiento del modelo inmobiliario porque no sólo garantizaba el acceso a la vivienda como nivel de bienestar sino que también por su papel en el valor de cambio económico.

5.- El sistema automotriz fue un símbolo del modelo capitalista norteamericano. Su papel en la dinámica de la especulación generó un mercado que permitía el acceso popular a un vehículo. Pero la crisis ha mostrado que las automotrices --como todas las empresas productivas-- dependen del dinero fiscal.

Las tarjetas de crédito se inventaron como un vehículo de facilidad en el manejo del efectivo y como una posibilidad de consumo de bienes duraderos con cargo a ingresos futuros. Pero el problema estalló cuando el consumidor transformó el crédito al consumo de largo plazo en dinero de uso inmediato. Inclusive, en los EU se acaban de descubrir operaciones de triangulación desesperada: consumidores renegociaron sus hipotecas para obtener liquidez que destinaron a cancelar deudas de sus tarjetas de crédito, a veces no pagando hipotecas. La razón: es más fácil obtener apoyo del gobierno para mantener su hipoteca que para pagar deudas de las tarjetas.

El fenómeno de las tarjetas de crédito en los EU es altamente significativo. En promedio, un ciudadano estadunidense tiene cuando menos ocho tarjetas de crédito y en promedio también posee entre tres y cuatro tarjetas de crédito de tiendas departamentales. Por tanto, cualquier crisis de insolvencia en las tarjetas se convierte no sólo en un colapso del consumo sino en un problema de recuperación para bancos y empresas. Y como castillo de naipes, el sistema bancario enfrenta otra baraja que se desmorona.

Pero el problema de las tarjetas de crédito no radica, como supone el presidente Barack Obama o el Senado mexicano, en las tasas de interés-comisiones o en las multas. El asunto es más grave: las tarjetas de crédito han sido asumidas por sus usuarios, de manera equivocada, en liquidez salarial, no en un auxilio para las compras como ingreso. Lo malo es que en épocas de restricciones, los consumidores utilizan las tarjetas como dinero salarial, sin su correspondiente apoyo en ingresos laborales.

La intención de reducir las tasas y comisiones y de bajar las multas de hecho no resuelve la crisis estructural del sistema bancario en su rama de tarjetas de crédito. Las tarjetas de crédito fueron una ilusión de bienestar. Pero como todo crédito, su correlación con la liquidez salarial es irrevocable. A la irresponsabilidad de bancos y tiendas departamentales para otorgar tarjetas de crédito se sumó la correlativa irresponsabilidad del consumidor de usarlas sin comprender el hecho de que ese gasto debía de estar apuntalado con su correspondiente ingreso.

El problema de las tarjetas de crédito subprime es el mismo de las hipotecas basura: los bancos jugaron a la especulación de un escenario de auge, pero sin crear los fondos de estabilización para tiempos de crisis. La decisión de acotar comisiones no resuelve el problema de fondo: el agotamiento del modelo de consumo del viejo sistema capitalista.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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