Lunes 4 de mayo 2009


 

+ Dictadura sanitaria del GDF

+ Pésima salud pública priísta

 

1.- Cuando el presidente de la república decretó facultades extraordinarias para ejercer la autoridad ante la influenza humana, la respuesta de la disidencia fue alertar sobre el autoritarismo oficial. Sin embargo, no hubo necesidad. Sin embargo, quien sí ejerció la dictadura sanitaria fue el jefe de gobierno del DF. Sólo que la oposición y la crítica perredista guardaron silencio cómplice.

2.- La decisión unilateral de cerrar restaurantes, el uso del pánico escénico para aterrorizar a los capitalinos y el uso de trajes extraterrestres para limpiar el Metro de virus de una enfermedad que no se transmitía por aire sino --estableció la Organización Mundial de la Salud-- por contacto humano fueron teatrales y manipuladoras, es decir, muy al estilo Ebrard.

3.- Lo grave del DF fue la toma de decisiones el margen de la política federal. De nuevo la instrucción de López Obrador de no reconocer al presidente constitucional. Pero con todo, la pandemia de influenza humana permitió revelar la condición de algunos políticos. Marcelo Ebrard volvió a dejar rastros de sus comportamientos autoritarios, circenses y sobre todo manipuladores y excluyentes. También dejó una huella preocupante. Los indicios de cómo gobernaría el país en caso de ser presidente de la república: reconocería complicidades, no instituciones; él --no las instituciones-- decidiría quién cumpliría los requisitos para tener reconocimiento e impondría decisiones personales sin atender las relaciones constitucionales de poder.

4.- La decisión de cerrar restaurantes fue mediática, aunque con resultados irrelevantes para la pandemia. Luego ofreció regalarle a cada mesero 50 pesos por día no trabajado, que sería el salario mínimo que los dueños no pagan por la falta de clientela, aunque la realidad es que los meseros viven de las propinas y ésas nadie se las cubrirá. Lo peor del caso fue el hecho de que el cierre de restaurantes no atendió ninguna recomendación médica. Eso sí, el fin de semana metió a personas con trajes de ET a fumigar el Metro sólo para vender la foto, porque en realidad no había nada que descontaminar: la influencia humana, según la OMS, se transmite de humano a humano.

5.- La dictadura sanitaria, que según perredistas y lopezobradoristas, fue acreditada por el presidente Calderón para intimidar a la gente fue usada solamente, y sin reglas legales, por el gobierno del DF. Los críticos perredistas y lopezobradoristas que se rasgaron las vestiduras al difundirse el decreto han guardado silencio cómplice con la aplicación de la dictadura sanitaria en el DF.

6.- La pandemia de influenza humana reventó el sistema de salud pública. Pero se trata del sistema diseñado por el régimen priísta como política de bienestar populista y corporativa. Fracasó la atención a enfermos, la calidad en el servicio y la rapidez en la respuesta. El sistema de salud perdió su propósito social cuando cayó en la burocratización. El movimiento de los médicos en los sesenta, reprimido brutalmente por el gobierno priísta de Díaz Ordaz, castró la medicina de su noción social. Y le hizo perder su capacidad de investigación.

7.- Si el PRI heredó --al perder el poder-- un sistema de salud truncado en sus posibilidades sociales, limitado en sus alcances de desarrollo y agotado en su enfoque social, el gobierno de Fox se saltó las trancas e inventó el seguro popular para una mayor cobertura pero no en su superación y calidad. Ahora el gobierno de Calderón enfrenta la enorme posibilidad de sensibilizar al sector de salud pública por los estragos de la influenza humana y encara la necesidad de replantear la salud pública en base a criterios de bienestar social no corporativos ni electorales.

8.- Las tragedias suelen sacar lo peor de las sociedades. En salud, por ejemplo, la carencia de sensibilidad de la sociedad: el paro de actividades por temor al contagio humano-humano fue tomado como puente vacacional y ahí quedaron las fotografías de aglomeraciones humanas. Lo grave fue la percepción de que el sistema educativo no tiene programas de prevención para la salud en casos de emergencia. Pero el gobierno tampoco supo usar los medios de comunicación para inducir medidas de emergencia para evitar el contagio. Todo se fue en la difusión de cifras y de decisiones de autoridad.

9.- Al gobierno panista le falta asentarse en la definición de políticas públicas que sólo el Estado puede realizar. La pandemia de influenza humana reveló la incapacidad de las farmacéuticas privadas. Pero el Estado no ha querido conformar una planta de asesores de alto nivel. Julio Frenk y Jesús Kumate han sido los secretarios de Salud con mayor sensibilidad social y pública. Por eso no basta con reuniones para tomar café sino que deben crearse centros de investigación de alto nivel. Pero se le reconoce más en el exterior que aquí. En la parafernalia de la influenza, Barack Obama incorporó hace una semana a Mario Molina, el premio nobel mexicano, al Centro de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente de los EU. Molina es más distinguido en el exterior que en México.

10.- La pandemia de influenza ha mostrado las deficiencias de las políticas salud pública en México que el Estado debe atender, reconsiderar y definir. La salud pública es una de las funciones vitales del Estado. La alternancia partidista tiene la obligación de reorganizar el sector, con el objetivo de asumir la salud pública como un derecho humano fundamental de los ciudadanos y no un negocio de la medicina privada ni en una reserva electoral de votos.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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