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Jueves 19 de noviembre de 2009

+ Chiapas: un nuevo desarrollo

+ Superar las fallas de partidos

 

NUEVO SAN JUAN DE GRIJALVA, Chis.- Agotadas las propuestas de desarrollo de los partidos políticos tradicionales, víctima del peor abandono social de las políticas públicas y en medio de una severa crisis económica, Chiapas encontró una novedosa puerta de salida social: asumir el nuevo modelo de desarrollo diseñado por la Organización de las Naciones Unidas.

Una de las expresiones concretas del nuevo camino de desarrollo de Chiapas ha sido la fundación de nuevos conceptos de ciudades. A partir del tsunami que arrasó la población de San Juan Grijalva y destruyó el pueblo, el gobierno de Juan Sabines decidió refundar la ciudad pero como centro de desarrollo, organización productiva y sobre todo ascenso social con la aportación de niveles óptimos de bienestar. La nueva ciudad hoy es deslumbrante y sólo tiene el riesgo de atraer inmigrantes sin atender a las necesidades del equilibrio urbano. El concepto de ciudades rurales une las tradiciones del campo con la nueva organización urbana.

La audacia del gobernador Sabines fue producto de dos deficiencias: ganó la gubernatura como candidato de una coalición de todos los partidos --menos el PRI-- pero con la limitante de que las propuestas de desarrollo de los partidos eran incoherentes y sin sentido. De ahí que este año haya logrado la reforma de la Constitución local para incorporar como nuevo modelo de desarrollo estatal las metas de desarrollo del milenio del Plan de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Así, Chiapas incorporó las ocho metas del milenio de la ONU: erradicar la pobreza, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el SIDA, el paludismo y otras enfermedades , garantizar la sustentabilidad del ambiente y fomentar la asociación mundial para el desarrollo. De golpe, Chiapas encontró un nuevo programa de desarrollo y con el de la ONU superó las deficiencias de las propuestas de los partidos y asumió el objetivo de combatir la pobreza sin atarse a los partidos.

Lo interesante del asunto es que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo lleva implícitas metas de reorganización política, de gobernabilidad democrática, de igualdad social, de ascenso social para personas y comunidades abandonadas y sobre todo de innovación productiva para encarar la crisis. En materia política, el PNUD ha logrado detonar una nueva gobernabilidad democrática basada en la participación comunitaria. En su fundamentación, el PNUD señala la relación vinculatoria entre desarrollo, democracia y calidad en el ejercicio del gobierno:

1.- Extender las oportunidades de las personas para que participen en la toma de decisiones políticas, especialmente las de las mujeres y los pobres. El PNUD presta su asistencia a elecciones en alguna parte del mundo cada tres semanas, en promedio, alienta a que más mujeres entren en la política e invierte en medios de comunicación libres e informados.

2.- Hacer que las instituciones democráticas sean más responsables y sensibles a los ciudadanos. El PNUD apoya uno de tres parlamentos nacionales en el mundo, ayudando a las administraciones públicas a prestar los servicios básicos y asegurando que las leyes se apliquen a todos.

3.- Promover los principios de gobernanza democrática, especialmente la lucha contra la corrupción, los derechos humanos, el fortalecimiento de la mujer y la igualdad de oportunidades.

4.- Apoyar las evaluaciones del país de su gobernanza democrática, lo que permite a los países evaluar sus necesidades, monitorear sus progresos y alcanzar sus metas, y crear las capacidades de los diversos actores para recabar y analizar la información necesaria para tomar las decisiones correctas.

Así, las nuevas bases y objetivos del desarrollo contribuyen a crear nuevas formas de participación social y política, más allá de las ineficientes de los partidos políticos tradicionales. El PNUD ha definido un nuevo objetivo de gobierno: rescatar a la sociedad y regresarle el gobierno de su propia sociedad. Ahí estableció el gobernador Juan Sabines una nueva forma de utilizar el desarrollo para nuevas relaciones políticas y de poder. Y estableció la meta de 2015 para realmente abatir la pobreza en Chiapas y alcanzar mejores niveles de desarrollo.

La puesta en práctica de los objetivos del milenio de la ONU, además de plasmarlos en la Constitución y con ello hacerlos obligatorios, se localiza en esta pequeña población refundada después del tsunami provocado por lluvias. Aquí se construyó una nueva comunidad integrada, con respeto a creencias, con plantas productivas y con nuevas relaciones sociales.

El experimento de Juan Sabines ha roto el círculo vicioso de las expectativas piramidales del sistema político mexicano, ha superado las limitaciones de los modelos de desarrollo incoherentes de los partidos y ha logrado convertir la lucha contra pobreza, la marginación y la desigualdad en la base de nuevas relaciones sociales y en más dinámicas estructuras políticas de ejercicio del poder. Es decir, donde los partidos han fracasado por buscar el domino de la sociedad y no el desarrollo.

El nuevo modelo de desarrollo en Chiapas es simple: reducción de la pobreza, gobernabilidad democrática, desarrollo sustentable y mecanismos anticrisis. Y todo ello al margen de la dependencia de los partidos.

 

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