Jueves 1 de octubre de 2009

 

+ LXI: legisladores o curuleros

+ Noroña: anarquizar congreso

 

Entre la disyuntiva de empujar la transición a la democracia o reventar las funciones del congreso para apostarle a la regresión, los diputados de la LXI legislatura demostraron en poco menos de un mes su verdadera función: actuar como verdaderos curuleros de la política.

Las comparecencias de los secretarios de Hacienda, Gobernación y Seguridad Pública federal exhibieron las miserias de los políticos: insultos, regaños, demostraciones de poder, negativas a las negociaciones y resentimientos de derrotas acumuladas. Se trataba de humillar al ejecutivo por la vía del poder que no acepta el debate y no de demostrar los errores en la gestión pública.

El factor de ruptura legislativa va a ser el diputado lopezobradorista del PT Gerardo Fernández Noroña. Su tarea es la de desviar los caminos del debate parlamentario hacia la gritería de insultos. Acusó al secretario de Seguridad Pública federal de “asesino” pero no presentó ningunas prueba. Se escudó, eso sí, detrás de las faldas del fuero constitucional. Así se vale todo: hasta rumiar la derrota de López Obrador el 5 de julio del 2006.

El concepto de curuleros aplicado a los legisladores que aspiran a su curul trianual en la Cámara de Diputados fue inventado por el escritor José de la Colina en su blog en la revista Letras Libres. De la Colina aplicó el adjetivo durante los conflictos del 2007 en la Cámara de Diputados, cuando los legisladores acudieron al verbo activo de los puños para imponer sus voluntades y cuando ocurrieron los tribunazos ordenados por López Obrador para impedir la toma de decisiones por la vía de los votos legislativos. Así nació una nueva forma de gobierno: la “curulocracia, término para designar el poder --sobre todo de blablablá-- que detentan curulhabientes, curuleros y curulones”. La Cámara de Diputados ya no es un parlamento sino el territorio del curulerío, el lumpen gritón de los curuleros.

Si un parlamento es el espacio para legislar --es decir: diseñar las leyes y vigilar al ejecutivo--, los legisladores perredistas y lopezobradoristas convirtieron el Palacio Legislativo en una Cámara de torturas. Los curuleros sí tuvieron todo el desparpajo para insultar a sus invitados --aún a pesar de la invitación obligatoria-- pero buscando la respuesta y entonces vendría la hipocresía de quien pudiera sentirse insultado en su casa.

Lo malo de todo es que el país no pasó de un sistema presidencialista dominante a un sistema político con equilibrio de poderes sino a uno de revanchismo. El legislativo tiene la función de vigilar al ejecutivo pero no para suplantarlo y --como pretende la bancada priísta-- diseñar una política presupuestal a contentillo del PRI. O como pretendieron Noroña y el político diazordacista-echeverrista Porfirio Muñoz Ledo: renunciar a tres secretarios del gabinete presidencial. ¿Cómo hubiera reaccionado la Cámara si alguno de los secretarios hubiera pedido la renuncia de Noroña o Muñoz Ledo? La gritería hubiera sido escandalosa. Pero el legislativo sí puede impunemente invadir el espacio constitucional del ejecutivo.

No importan ya las biografías. Muñoz Ledo, por ejemplo, no puede quitarse de su currículum su papel como asesor político de Díaz Ordaz durante la matanza de estudiantes de Tlatelolco en octubre de 1968 o como subsecretario de la presidencia durante la represión de halcones el 10 de junio de 1971 con Echeverría. Muñoz Ledo felicitó y apoyó a Díaz Ordaz con dos discursos en 1969 y guardó silencio cómplice durante el sangriento jueves de Corpus. ¿Por qué entonces no pidió las renuncias de Díaz Ordaz y Echeverría? Porque militaba en el PRI. Y por complicidad.

Ahora se sabe que la misión de Noroña, Muñoz Ledo y el camachista-salinista Jaime Cárdenas Gracia no será buscar la transición a la democracia desde el legislativo, sino que su tarea será la de impedir la gobernabilidad a gritos y sombrerazos. Se tratará de bloquear acuerdos, de tomar tribunas o de reventar comparecencias. Para eso justamente fueron enviados los tres por López Obrador. Si Felipe Calderón ganó la presidencia y es el presidente legítimo y constitucional, entonces los escuderos del tabasqueño van a convertirse en reventadores de la gobernabilidad. Su objetivo será, simple y llanamente, de porros del lopezobradorismo.

Las minorías encuentran el camino de la violencia cuando están impedidas de razones y de votos. Basta un diputado afuera de Palacio Nacional para provocar la violencia y luego llevar el asunto al curulerío legislativo. La gritería como sucedáneo de las razones políticas. Los insultos en lugar de las ideas. Para eso fueron a la Cámara. Para reventar las posibilidades de la transición democrática. Y para beneficiar el regreso del PRI al poder.

Van a ser tres años legislativos tortuosos. Ya el PRD y el PT anunciaron tribunazos desde su minoría para impedir el paquete presupuestal del 2010. Y con un PAN legislativo pasmado y un PRD violento, el espacio va a ser ocupado por el PRI. De ahí que Noroña, Muñoz Ledo y Cárdenas Gracia serán corresponsables del regreso al poder del PRI de Carlos Salinas de Gortari, con el dato de que Muñoz Ledo fue aliado sumiso de Salinas y Cárdenas Gracia fue salinista a través de Manuel Camacho en el DDF.

Así que el Palacio Legislativo inauguró el régimen curulmentario de la República de Curuleros.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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