Lunes 5 de octubre de 2009

 

+ Estado evitó crack como en 29

+ PIB lento, desempleo, pobreza

 

Mientras que la política anticrisis mexicana se ha ajustado al pensamiento económico ortodoxo del Fondo Monetario Internacional de que los mercados se ajustan por mismos, el mismo FMI ha dado un giro espectacular en su pensamiento económico al considerar que los cracks financieros sólo se pueden atenuar con la intervención activa del Estado.

Por primera vez en su historia, el Fondo acreditó la salvación de la crisis internacional de 2008 a la intervención directa del Estado vía gasto público deficitario. Los países en donde los Estados aplicaron políticas públicas anticrisis, el efecto de la crisis fue menor.

Sin embargo, el mundo sigue en peligro económico. El reporte del FMI, circulado la semana pasada --y publicado, íntegro en www.grupotransicion.com,mx--, revela que se trata de una “expansión anémica” que no tendrá efectos sustanciales en la creación de empleos e inclusive prevé aún un aumento del desempleo y la pobreza en el 2010, a pesar de tasas positivas de PIB. Los países con legislaciones de protección al empleo sufrirán problemas en sus tasas de empleo.

El reporte del FMI hace advertencias serias:

“El aumento del desempleo constituirá un serio reto para muchas economías avanzadas y la pobreza seguirá siendo un problema para muchas economías en desarrollo. Los datos llevan a pensar que las tasas de desempleo suelen aumentar significativamente después de los shocks financieros y a mantenerse más elevadas durante muchos años. Para limitar el alcance de la destrucción de puestos de trabajo se necesitará un crecimiento salarial más lento o incluso recortes salariales para muchos trabajadores.

“El impacto de los ajustes necesarios en los segmentos más pobres de la fuerza laboral podría amortiguarse mediante reembolsos del impuesto sobre el ingreso o programas parecidos que limiten las repercusiones sociales de los ajustes salariales. Además, el perfeccionamiento de los programas de compaginación de demanda y oferta de empleo, formación y capacitación puede contribuir a contener la pérdida de puestos de trabajo y salarios. La pobreza podría aumentar significativamente en varias economías en desarrollo”.

El enfoque del FMI se salió de la prisión ideológica del pensamiento conservador del pasado. En su resumen ejecutivo de las Perspectivas de la Economía Mundial Octubre 2009, el reporte del FMI incluye un enfoque heterodoxo de las políticas anticrisis:

“Tras una profunda recesión mundial, el crecimiento económico ha entrado en terreno positivo gracias a extensas intervenciones públicas que apuntalaron la demanda y alejaron la incertidumbre y el riesgo sistémico en los mercados financieros. La recuperación seguramente será lenta: los sistemas financieros siguen dañados, el respaldo público deberá retroceder poco a poco, y los hogares y las economías que vieron desplomarse los precios de los activos continuarán reconstituyendo los ahorros mientras luchan con un desempleo elevado.”

El punto clave que atemperó la crisis en los países donde el Estado entró rápidamente a encarar la crisis fue una política activa de “estímulos fiscales”. El FMI no regatea el reconocimiento al papel activo del Estado: “en las economías avanzadas, la histórica intervención pública estabilizó la economía e incluso restituyó un crecimiento ligero en varias economías”. “El motor de la reactivación son políticas públicas enérgicas, adoptadas por las economías avanzadas y por muchas economías emergentes que apuntalaron la demanda y disiparon casi del todo el temor a una depresión mundial”. La “disipación del temor a un crack como el de 1929 se debió gracias a las políticas públicas”.

Lo que viene para el FMI es una decisión política para trasladarle al mercado el ritmo de reactivación de la economía. Aunque señala en su reporte que llegará pronto el momento en que el Estado se repliegue, el FMI advierte:

 “Las prioridades máximas de la política económica siguen siendo restablecer la salud del sector financiero y mantener políticas  macroeconómicas propicias hasta que la recuperación se encuentre afianzada, aunque las autoridades al mismo tiempo deben comenzar los preparativos para desmantelar los extraordinarios niveles de intervención pública. El abandono prematuro del estímulo parece ser el riesgo más grave a corto plazo, pero la formulación de la estrategia macroeconómica que se aplicará a mediano plazo, más allá de la crisis, es crítica para mantener la confianza en la solvencia fiscal y para preservar la estabilidad financiera y de precios. El reto es encontrar un término medio entre desmantelar las intervenciones públicas demasiado pronto, lo que haría peligrar los adelantos logrados hacia la recuperación y la estabilidad financiera, y retirarlas demasiado tarde, distorsionando los incentivos y dañando los balances públicos.

El reporte del FMI de la semana pasada debiera ser la biblia anticrisis para el gabinete económico y para los diputados federales que van a discutir el presupuesto para 2010. En México aún es tiempo de que el Estado rescate la economía del hoyo de la crisis. Y con la bendición del FMI. No se puede pedir más.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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