Miércoles 7 de octubre de 2009

 

+ Crisis: decidiendo a ciegas

+ Estado, lugar de la política

 

Mientras en el mundo existe un intenso debate sobre la caracterización de la crisis, el agotamiento de los viejos paradigmas y un evidente colapso en el pensamiento económico, en México la política económica para 2010 se negocia a jaloneos y a ciegas y en medio de mezquindades.

Sin un diagnóstico real de la crisis, las decisiones serán siempre irracionales. De ahí que gobierno federal, partidos y legisladores debieran primero establecer una caracterización de la crisis y luego asumir las decisiones necesarias. Pero en el Congreso se está debatiendo el presupuesto 2010 en función de resentimientos, de compromisos incumplibles y sobre todo de un reparto del pastel.

El mundo y sobre todo México van a definir hoy el rumbo económico de los próximos cincuenta años. Pero nadie en México parece preocupado por identificar la dimensión de la crisis y por replantear el pensamiento económico. De ahí la importancia del discurso pronunciado el 6 de agosto pasado, en Paraguay, por la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina, la mexicana Alicia Bárcenas. Ahí fija las coordenadas del debate: o se analizan las cosas en serio o los países --México entre ellos-- se irán a la barranca de las improvisaciones. La Cepal es el único organismo hasta ahora preocupado por repensar la crisis.

Bárcenas va a fondo en la identificación de la crisis y de los desafíos políticos e ideológicos de gobiernos y sociedades. Y plantea tres hipótesis:

1.- Esta crisis no es sólo la expresión de una debilidad regulatoria de los sistemas financieros, ni tampoco el resultado tan sólo de una crisis moral sobre la ambición y la avaricia. Esta crisis pone fin a “un estilo de desarrollo”.

2.- El Estado debe volver a jugar un rol en la conducción de las estrategias de desarrollo de nuestros países.

3.- Debemos recuperar la idea de construir la estrategia de desarrollo de “largo plazo”.

América Latina no es responsable de esta crisis sino víctima. La historia corta de la crisis muestra cuatro dimensiones:

1.- El encadenamiento conocido: crisis subprime-bancos de inversión-sistema financiero-crisis de confianza de los agentes.

2.- El eslabón reconfirmado: se apagaron los motores del crecimiento y se trasladó a la economía real. No hay desacople.

3.- Los efectos comprobados: Baja en la actividad, crecimiento negativo, caída en comercio internacional y en inversión extranjera directa, descenso en remesas.

4.- El rostro social: aumento del desempleo y precarización del empleo, más pobreza con mayor impacto en las mujeres y los jóvenes.

 América Latina está mejor preparada pero no será inmune. Los principales efectos se pueden resumir en siete principales:

1.- El sector financiero está menos expuesto pero sigue enfrentándose a la escasez de crédito en los mercados internacionales y la volatilidad de los tipos de cambio, las tasas de interés y las corrientes financieras.

2.- Crédito restringido, escaso con recuperación lenta.

3.- Comercio: en abril cayeron las exportaciones un 29,2% en valor y un 9,2% en volumen, mientras las importaciones cayeron un 34,6% en valor y un 29,9% en volumen.

4.- Remesas: caerán entre 5 y 10%. De acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo, en 2008 las remesas que llegaron a la región alcanzaron 69 mil 200 millones de dólares.

5.- Caída del PIB: la tasa esperada para este año será de -1.9%, marcadamente inferior al 2008 que cerró con 4.2%. Y esto bajo el supuesto optimista que se verifique una gradual recuperación a partir de la segunda mitad del 2009.

6.- Desempleo: aumentará al 9% la tasa regional, la que pasó del 11% en 2003 a 7,7% en 2007 y aún en el 2008 bajó a 7,5%. Sin embargo, para 2009 se espera que aumente al 9%, es decir, 3.4 millones de desempleados que suman a los 15 millones actuales.

7.- Aumentarán la pobreza y la indigencia.

Para Alicia Bárcenas, en su revelador diagnóstico de la crisis y de sus desafíos, las crisis casi nunca recuperan lo perdido. Establece que tomó catorce años la recuperación del nivel de los indicadores de crecimiento observados antes que se desatara la crisis de los años 80. “Sin embargo, veinticinco años hubieron de pasar para que la región alcanzara los niveles de pobreza que exhibía antes de la crisis de 1980 (40.5%)”. “Esto quiere decir que las pérdidas que ocasionan las crisis no son recuperables en el nuevo ciclo. La próxima bonanza no asegura alcanzar, por sí misma, lo que perdamos en esta crisis”.

La advertencia de Bárcenas debiera ser escuchada en los pasillos de la Cámara de Diputados para entender el tamaño de la crisis actual:

“Quiero decir algo tan simple como dramático: si nos cruzamos de brazos a ver como la crisis nos pasa por encima, podrá tomar un cuarto de siglo volver a tener los indicadores sociales que hoy día podemos observar”.

 (Mañana: conclusiones de Alicia Bárcenas.)

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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