Jueves 8 de octubre de 2009

 

+ Habrá más desempleo y pobreza

+ Verdadera reforma del Estado

 

Enfrascados en rencillas inútiles para el largo plazo, gobierno federal, partidos y legisladores han decidido poner la carreta delante de la yunta. En lugar de redefinir el modelo de desarrollo, la política económica para el 2010 quedará en una mera miscelánea de medidas aisladas, de vigencia inmediata y sin incidencia en el la reactivación del crecimiento productivo.

El debate del pensamiento económico parece haber sido reactivado en la Comisión Económica para América Latina. En su discurso en Paraguay (que se reproduce en www.grupotransicion.com.mx), la secretaria ejecutiva, la mexicana Alicia Bárcena, puso los temas de fondo, de largo plazo: redefinir el desarrollo económico en la región a través de la reactivación del pensamiento económico y repensar el Estado.

Las tesis de Bárcena fijaron el escenario macrohistórico:

1.-Crisis de un estilo de desarrollo basado en desregulación o autorregulación de los mercados.

2.- Crisis de un modelo basado en la escisión y predominio creciente de la economía financiera frente a la productiva.

3.- Crisis de formas de producir que tornan crítica la seguridad climática y habitabilidad futura en el planeta.

4.- Crisis de desigualdad con muy alta concentración de la riqueza, escasa solidaridad, y baja capacidad de los Estados para fiscalizar, redistribuir, regular.

5.- Crisis de paradigmas como la “mano invisible” o la “teoría del chorreo”.

La realidad de los poscrisis se percibe raquítica y sin perspectivas de desarrollo. Bárcena fijó los puntos negros en los años de la “reactivación”:

Se avista una “nueva normalidad” y un futuro global distinto:

--Menor flujo financiero y más estrictas regulaciones y supervisiones.

--Nueva geometría política (eje EU-China) pero más interdependencia.

--Amplio desempleo a nivel global/precarización a nivel regional.

--Menor crecimiento (“plateau más bajo”).

--Contracción comercial (con proteccionismo).

--Déficits fiscales.

--Economía sin carbono y con condicionamientos crecientes

En este contexto, Bárcena llamó al debate y a “evitar que nos inunde un sentido de frustración y la sombra del desánimo. El tejido social será posiblemente la parte más afectada”:

--Los efectos “crecimiento” y “distribución” que han permitido disminuir la pobreza entre 2002-2008 podrían deteriorarse y revertirse con la crisis.

--Impactos más visibles: desempleo, calidad del empleo refugio en la informalidad, vulnerabilidad social, pobreza.

--Merma del empleo afecta además a salud y seguridad social.

--Podría estrecharse en algunos países el gasto social, las remesas, la ayuda al desarrollo.

--La crisis tendrá efectos diferentes según grupos, y serían más fuertes en ocupaciones informales y de menor productividad, concentrando mayor daño en los más pobres. Los sueldos y salarios reales no crecerán, rigidizando la distribución del ingreso.

--Y la procesión que va por dentro: desamparo, impotencia, percepción de injusticia, merma en sentido de pertenencia, particularmente para los jóvenes.

El escenario de futuro, para Bárcena, es complicado. Fijó cinco ideas sobre lo que viene:

1.- Es necesario retomar la idea de “largo plazo” con el objetivo de la igualdad con enfoque de derechos enfrente para llegar a una sociedad de bienestar.

2.- El Estado es el lugar geométrico de la política. Esto implica la búsqueda de un nuevo equilibrio entre Estado, mercado y ciudadano. Y por ende la creación y reinvención de instituciones, públicas, privadas, solidarias y comunitarias.

3.- Detrás de toda esta tarea subyace la construcción de un Estado más fuerte a partir de un “Pacto Fiscal más sólido que determine mayores niveles de carga tributaria y una estructura más progresiva de los impuestos como condición necesaria en este nuevo contrato social.

4.- La relevancia del volumen y calidad del gasto social en estos tiempos de crisis que sea vinculante entre lo urgente y lo importante.

5.- El cambio climático. Hay urgencia de revisar los pactos globales. Los desafíos que los efectos del cambio climático representan para la humanidad, nos urgen a elaborar respuestas prontas, sólidas y de muy largo aliento.

Al final, Bárcena dejó planteados los grandes temas de la crisis actual, ninguno de ellos por cierto asumidos por los diputados mexicanos: “de allí la importancia de recolocar el desarrollo de otra manera con amplitud de miras, a paso y medida que se reconstruye el orden económico internacional(...) Debemos entonces plantearnos las preguntas en torno al tipo de pactos sociales y políticos que necesitamos para edificar un Estado eficaz en la regulación y control de las fuerzas del mercado, impulsor de oportunidades de prosperidad para aquellos que las demandan y protector suficiente para aquellos cuya vulnerabilidad los aleja, momentánea o permanentemente, de las oportunidades de bienestar.”

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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