Martes 13 de octubre de 2009

 

+ Muñoz Ledo, represor sindical

+ Vallejo, Galván, Heberto, Fidel

 

El licenciado Porfirio Muñoz Ledo es dueño de muchos y muy diversos talentos. Como diputado del Partido del Trabajo hoy enfrentará al secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, pero desde su propia experiencia como secretario del Trabajo del gobierno de Echeverría que aplastó al sindicalismo independiente y democrático para consolidar el liderazgo de Fidel Velázquez.

Y muy a su estilo de picapleitos de barandilla, Muñoz Ledo saldrá en defensa del sindicalismo electricista del SME, aunque en su biografía política esté grabado con letras de fuego su papel activo en la represión de la Tendencia Democrática de los Electricistas en 1975 --dirigida por Rafael Galván, en una lucha ejemplar por la democratización sindical-- para fortalecer al líder Francisco Pérez Ríos y luego a su sucesor Leonardo La Güera Rodríguez Alcaine, ambos del grupo de Fidel Velázquez.

En ese 1975 Muñoz Ledo era secretario del Trabajo del gobierno de Echeverría y precandidato presidencial priísta. Ya antes había contribuido a aplastar al movimiento ferrocarrilero de Demetrio Vallejo. Lo recordó el trabajador ferrocarrilero Salvador Zarco, en una entrevista al suplemento Masiosare de La Jornada el 20 de septiembre de 1998: “en 1973 el gobierno (de Echeverría) no quiso reconocer el triunfo de los vallejistas. “Don Demetrio, por esta vez no se pudo, le aconsejo que no proteste”, le dijo Porfirio Muñoz Ledo, entonces secretario del Trabajo”. Todo el apoyo oficial, Muñoz Ledo incluido, fue para el grupo del líder charro Luis Gómez Z.

Así que hoy, en la reunión de la Comisión del Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados, Muñoz Ledo --como miembro de ella-- podrá recordar con el actual secretario Lozano Alarcón aquellos sus tiempos como echeverrista en los que Muñoz Ledo contribuyó a combatir al sindicalismo independiente para buscar el apoyo de Fidel Velázquez a su precandidatura presidencial. Muñoz Ledo usó la fuerza del Estado para combatir al FAT en la huelga de Spicer y de Cinsa-Cifunsa y para sabotear a los trabajadores universitarios que después fundarían el STUNAM.

Sin embargo, la tarea que le valió a Muñoz Ledo el reconocimiento de Echeverría para considerarlo precandidato presidencial --además de su papel como asesor político de Díaz Ordaz durante el movimiento estudiantil y de Echeverría en los días del halconazo-- fue la maniobra para reventar a la Tendencia Democrática, dirigida entonces por el más puro y social líder sindical, Rafael Galván. Los argumentos que usó Muñoz Ledo el jueves de la semana pasada para revelar intereses extranjeros detrás de las presiones contra el SME son los mismos que enarboló para reventar a la TD y a sus aliados sindicalistas nucleares: fortalecer al PRI y a Fidel Velázquez.

La línea dura de Muñoz Ledo, herencia ideológica, política y de lealtad a Díaz Ordaz, la aplicó en 1976 como presidente del PRI para quitarle la primera gubernatura ganada por la izquierda socialista con Alejandro Gazcón Mercado en Nayarit y beneficiar a la izquierda oficial del PPS con Jorge Cruickshank. Y en una entrevista con Proceso en junio de 1981, Heberto Castillo reveló que guaruras de Muñoz Ledo lo secuestraron y golpearon cuando se dirigía justamente a una entrevista en 1973 con él. Heberto llegó ablandado con el entonces secretario del Trabajo y éste le pidió que no levantara acta policiaca.

Así que Lozano Alarcón podrá hoy aprender mucho de las experiencias de  Muñoz Ledo en la STPS de Echeverría, sobre todo porque el PT dice que el secretario del Trabajo de Calderón estaría operando la Secretaría del Trabajo igual que Muñoz Ledo: en 1975 Porfirio utilizó la fuerza y amenazas del Estado para consolidar la alianza del sindicalismo controlado con el Estado autoritario priísta. La política laboral de Echeverría --que operó Muñoz Ledo-- dejó estelas de represión, utilización de la ley para golpear dirigencias democráticas y la hegemonía de Fidel Velázquez.

Por ejemplo, en las huelgas vinculadas a los mineros y metalúrgicos --la de Spicer y las empresas coahuilenses CINSA-Cifunsa-- Muñoz Ledo tuvo un aliado de primer nivel para frenar al Frente Auténtico del Trabajo, una organización demócrata-cristiana que promovía el sindicalismo independiente y democrático: Muñoz Ledo echó mano del apoyo de Napoleón Gómez Sada, entonces cacique sindical y padre del actual líder minero Napoleón Gómez Urrutia. Así Muñoz Ledo aplastó al sindicalismo independiente y obligó a los trabajadores a afiliarse al sindicato de Gómez Sada. El FAT se había convertido en una amenaza a la hegemonía de Fidel Velázquez y del PRI.

Y seguramente Muñoz Ledo podría darle hoy buenos consejos a Lozano Alarcón sobre cómo manipular la ley en elecciones internas. Muñoz Ledo operó en 1974 y 1975 y luego avaló en 1976 como presidente del PRI el juego perverso del poder contra el grupo democratizador de los trabajadores telefonistas que encararon una elección fraudulenta del eterno líder Salustio Salgado. La elección de Salgado en 1974 había estado plagada de irregularidades, pero Muñoz Ledo le dio la toma de nota porque pertenecía al grupo de Fidel Velázquez. El líder disidente fue Francisco Hernández Juárez, entonces en el PRI y hoy diputado del PRD y miembro del FAP que dirige Muñoz Ledo.

Así que la reunión de hoy en la comisión del Trabajo de la Cámara de Diputados será rica para que el secretario Lozano Alarcón reciba consejos del secretario del Trabajo del gobierno de Echeverría, Muñoz Ledo. Y para que Muñoz Ledo cuente cómo reventó a Rafael Galván y su Tendencia Democrática de los electricistas.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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