Marttes 20 de octubre de 2009

 

+ CNDH: politización como Corte

+ Carpizo, CSG, fantasma de LDC

 Para Juan Carlos, infaltable

 En lugar de construir instituciones comprometidas con las nuevas reglas del juego democrático, los espacios creados para las nuevas formas de participación de la ciudadanía han caído en la peligrosa politización al estilo del viejo régimen priísta.

El Instituto Federal Electoral, el Instituto Federal de Acceso a la Información, el Congreso de la Unión y la Tremenda Suprema Corte han dado muestras de que han preferido los acuerdos subterráneos con el poder y con los intereses creados que con la ciudadanía. Ahora la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se encuentra en el umbral de interrumpir su proceso de ejercicio de independencia de los poderes y los grupos de poder que había lograd, no sin esfuerzos y acosos, el presidente saliente José Luis Soberanes Fernández.

Entre otros, hay dos casos que destacan los riesgos de la politización: los intereses de grupos radicales rupturistas que se ocultan detrás de los derechos humanos como coartada política impulsan a Emilio Alvarez Icaza, quien además trae consigo los intereses político de Marcelo Ebrard. Y Luis Raúl González Pérez, sin duda con un perfil muy completo, arrastra como lastre el padrinazgo de Jorge Carpizo McGregor y la larga cauda de intereses creados y fobias personales, entre ellos el salinismo.

Alvarez Icaza proviene de las alianzas políticas del grupo de la senadora perredista-petista Rosario Ibarra de Piedra, madre del guerrillero Jesús  Piedra Ibarra que participó en el frustrado secuestro y asesinato del empresario Eugenio Garza Sada en 1973. Piedra Ibarra, miembro del grupo guerrillero Liga Comunista 23 de Septiembre, fue presuntamente secuestrado en 1975, torturado y desaparecido del sistema penal clandestino de la policía política del régimen político priísta. Uno de las personas más cercanas a la senadora Ibarra de Piedra fue José Alvarez Icaza, padre del ex ombudsman capitalino. De ahí la amistad lejana.

El caso de González Pérez es más complicado. En la CNDH puso en marcha una oficina especial pata atender agresiones contra periodistas y ahí resultó de una gran eficacia. Sin embargo, su dependencia de Carpizo McGregor se ha convertido en un punto débil, sobre todo por la representación política que tiene Carpizo de los intereses del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, hoy pieza clave del regreso del PRI a la presidencia de la república en el 2012.

A González Pérez también le pesa su papel como fiscal de la investigación del asesinato del candidato presidencial priísta Luis Donaldo Colosio. Y aunque fue el fiscal más escrupuloso en el seguimiento de todas las pistas y líneas de investigación, el resultado final no satisfizo a nadie porque llegó a la conclusión que más le interesaba a Salinas: el asesino solitario. La mano nada invisible de Carpizo detrás de la nominación de González Pérez ha vuelto a despertar a los fantasmas de 1994 y sobre todo el activismo del narcotráfico en el sexenio de Carlos Salinas.

La CNDH se encuentra en peligro de politizarse, de salinizarse o de convertirse en un nuevo apéndice del poder. La tarea de los derechos humanos no debe medirse en función del enfrentamiento contra poderes autoritarios sino en la conformación de una doctrina democrática de ejercicio del poder. La CNDH quedó muy lastimada con los juegos políticos de Carpizo para usar la Comisión como un trampolín político para saltar a la Procuraduría General de la República, donde por cierto no se atrevió a arrestar a los hermanos Arellano Félix y todos los niveles de la dependencia fueron penetrados por el narcotráfico, incluyendo a su jefe de la judicial federal, Adrián Carrera, hoy testigo protegido después de haber revelado como en la PGR de Carpizo colaboraba con las bandas de narcotraficantes.

El IFE quedó marcado por la mediocridad luego de que los partidos se repartieron el pastel, el IFAI no es la puerta de acceso a la información pública sino la aldaba de los secretos de los abusos del poder y la Tremenda Corte ha derivado en un tribunal político para condenar a los adversarios del poder en turno. La CNDH acaba de entrar esta semana en el túnel de turbulencia de intereses creados que podrían demeritar el trabajo de independencia y autonomía ganado en los últimos años.

Las gestiones de Carpizo, Madrazo Jorge y Mirielle Roccatti, de 1990 a 1999, obedecieron a intereses del grupo político en turno. La profesionalización de la defensa de los derechos humanos no tiene que ver con la fama o el padrinazgo sino con la definición de criterios jurídicos para convertir la defensa de los derechos humanos en la principal  garantía individual del ciudadano frente a los abusos del poder. Por ejemplo, Alvarez Icaza protegió la responsabilidad de Marcelo Ebrard en el caso de la disco News Divine y su reporte final fue una prueba de las complicidades con el poder político en turno.

El Senado tuvo la capacidad de quitarle el poder de decisión a la senadora Ibarra de Piedra por la razón simple de que había convertido la defensa de los derechos humanos en una línea política de confrontación con el poder. El dilema del Senado radica es escoger a un político de los derechos humanos o a un jurista que haya dado muestras de defensa jurídica de los derechos de los ciudadanos. La decisión debiera ser jurídica, no política. Pero…

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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