Jueves 22 de octubre de 2009

 

+ Roqueseñal: PRI como gobierno

+ IVA: y el PAN como oposición

 

En esos giros espectaculares que hace de la política mexicana un enigma de interpretación científica, el paquete fiscal para el 2010 mostró los perfiles del absurdo: el PRI se comportó como el partido en el gobierno, en tanto que el PAN operó como partido crítico de oposición.

La aprobación de la ley de ingresos recaudatoria echó por tierra todas amenazas del PRI de que iba a corregir la iniciativa de Hacienda y de que iba a reconstruir la política fiscal para impulsar el desarrollo y sacar al país de la recesión. Al final se trató de la misma política fiscal de siempre: la de 1997, cuando el PRI, con el voto en contra del PAN, aumentó 50% el IVA y celebró la decisión de triunfo con la famosa roqueseñal que hizo el coordinador de la bancada del PRI, Humberto Roque Villanueva, un gesto de satisfacción de consumación del acto sexual.

Lo peor para el PRI fue que mostró una severa fractura en la conducción de las líneas estratégicas. La Cámara de Diputados controlada por Beatriz Paredes apoyó la política fiscal del PAN y el Senado priísta operado por Manlio Fabio Beltrones fue excluido y está obligado a enmendarle la plana, aunque con ello agrande las divisiones priístas que van a dificultar el 2012. Al final, los priístas en el Senado tendrán que cumplir la regla de oro de la política priísta: tragar camote y aprobar lo ya aprobado. Ni más ni menos. Y el PAN saldrá menos raspado porque logró a endosar al PRI la parte más negativa de la crítica social al aumento de los impuestos.

Lo que viene ahora es percibir el costo político que habrá de pagarse por el aumento de impuestos a las clases medias, incluyendo el punto adicional en el IVA. El golpe social con el aumento del IVA de 10% a 15% en 1995 provocó la debacle electoral del PRI: la pérdida de la mayoría en la cámara de diputados en 1997 y derrota presidencial en el 2000. Con habilidad, el PAN ha culpado al PRI de las alzas fiscales y ha comenzado a criticarlo por la política fiscal que fue presentada… por el PAN.

Los costos político-electorales van a ser fuertes. El PAN pagó en las urnas, el pasado 5 de julio, la política económica restrictiva y el aumento del desempleo. La crítica a la política fiscal aprobada ayer en la madrugada paradójicamente fue acreditada al PRI. Los temores priístas al costo electoral de la política fiscal estaban previstos: la bancada del PRI en la cámara atrasó la aprobación del dictamen y la votación en el pleno para que ocurrieran primero las elecciones locales en Tabasco y Coahuila. De hecho, el PRI teme que el electorado le pase al PRI la cuenta del alza de impuestos.

El PRI había vendido la expectativa de que la propuesta fiscal de Hacienda no pasaría la votación y que los priístas harían la propuesta de una política fiscal alternativa. Y que la nueva propuesta priísta iba a cambiar el rumbo de la recesión hacia el de la reactivación productiva. Pero resultó que siempre no. Los priístas únicamente podaron las cifras e intenciones oficiales al bajar algunos puntos las propuestas fiscales de Hacienda, pero el paquete final resultó el mismo del PAN.

En su afán por apuntalar al gobierno panista para que en el 2012 no recibieran un gobierno dañado por la crisis, los priístas asumieron el papel de gobierno. Y habrán de pagar políticamente los costos.

El PRI no sólo se convirtió en cómplice de la política fiscal recesiva de Hacienda sino que avaló la ley de ingresos como un instrumento de estancamiento económico para 2010. El alza de impuestos provocará no sólo una disminución en la demanda y por tanto ésta no será factor de estímulo al crecimiento, sino que el aumento en el impuesto sobre la renta de 28% a 30% también reducirá las inversiones. Por tanto, la meta de 3% de PIB --menos de la mitad de la que necesita el país para atender la demanda de empleos de la nueva población productiva-- será difícil de alcanzar y el 2010 será otro año de casi nulo crecimiento económico.

La lógica legislativa del PRI en materia de ley de ingresos nada tuvo que ver con el desarrollo del país. La explicación más sencilla la dio el coordinador de la bancada tricolor, Francisco Rojas Gutiérrez: el PRI quiere mantener el gobierno a flote para recuperar la presidencia en el 2000. Sin embargo, los priístas tenían ante sí el desafío de encontrar una fórmula económica para salir de la crisis y salieron con un parto de los montes: el ratoncillo de ajustes a la baja en la propuesta de Hacienda, pero sin rediseñar la política económica.

Por tanto, el mensaje del PRI para el 2012 fue el de más de lo mismo del PAN. Lo grave de todo es que el PRI prefirió la estabilidad macroeconómica neoliberal en lugar de la reactivación con cargo a las cifras macro. Pero el PRI se olvidó que en 1985 rompió ese dilema de política económica cuando el gobierno de De la Madrid aprobó la propuesta de “crecer para pagar” la deuda, en lugar de la fórmula del FMI de bajar el crecimiento --con altos costos sociales-- para garantizar los pasivos del débito externo. Y hoy que el FMI ha decidido avalar políticas heterodoxas de aumento de gasto público, políticas fiscales relajadas y déficit presupuestal alto para reactivar el crecimiento, el PRI decide refrendar el viejo modelo neoliberal del Fondo.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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