Miércoles 28 de octubre de 2009

+ Editor que reprime la crítica

+ Invoca libertad de expresión

 

En esas ironías que sólo ocurren en México, el presidente de una fundación por la libertad de expresión demandó a dos columnistas por el “ilícito” y “delito” de… ejercer la libertad de expresión.

El empresario y editor poblano Armando Prida levantó una demanda civil contra los columnistas Mario Alberto Mejía y Arturo Rueda, dos de los más leídos, influyentes y creíbles en el Puebla, y les exigió dinero en efectivo por haberle causado un daño moral.

Pero Prida se ha convertido en un monumento a la incongruencia moral y en un caso típico de editores que usan la prensa para negocios y alianzas políticas en detrimento de la verdadera libertad de prensa. Asesorado por Jorge Carpizo McGregor, un político salinista experto en perseguir periodistas, y aliado a la señora Elba Esther Gordillo, Prida acusó a los dos columnistas de atacarlo en los periódicos El Columnista y Cambio, pero el mismo Prida usó durante dos semanas su periódico Síntesis para golpear impunemente a Mejía y Rueda con textos que son un ejemplo de calumnia y que sin duda violan el código de ética de su periódico y de la Fundación para la Libertad de Expresión que creó Prida para sus negocios como impresor.

Así, el editor Prida sienta tesis jurídica al usar su poder económico para calumniar a dos columnistas y al mismo tiempo exigir la protección de la justicia contra escritos que el mismo editor considera calumnia.

El punto conflictivo radicó en las revelaciones de Mejía y Rueda de que el editor Prida había obtenido favores económicos de la maestra Elba Esther Gordillo, vía su yerno Fernando González, subsecretario de Educación: varios contratos de impresión de la Comisión Nacional de Libro de Texto Gratuito. A cambio de esos contratos, Gordillo buscó la complicidad de Prida en Puebla para impulsar la candidatura del senador panista Rafael Moreno Valle como candidato a la gubernatura.

El caso Prida involucra la libertad de expresión de dos prestigiados columnistas poblanos, la manipulación de la Fundación para la Libertad de Expresión en negocios empresariales privados y sobre todo la lucha por la gubernatura de Puebla a mediados del año próximo. Los columnistas Mejía y Rueda en realidad revelaron la alianza de Gordillo con Prida para apoyar la candidatura panista de Moreno Valle.

En su acusación civil, Prida no desmiente la esencia de las revelaciones de los columnistas Mejía y Rueda sino que dice que su figura moral fue dañada por las críticas. Los columnistas poblanos probaron que Prida había recibido contratos por cincuenta millones de pesos de la Conaliteg, pero con el dato adicional de que legalmente las empresas de Prida estaban impedidas para ser contratadas por encontrarse en suspensión de pagos. Inclusive, hay documentos legales que prohíben a Prida tener contratos. Sin embargo, el poder de Gordillo y del subsecretario-yerno violaron las leyes.

Al ser atrapado en una maniobra ilegal, Prida prefirió demandar a los denunciantes y no aclarar las irregularidades de sus contratos. Eso sí, utilizó oficialmente su Fundación para la Libertad de Expresión para promover la candidatura de Moreno Valle, quien iría como candidato del PAN y del Partido Nueva Alianza, propiedad de la señora Gordillo.

Lo interesante del asunto fue el hecho de que el presidente de una fundación para defender la libertad de expresión quiere cobrarles dinero a dos columnistas por el contenido de sus columnas en las que simplemente ejercieron su libertad de expresión. Sin embargo, el código civil de Puebla exime del pago de daños morales a quienes lo hacen en ejercicio de la libertad de prensa y de expresión. El artículo 1996 Ter del código civil de Puebla dice:

 “No estará obligado a la reparación del daño moral quien ejerza sus derechos de opinión, crítica, expresión e información, en los términos y con las limitaciones de los artículos 6o. y 7o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

“En ningún caso se considerarán ofensas al honor las opiniones de la crítica literaria, artística, histórica, científica o profesional. Tampoco se considerarán ofensivas las opiniones realizadas en cumplimiento de un deber o ejerciendo un derecho, cuando el modo de proceder o la falta de reserva no tenga un propósito ofensivo”.

Eso sí, como editor, Prida dedicó varias ediciones de su periódico Síntesis a calumniar a los columnistas Mejía y Rueda. Inclusive, un editorial de Síntesis fue firmado por Prida y en él llama a los columnistas “sicarios seudoperiodistas (sic)”, entre otras lindezas. Y peor aún, Prida pagó la edición de un libro para desprestigiar al columnista Mejía y con ello Prida violó su código de  ética al negarse a publicar las rectificaciones.

El caso de Mejía y Rueda revela el abuso de poder de un editor. Y por ello, ha comenzado a ser denunciado en comités internacionales de defensa de periodistas.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

http://twitter.com/carlosramirezh

carlosramirezh@hotmail.com

 

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