Miércoles 2 de septiembre de 2009

+ ¿Gran Depresión? 1911-1932

+ Pequeña Depresión 1982-2009

 

De un modo u otro, con más o menos lenguaje crítico y con exigencias de todo tipo, el tercer informe presidencial ha estado enmarcado en una gran pregunta de largo plazo: ¿hacia dónde, señor presidente?

Con más o menos cifras críticas, con tonos agravados por el costo social y en medio de reclamos acreditados a la gravedad del momento, la gran conclusión de la crisis económica actual, a diferencia de las anteriores, es más clara que nunca: el actual modelo de desarrollo ya no sirve y el país requiere un nuevo modelo de desarrollo para salir del bache provocado por la ruptura del capitalismo estadunidense y el agotamiento de la economía nacional.

Y más que explicaciones, justificaciones y hasta razonamientos, el país exige en esta hora un informe presidencial que reconozca el final histórico de un ciclo de desarrollo y la definición del nuevo rumbo.

México ha pasado por cuando menos tres grandes ciclos económicos: el revolucionario, de 1911 a 1932, en el que el crecimiento económico anual promedio fue de -0.004%; el de la consolidación, de 1933 a 1982, con tasas de crecimiento anual promedio de 6%; y el del neoliberalismo, de 1982 a 2009, en los que el PIB promedio anual fue de 2.2%.

La crisis actual, por tanto, no es de coyuntura ni solamente un reflejo del colapso del capitalismo corrupto de los EU. La crisis es producto de la acumulación de desequilibrios y de modelos de desarrollo parciales. El desarrollo estabilizador logró un largo periodo de PIB de 6% anual promedio e inflación baja y controlada, pero a costa de excluir a los pobres del beneficio del desarrollo. El periodo neoliberal de 1982 a 2009, con el agregado del impulso globalizador, apenas logró tasas promedio anual de PIB de 2.5%, pero con políticas económicas y presupuestales que no alcanzaron a atender a todos los mexicanos, sino apenas satisfacer necesidades del 40% de la población.

Por tanto, si la crisis es oportunidad, entonces el país está esperando que el gobierno de la república no explique/justifique la crisis sino que defina el nuevo rumbo del desarrollo. Las cifras históricas revelan dos periodos negativos en el crecimiento: la gran depresión destructiva de 1911 a 1932, con tasas de PIB promedio anual de -0.004% y la gran depresión light de 1982 a 2009 con una tasa de crecimiento económico promedio anual de 2.5%. El volumen de la población y el aumento anual de la población económicamente activa exigen una tasa promedio mínima anual del PIB de 7.5%. Es decir, el PIB promedio ha sido apenas de un tercio del necesario para alcanzar el nivel mínimo real de bienestar.

El informe presidencial de hoy y el presupuesto de ingresos-gastos para el 2010 van a definir si el gobierno entendió o no la dimensión de la crisis. Con la crisis 2008-2009 estalló en mil pedazos el viejo pensamiento económico mexicano, hijo del consenso de la revolución mexicana y del PRI como su operador histórico. Si el presidente Calderón no asume el desafío de la necesidad de un nuevo proyecto nacional de desarrollo, el país quedará atrapado en los ciclos perversos de estabilización-repunte de corto plazo, pero con costos sociales acumulativos.

La falta de horizonte histórico de los gobiernos de la alternancia en la presidencia de la república ha llevado a las administraciones de Fox y Calderón a depender del pensamiento económico del priísmo conservador y cortoplacista y a no explorar la urgencia de la alternancia en las ideas económicas y de desarrollo. La meta de los dos gobiernos panistas ha sido de continuismo priísta: crecimiento posible, metas estrictas de inflación bajo control y colocación del bienestar como una consecuencia del PIB y el superávit fiscal. Al final, las políticas económicas de Fox y Calderón han sido hijas vergonzantes del desarrollismo, el neopopulismo y el neoliberalismo, las tres fases del PRI en el poder.

Lo de menos es que se diga que ya pasó lo peor de la crisis, que viene el rebote o que salimos fortalecidos como nación. Lo que la gente quiere oír es un diagnóstico real de que el actual modelo de desarrollo mantendrá la mediocridad del PIB y el llamado a un nuevo proyecto nacional de desarrollo.

México se encuentra en el purgatorio que definió hace poco Paul Krugman, premio nobel de economía:

“Tenemos un problema con la terminología económica porque decimos generalmente bien que la economía está en recesión o la economía está en recuperación. O bien está en el infierno o bien está en el cielo. Y lo malo es que estamos realmente en el purgatorio. Estamos en una situación que casi con certeza crece el PIB, casi con certeza el Comité líder del ciclo de negocios decidirá eventualmente que la recesión terminó este verano. Pero casi seguramente también todavía nosotros seguimos perdiendo puestos de trabajo. La tasa de desempleo va a seguir aumentando. Así que estamos en ese estado infame de recuperación sin empleo”.

El nuevo modelo de desarrollo debería atender a seis variables: aumento de la población, crecimiento anual de la población económicamente activa, recuperación del poder adquisitivo, disminuir desempleo, combatir la pobreza y definir nuevos parámetros de la sociedad de bienestar.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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