Martes 8 de septiembre de 2009

+ Urge nueva economía mixta

+ Y nuevo pacto constitucional

 

1.- Así como se pusieron de moda los conceptos de “reforma modernizadora”, “reformas estructurales” y “reforma del Estado”, hoy el concepto en boga es “cambio de rumbo”. Sin embargo, la crisis nacional requiere no un nuevo rumbo sino un nuevo destino.

2.- México enfrenta un falso dilema que ya ha causado estragos en el desarrollo y en la desigualdad social: el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica y la inflación o la búsqueda de bienestar vía inversión pública asistencialista. El origen de este conflicto radica en el hecho de que los actores políticos y económicos han eludido un posicionamiento respecto del problema central: ¿es viable el actual modelo de desarrollo para atender la estabilidad y las demandas sociales?

3.- Lo malo es que las dos posiciones se han trabado en la falta de negociación: el congreso va a meterle mano al presupuesto del 2010 para orientar inversión pública como detonador del crecimiento aunque rompiendo con el marco normativo de la estabilidad macroeconómica y el gobierno calderonista va a insistir por el camino de las restricciones para no liberar la inflación y sus estragos colaterales.

4.- El problema de fondo radica en los errores de diagnóstico: para el gobierno, la crisis es producto de los efectos del colapso de la economía estadunidense y por tanto se requieren controles más duros de la política fiscal para evitar presiones inflacionarias; para los partidos de oposición, la crisis es consecuencia de la falta de inversión pública y de la ineficacia del gabinete presidencial. A la hora del debate de las políticas del desarrollo, el gobierno insiste en la privatización al máximo y los partidos se atrincheran en la estatización creciente.

5.- En el fondo, la crisis actual no es otra que la crisis del modelo globalizado instaurado por Carlos Salinas de Gortari al calor del tratado de comercio libre y avalado por el PRI como partido y como mayoría política. El modelo de desarrollo salinista se concretó sólo a la apertura comercial y eludió las tres reformas indispensables: una nueva política industrial, una reorganización productiva del campo y un marco financiero menos especulativo.

6.- La crisis actual carecerá de posibilidades de reactivación en el corto plazo si no se cambian las bases mismas del desarrollo: un Estado con la responsabilidad de definir el rumbo del desarrollo y de usar los instrumentos para estimular la actividad productiva, una nueva economía mixta con reglas basadas en la seguridad jurídica y sobre todo con un sector privado regulado en sus excesos y un nuevo pacto constitucional para definir ahí las nuevas reglas de la producción.

7.- La oposición habló el pasado primero de septiembre de un “cambio de rumbo”. Pero, por ejemplo, el PRI y el PRD fijaron su posición de no avalar bajo ninguna circunstancia el IVA a alimentos y medicinas. Sin una gran reforma fiscal, las posibilidades del gasto son limitadas, aún con la baja en el gasto corriente o la terminación del presupuesto al Fobaproa. La reformulación de la política económica pasa primero por una nueva estrategia de ingresos.

8.- El problema con el IVA a medicinas y alimentos es populista. La exención de IVA es un subsidio fiscal que beneficia a los sectores de ingresos medios y altos. Con el subsidio fiscal se pretende que los pobres que tienen ingresos limitados no destinen gasto a impuestos. Por tanto, el problema de origen no es de gasto subsidiado sino de ingreso. La solución que debe buscarse es una nueva política de desarrollo que estimule los ingresos por el lado de la economía productiva y no basar el bienestar en función de programas asistencialistas de subsistencia que no crean un verdadera prosperidad personal y familiar.

9.- Los subsidios son engañosos. Por ejemplo, el paquete escolar que el gobierno del DF regala a los padres de familia. Primero, se trata de una cantidad insuficiente; segundo, el GDF exige a cambio una militancia callejera a favor del PRD; y tercero, desestimula la actividad familiar para buscar mejores ingresos. Una verdadera política de desarrollo debería basarse en mejores ingresos salariales para atender las necesidades de una familia. Los subsidios convierten a las familias en dependientes del dinero regalado.

10.- Las necesidades de inversión para reactivar la economía y llevarla a una tasa de 7.5% anual promedio rebasan las posibilidades presupuestales del Estado y exigen una mayor inversión privada. Y requieren otro marco normativo que se sustente en el papel activo del Estado pero un mayor espacio de acción para la inversión privada.

11.- El actual pacto constitucional, aún con las reformas privatizadoras de Carlos Salinas de Gortari, está atado al viejo consenso de la revolución mexicana y del PRI como su aparato político. El nuevo proyecto nacional de desarrollo debe salvaguardar los espacios históricos ganados en soberanía.

12.- La reforma del proyecto de desarrollo pasa por tres puntos fundamentales: la producción, el trabajo y la inversión. Si deveras México quiere salir de la crisis, entonces debe encarar el desafío de un nuevo pacto constitucional. Si no, todo quedará en jaloneos presupuestales anuales.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com                                               

 

- - 0 - -

Imprimir


  Regresar