Jueves 17 de septiembre de 2009

 

+ Ebrard como Salinas y Camacho

+ DF: restauran hoy el modelo PRI

 

Oficialmente, el jefe de gobierno capitalino Marcelo Ebrard restaurará hoy en el DF el modelo PRI de ciudad: la dictadura del poder central sobre una sociedad pluralizada. Y justamente el patrón DF será su bandera de campaña para su candidatura presidencial para el 2012.

También lo que ocurra hoy en la ALDF será una muestra de la hipocresía política del PRD: todo lo que critican con estridencia y rudeza al gobierno federal panista lo dejan pasar con complacencia en el DF. Ebrard aumenta impuestos, liquida el debate de legisladores con el jefe de gobierno, utiliza impunemente recursos públicos para ocupar cargos públicos y fracasa en la lucha contra la inseguridad, pero el PRD capitalino lo blinda.

Ahí se localiza precisamente el modelo PRI de ciudad política que Ebrard y el PRD han reinaugurado en el Distrito Federal. Y para no ir más lejos, se trata del modelo de gobierno de ciudad que Ebrard y Manuel Camacho operaron en el sexenio 1989-1994, cuando representaron los intereses de Carlos Salinas: una ciudad sin disidencia, sin vida política, con mano dura del poder, con recursos públicos para comprar conciencias, sin ver ni oír a la ciudadanía.

La ciudad de México que hoy presentará Ebrard en su tercer informe de gobierno no es la que ofreció el PRD de Cuauhtémoc Cárdenas en 1997. Se trataba entonces de una opción al modelo de ciudad que había implantado el PRI a partir del principio de negarle derechos políticos a la ciudad y a los capitalinos. La estructura piramidal de poder que privilegió el PRI es hoy la que funciona en el Distrito Federal. Hoy se verá a la mayoría perredista en el DF cuidar a Ebrard como antes lo hacían los priístas. La decisión de terminar con los posicionamientos de los partidos y la respuesta del jefe de gobierno representa un retroceso político en la democracia capitalina. Paradójicamente el partido que impulsó la democracia en la ciudad en 1997 es el mismo partido que hoy restaurará en el DF el modelo presidencialista estilo PRI.

La bancada perredista en la Asamblea Legislativa, dirigida por una ex funcionaria del gobierno de Ebrard acusada varias veces de corrupción, va a avalar las decisiones neoliberales y represivas de la administración capitalina: aumento de impuestos, alzas de precios en las tarifas del transporte, fracaso capitalino en seguridad y control autoritario de organismos independientes que antes eran factor ciudadano, sobre todo el Instituto Electoral capitalino y el tribunal electoral local.

El estilo priísta de Ebrard va a explayarse hoy en el tono de su discurso: la justificación. Toda la crisis en la ciudad de México es culpa… de los demás. Las finanzas se han estirado para financiar programas populistas que se intercambian por votos. Y cuando el dinero disminuye, entonces vienen las acusaciones contra el gobierno federal al que Ebrard se ha negado, a veces con actitudes cómicas de cine mudo, a reconocer, a pesar de que Ebrard salió electo en las mismas casillas que las de Calderón.

Ahí se localiza el principal lastre de Ebrard: su dependencia de las voluntades y caprichos del candidato perredista derrotado López Obrador. Hacia el 2012, Ebrard cargará la decisión de López Obrador de no reconocer el resultado electoral oficial del 5 de julio del 2006. Como el Juanito de López Obrador, Ebrard ha sido incapaz políticamente de mostrarse como figura política autónoma: primero dependió de Carlos Salinas y Manuel Camacho y hoy obedece los mandos de López Obrador. Es paradójico que Ebrard no reconozca el resultado electoral de Calderón si fue producto del mismo conteo que llevó a Ebrard a la jefatura de gobierno. La razón no ha sido electoral sino de caprichos del Caudillo que aún controla al gobierno del DF. Ebrard ha demostrado ser incapaz de una posición política propia.

Con esos pasivos y controles, Ebrard comenzará formalmente hoy, en el recinto legislativo capitalino, su carrera por la candidatura presidencial del 2012. Pero como López Obrador ya dejó muy claro que él será otra vez candidato presidencial --aunque viole la Constitución porque legalmente no se permite la reelección y el tabasqueño juró su cargo de presidente legítimo sobre la Constitución--, Ebrard no podrá ser candidato por el PRD. Pero el asunto ya ha sido arreglado: Ebrard será candidato presidencial por el Partido Nueva Alianza, propiedad de Elba Esther Gordillo, a quien Ebrard asesoró en su carrera por la consolidación de su polémico y cuestionado cacicazgo sindical en el magisterio.

Lo malo es el saldo político negativo de Ebrard: el PRD ha perdido posiciones electorales, fracasó en su ofensiva con recursos públicos para derrotar al PAN en la elección en la delegación Miguel Hidalgo, la votación perredista decayó y sobre todo Ebrard ha consolidado la imagen de corrupción administrativa en la gestión de “la izquierda”  en el DF. La calidad de vida en la ciudad, que fue compromiso de Cárdenas y del PRD en1997, ha disminuido sustancialmente hasta el punto de operar como una ciudad priísta, casi del nivel del gobierno que encabezó Oscar Espinosa Villarreal.

En medio de acarreos de masas dependientes de los programas asistencialistas, del lumpen de una ciudad fracasada y de la sumisión al estilo priísta de la bancada del PRD en la Asamblea Legislativa, Ebrard restaurará el DF como la Ciudad-PRI.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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