Lunes 28 de septiembre de 2009

 

+ Iztapalapa, seguridad nacional

+ Juanito rompió los equilibrios

 

La disputa por el control de la delegación Iztapalapa va más allá de los desfiguros de López Obrador y de las versiones de que el asunto es cuestión de dinero: Iztapalapa se ha convertido en un eje autónomo de las principales organizaciones radicales, incluyendo grupos guerrilleros mexicanos y extranjeros.

Una de las piezas clave de las organizaciones comunitarias que mantienen el control de la zona es precisamente Clara Brugada, fundadora de la Unión de Colonos de San Miguel Teotongo, un experimento de autogestión social que convirtió esos espacios delegacionales en zonas francas ajenas a cualquier gobierno institucional.

El control político de Brugada en Iztapalapa comenzó siendo social, luego se transformó en político y derivó después en caciquil. La presencia de Juanito --alias Rafael Acosta-- vino a romper con una estructura de poder y de control social, político y territorial en Iztapalapa. Inclusive, hay indicios de que el primer delegado perredista en Iztapalapa, Elio Villaseñor, fue echado del poder en 1999 porque no se sometió a los intereses de los grupos radicales.

De hecho, el dominio en la zona ha convertido a Iztapalapa en un verdadero experimento radical de Delegación Autónoma, al estilo de los municipios autónomos zapatistas en Chiapas. Pero al final, todo el control del grupo de Brugada en la zona ha sido posible en función de tres condiciones: el presupuesto público, el control de la jefatura delegacional y la decisión de los jefes de gobierno perredistas de permitir esa especie de separatismo político.

Por tanto, la lucha por la jefatura delegacional que ha emprendido Brugada no se agota en el manejo del dinero del presupuesto sino que tiene que ver con el control político de la delegación. Informes policiacos y de inteligencia han detectado en Iztapalapa el refugio a grupos guerrilleros del EPR y el Procup e inclusive se llegó a localizar la presencia de una célula importante del Grupo Sendero Luminoso del Perú.

Además, Iztapalapa es el cuartel general del Frente Popular Francisco Villa, caracterizado a finales de los noventa como el principal grupo de agitación política violenta. En septiembre 1995, los Panchos Villa impidieron con violencia una gira del entonces regente Oscar Espinosa Villarreal y apedrearon su camioneta. Espinosa tuvo que salir prácticamente huyendo del lugar, la zona de El Molinito.

En el periodo 1994-1997, el gobierno de Zedillo llegó al nivel de militarizar la seguridad pública en Iztapalapa. En San Miguel Teotongo se habían refugiado grupos del EZLN del subcomandante Marcos, protegidos por los Panchos Villa. Una de las columnas de seguridad más importantes de la caravana zapatista en el 2000 fue precisamente la de los Panchos Villa. Una versión de seguridad nacional publicada en El Financiero en 1995 había señalado que el EPR habría nacido justamente en San Miguel Teotongo. En junio de 1997, antes de las elecciones capitalinas que ganó Cuauhtémoc Cárdenas, el gobierno de Zedillo realizó en Iztapalapa un enorme operativo de seguridad. Y los policías de la zona recibieron entrenamiento especial en asuntos de insurgencias.

Brugada ha estado en el centro de la organización comunitaria autonomista de Iztapalapa. De ahí el interés de evitar la llegada de Juanito, un trabajador ambulante que logró la candidatura del Partido del Trabajo en esa delegación. Cuando fue anulada como candidata del PRD por haber sido electa internamente en un proceso fraudulento al estilo PRI, Brugada buscó el padrinazgo político de López Obrador para realizar una enorme movilización que desestabilizara el DF. Sin embargo, Marcelo Ebrard intervino para evitar conflictos en la capital. Ebrard pactó en secreto con López Obrador el mecanismo de encontrar a un títere que ganara la elección y luego le endosara, en un acto que nada tiene de ético y menos de social o revolucionario, la jefatura delegacional a Brugada.

Pero la verdad fue que no contaron con la astucia de Juanito, un luchador por la sobrevivencia en una zona marginada por la política social revolucionaria. Brugada y López Obrador quieren regatearle ahora a Juanito su propio carisma. El acuerdo público de López Obrador fue un acto inmoral ajeno a cualquier principio o ética política. Y peor aún: la forma en que Brugada y López Obrador, con la complicidad de Ebrard como otro Juanito del tabasqueño, le quieren quitar la jefatura delegacional a Rafael Acosta ya generó enorme inestabilidad social y política en la delegación.

Lo grave de todo fue que la victoria de Juanito fue el peor error político y estratégico de López Obrador. Y todo por tratar a Juanito con desdén, desprecio y discriminación racial, social y política. Brugada y López Obrador le han arrojado migajas al piso a Juanito. Pero al final de cuentas, la política se hace con seres humanos. Y Juanito tiene todo el derecho de ejercer la jefatura delegacional o de poner sus condiciones, por una sencilla razón: sin Juanito, el grupo de Brugada habría perdido las elecciones.

Pero el fondo es que la disputa por Iztapalapa no es entre personas o dinero, sino por una zona de control territorial autónoma de Brugada y López Obrador: la Delegación Autónoma de Iztapalapa.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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