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Miércoles 25 de agosto 2010


 

+ PAN: el colapso de las ideas

+ 2012: reforma o alianza PRD

 

Antes de dar a conocer su decisión de competir por la presidencia del PAN a finales de año, el diputado Francisco Ramírez Acuña se reunió con el presidente Calderón para dejarle una inquietud: el capital político del partido no alcanza para ganar la presidencia de la república en el 2012.

El anunció sorpresivo de César Nava de no buscar la reelección de la dirección nacional del PAN ni pensar en la candidatura presidencial debe leerse en el contexto de un golpe de timón partidista del presidente de la república luego de las victorias pírricas en los gobiernos de Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Y enfrentará al PAN a su verdadero dilema para el 2012: una profunda reforma de cohesión política, de bases e ideológica o esperar una alianza con el PRD.

De ahí que la salida de Nava de la dirección del PAN sea el primer paso para replantear la estrategia del partido hacia las próximas elecciones presidenciales. La línea dura del partido se utilizó antes de tiempo para desbarrancar a tres gobernadores priístas, pero dejando ver las tácticas de desestabilización. El PRI entendió la jugada y prepara ya los antídotos. Para el PAN, las posibilidades de un buen papel en el 2012 se conocerán en el resultado electoral del 2011 en el Estado de México.

El saldo de Nava en la dirección del PAN resultó menor a las expectativas por la percepción panista de las victorias en Oaxaca, Puebla y Sinaloa. En Oaxaca el beneficiario será el PRD y los grupos radicales que operan sin control ni límites, en Puebla se asentó el dominio de la señora Elba Esther Gordillo y su ejército de maestros mapaches y en Sinaloa el triunfador fue el PRI de Juan S. Millán y Manlio Fabio Beltrones. El PAN de Nava resultó un mero instrumento electoral para diferendos entre tribus priístas.

El costo político para el PAN fue el desdibujamiento del perfil político, ideológico e histórico del partido, la pérdida de la identidad de cultura política y la transformación del PAN --como el PRI-- en una mera estructura de votos y no una oferta de ética política. Ciertamente que los estilos de la línea dura del PAN ganaron elecciones y podrían mantener la presidencia de la república en el 2012, pero a costa de sufrir desagregaciones de figuras de peso político interno. Al final pareció haber ganado Fernando Gómez Mont, quien renunció a su militancia política --de raigambre familiar-- por las alianzas de Nava en Oaxaca, Puebla y Sinaloa.

En el poder, el PRI tardó varios sexenios en desdibujar su perfil histórico e ideológico. El PAN ha sufrido la pérdida de identidad en pocos años. La candidatura de Calderón en el 2006 se presentó como una recuperación panista de la relación candidatos-militancia, después de la forma en que Vicente Fox tomó por asalto el partido y ganó las elecciones sin una propuesta panista. Sin embargo, la necesidad de mantener bastiones de poder llevó al PAN calderonista a sacrifica identidad para ganar el poder.

Las decisiones panistas fundamentales de corto plazo van a definir el perfil del 2012: la elección de gobernador en Guerrero y Estado de México, donde el PAN ya sin el dominio de Nava tendrá que decidir si habrá alianzas con el PRD: en Guerrero sería --otra vez-- con un priísta, el ex gobernador Angel Heladio Aguirre, quien fue gobernador interino para sustituir a Rubén Figueroa a su renuncia por el caso Aguas Blancas. Aguirre hizo un gobierno típicamente priísta, es un priísta tradicional y se sale del PRI porque no le dieron la candidatura a gobernador.

En el Estado de México se tendrá que tomar una decisión histórica. El modelo Manuel Camacho de alianzas ha atado una alianza PAN-PRD en un doble escenario: dejarle la candidatura aliancista mexiquense al PAN, a cambio de que la candidatura aliancista en el DF sea perredista. Camacho ha ofrecido una buena zanahoria al PAN: derrotar a Andrés Manuel López Obrador en el Estado de México y quitarle la estructura de poder en el DF. Algunas fuentes han filtrado el dato de que Nava había aceptado la estrategia, pero su salida del PAN deja al PRD sin su principal aliado y López Obrador ha comenzado a mover sus piezas para reventar cualquier asociación Edomex-DF.

Por lo demás, la elección de nuevo presidente del PAN a finales de año será decisiva para redefinir el perfil político del tramo final del gobierno de Calderón. Y en esa disputa, las posibilidades de Francisco Ramírez Acuña son bastante sólidas porque ha identificado los pasivos del partido, en tanto que los demás candidatos van a representar la línea oficial del presidente Calderón. Y el dilema del PAN es convertirse en un nuevo PRI dependiente del ejecutivo o de los hombres fuertes o decidirse por un sucesor de Nava que logre reunificar al PAN. Y a diferencia de alguna sucesión priísta, el voto de calidad del presidente Calderón podría ganar con cualquier candidato, a condición de que el próximo presidente del partido tenga personalidad y valor político por sí mismo.

El dilema del presidente Calderón no radica en poner presidente del partido a un incondicional o perder ante un candidato independiente, sino rescatar al PAN como partido de la alternancia política. Y ahí puede seleccionar no al más controlable sino al que represente la opción que debe presentar el PAN en el 2012.

 

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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