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Miércoles 1 de diciembre 2010


 

+ Modelo Fox, no alternancia

+ PRI en Oaxaca-Puebla-Sinaloa

 

Aunque la derrota electoral parecía lejana al PRI en las votaciones para gobernador de Oaxaca, Puebla y Sinaloa, de todos modos el priísmo en esas entidades se preparó con anticipación para no perder el control aunque perdieran las elecciones y los gobernadores aliancistas y (ex) priístas en esas plazas carecieron de una oferta de alternativa política y menos supieron explicar lo que representa una transición.

En este contexto, los nuevos goberrnadore4s aliancistas no tendrán más camino que aplicar el modelo de Vicente Fox cuando decidió alejarse de la alternancia y desde luego de la transición democrática y tomo el camino fácil de pactar capacidad de gestión de gobierno con un acuerdo abierto con el PRI. Los gobernadores Rafael Moreno Valle, Gabino Cué y Mario López Valdez van a gobernador con priístas y por tanto como priístas.

De ahí que en Puebla, Oaxaca y Sinaloa el PAN no contribuyó a una verdadera alternancia y menos a una transición a la democracia. Los nuevos gobernadores carecen de una verdadera formación como reformadores y los tres se salieron del PRI sólo porque el viejo estilo de dedazo no los benefició. Su aspiración era que los gobernadores salientes los ungieran como candidatos. Como no ocurrió, se salieron del PRI y terminaron como candidatos del PAN y del PRD.

Por tanto, en esos estados no habrá alternancia ni transición porque los nuevos gobernadores fueron producto de una lucha de facciones. El faccionalismo --del cual había advertido desde 1794 George Washington en su discurso de despedida-- es una subespecie de organización política que carece de ideales, de masas y de teoría. Se trata sólo de la asignación del poder entre corrientes dominantes.

El bono democrático de la sociedad se quedó esperando el cambio con Vicente Fox. Para gobernar con comodidad y disfrutar el ejercicio del poder en pareja, Fox acordó con el PRI el apoyo a cambio de no experimentar ninguna decisión de cambio. Por tanto, en el 2000 no hubo alternancia de poder sino sólo un presidente salido de otro partido pero sometido a las reglas del juego político creadas por el PRI. Fox y el PAN se negaron a revisar las tres herencias nefastas del largo reinado priísta de setenta y un años y aún pendientes de atención: represión, corrupción y pobreza.

El modelo Fox será el que apliquen Moreno Valle, Cué y López Valdez. Ya se ve en los estilos de preparación de la asunción al poder: los priístas y el priísmo dominan las decisiones. En Puebla la (neo) (reciclada) priísta Elba Esther Gordillo ya dejó ver el control familiar de la plaza. En Oaxaca el (ex) priísta y (neo) panista y (futuro) perredista Diódoro Carrasco ya se apoderó de las principales posiciones de poder y el (ex) priísta y (próximo lopezobradorista) José Murat también ya copó el escaso margen de maniobra de Cué. Y en Sinaloa gobernará el priísta Juan S. Millán.

De acuerdo con la argumentación del promotor panista de las alianzas, César Nava, en esas entidades había ganado la alternancia y la transición, dos conceptos muy específicos de la ciencia política. Pero en el 2000 no hubo diferencia en estilos entre Fox y el PRI. Al permitir la sobrevivencia del PRI, Fox sentó las bases del retorno de los brujos priístas en el 2012. Una verdadera alternancia exige un cambio en estilos y una transición implica la reconstrucción de todo el edificio político e institucional de la república.

La falla del PAN en diez años de gobierno ha sido su incapacidad para construir nuevas formas para hacer política. El PRI se tardó varios años en edificar una forma especial para hacer política y para definir las reglas del juego. El camino se facilitó con la construcción de un sistema político corporativo, presidencialista e ideológico y culturalmente priísta. Por tanto, el PRI tiene el camino político e ideológico pavimentado para regresar en el 2012 porque el PAN ha dejado vigente la estructura priísta del poder político.

Los gobernadores de Puebla, Oaxaca y Sinaloa fueron más bien apoyados por el PAN como una forma de derrotar a los gobernadores en turno en esas plazas. El problema del PAN es que el PRD es hijo del PRI y su genoma tiene que ver con la política social asistencialista, corporativa y de control social, cuando el proyecto del PAN se sustenta en la tesis del Estado subsidiario, es decir, el Estado subsidia coyunturalmente la participación de la sociedad y por tanto su lógica es de la corriente del Estado mínimo --tal vez de Robert Nozick, con algo de Norberto Bobbio-- y sociedad máxima. En la presidencia de la república el PAN no ha podido desembarazarse de la doctrina priísta-perredista del desarrollo social subsidiado y pronasolero.

En este contexto, el apoyo del PAN a (ex) priístas en realidad ha servido para consolidar al PRD priísta en plazas de poca presencia institucional y política y sobre todo para beneficiar al proyecto político del PRI. Este escenario también ha facilitado el hecho de que la sociedad no vea cambio y por tanto recuerde con nostalgia al PRI y a su proyecto de política de subsidio social; se trata de la sociedad que no maduró y sigue esperando los beneficios regalados a cambio del voto, aunque con corrupción y represión.

De ahí también que los gobernadores de Puebla, Oaxaca y Sinaloa ya comenzaron a perfilar sus preferencias presidenciales para el 2012 y Puebla va con los intereses de la señora Elba Esther Gordillo, Oaxaca estará con López Obrador y Marcelo Ebrard y Sinaloa con el PRI. El PAN habrá sido el conducto para que la presidencia regrese al PRI en el 2012.

 

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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