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Lunes 11 de enero de 2010


+ Obama: Bush en la Casa Blanca

+ Sus fracasos los paga sociedad

 

 Agobiado por una peligrosísima falla de seguridad nacional, el presidente Barack Obama se enfiló hacia el primer aniversario de su gobierno con un mensaje de derrota personal: la reafirmación de la doctrina Bush en materia de terrorismo, basada en la violación de las garantías individuales de los ciudadanos.

Lo más grave para Obama es que el terrorismo regreso a territorio de los Estados Unidos. Las imágenes de los aeropuertos de todo el mundo ilustran el fracaso de la estrategia de seguridad de Obama: los ciudadanos, todos, son sospechosos de ser terroristas. La aprobación de escáner para revisar la intimidad de las personas es la peor violación de las garantías de los ciudadanos. Pero la doctrina Obama es simple: el temor de los ciudadanos es la seguridad del Estado y del american way of life o el modo de vida estadunidense.

Obama reafirmó el modelo Bush de atemorizar a los ciudadanos. Después del caso de Ohio, en otro aeropuerto estadunidense un par de guardias abrió unos botes “sospechosos” y de ellos salió un “vapor” también “sospechoso”. Los guardias inmediatamente se sintieron enfermos, acusaron un mareo y fueron remitidos al hospital. Las salas del aeropuerto fueron desalojadas. Pero el examen de los botes arrojó el resultado que su dueño clamaba sin que le hicieran caso: eran botes de… miel. El pánico social ha derivado en sintomatología de males sicosomáticos. La psicosis antiterrorista genera efectos reales en los estadunidenses.

 El fracaso de Obama se ilustra con la reconfirmación de las tres principales tesis de George W. Bush:

1.- Refrendar el argumento de que en el Medio Oriente se juegan los intereses geopolíticos de los EU y por eso la intervención

2.- Profundizar la guerra en el Medio Oriente para alejar los actos terroristas del territorio estadunidense.

3.- Mantener y aplicar con más rigor las leyes patrióticas que implican violación de garantías constitucionales.

El terrorismo contra los Estados Unidos tiene un origen y una explicación que Washington se niega siquiera a asumir como debate: la intervención militar estadunidense en el Medio Oriente para proteger sus intereses geopolíticos. Es decir, se trata de la misma doctrina de Vietnam. Y antes se aplicó en Corea: la doctrina militarista Truman.  Mientras la Casa Blanca intervenga en Afganistán, Irak, Pakistán, Yemen, Arabia Saudita y Somalia, la respuesta del radicalismo musulmán --condenable pero con una argumentación existente-- será terrorista.

Obama carece de experiencia y formación en materia de seguridad nacional. Como Jimmy Carter, su voluntarismo oscila entre un imperialismo bueno que se basa en la doctrina de las guerras justas y la presión de la comunidad de los servicios militares y de seguridad nacional. El The New York Times publicó la primera semana de enero una nota sobre el proceso de toma de decisión de Obama para aumentar tropas en Afganistán. Y ahí se vio un presidente sin puntos de referencia, sin ideas, buscando el término medio. El Obama de su discurso de toma de posesión al Obama guerrerista que recibió el premio nobel de la paz revela la bushización del primer presidente afroamericano en la Casa Blanca.

Lo malo es que los fracasos del gobierno los pagan los ciudadanos. La psicosis del terrorismo ha vuelto a dominar el estado de ánimo de funcionarios, policías y ciudadanos.

Los imperios se han derrumbado cuando los domina el miedo y no la ambición. Los EU son un imperio en retirada. Y lo peor para Obama es que hoy su gobierno carece de la autoridad moral y política que tuvo Bush en 2001 después de los atentados terroristas. Obama prometió ser diferente a Bush y comienza a ser una mala copia de su antecesor.

 

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