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Martes 1 de junio de 2010


 

+ Gamboa: detrás del optimismo

+ Primeros indicios de fractura

 

Aunque no dejan de ser motivacionales para los priístas, los optimismos de Beatriz Paredes y Emilio Gamboa recuerdan a muchos militantes del tricolor que así andaban de eufóricos en el 2000 y en el 2006 y perdieron la presidencia. Pero el problema del PRI no es el 2012 sino los primeros indicios de la división interna en el partido por la candidatura presidencial.

La entronización de Gamboa como líder de la CNOP va más allá del hecho de que fue el jefe de la campaña del PRI en la derrota presidencial del 2000 y de que también hace diez años Paredes era la coordinadora de los diputados del PRI. Los dos, en aquellos años, cantaban la victoria de Francisco Labastida Ochoa, cuando Vicente Fox estaba posicionado por arriba del priísta.

Asimismo, el arribo de Gamboa a la CNOP sería el reposicionamiento del poderoso senador Manlio Fabio Beltrones como aspirante presidencial frente a las encuestas del gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto y su alianza con Paredes como presidenta nacional del PRI. Es decir, en la propia estructura del PRI estaría ya sembrada la división interna del partido en dos únicas precandidaturas.

Gamboa es uno de los políticos más formados y experimentados del PRI. Le tocó el primer trienio del gobierno de Calderón y fue pieza clave en la gobernabilidad. Hacia el interior del PRI, representa una posición cohesionadora, a diferencia de las tendencias divisionistas de Paredes. Menos ideólogo, Gamboa es un extraordinario motivador político. Los obstáculos que encontró para arribar a la secretaría general del PRI fueron los primeros indicios de que el PRI está ya de lleno en la lucha-disputa por la candidatura presidencial.

Paredes hizo bastantes maniobras para tratar de impedir el arribo de Gamboa a la CNOP porque sabía que lo representaba la reactivación de Beltrones como aspirante presidencial. En los jaloneos falta el tercero en discordia: Roberto Madrazo como ex presidente del partido, candidato presidencial derrotado en el 2006 y con una importante posición política dentro del tricolor va a pugnar por ganar la presidencia del PRI el año próximo y con ello también colarse en el reparto de posiciones de la candidatura presidencial. Si acaso, Madrazo podría hacer más alianza con Beltrones que con Peña Nieto, sobre todo porque Madrazo derrotó al mexiquense Arturo Montiel en la lucha por la candidatura en el 2000 y Peña Nieto estaba entonces en el grupo mexiquense.

Los conflictos por la candidatura presidencial del PRI están a la vista de todos. De hecho, existe ya una división política en el frente común legislativo que operó con Beltrones en el Senado y Gamboa en la Cámara de Diputados. El operador de Peña Nieto en la Cámara baja es el diputado mexiquense Emilio Chuayffet. Y las iniciativas promovidas por Beltrones han sido frenadas por Chuayffet. Las razones no tienen que ver con la funcionalidad del país sino con el hecho de que la alianza Peña Nieto-Paredes-Chuayffet quiere evitar modificaciones que debiliten la estructura presidencial del poder.

De ahí que el arribo de Gamboa a la CNOP nada tenga que ver con la reconstrucción del sector popular del PRI, sin duda tan deteriorado como los sectores campesino y sindical. Pero nada podrá hacerse desde el PRI porque el secreto de la fuerza del PRI no radicó en su funcionamiento como partido sino en su utilidad para la construcción de un presidencialismo corporativo, presupuestal, dominante y autoritario. La tarea de Gamboa será la de operar como un fuerte contrapeso a la balanza de Paredes a favor de Peña Nieto.

Por ello lo significativo de la capacidad de convocatoria de Gamboa el fin de semana en su toma de posesión nada tiene que ver con el cargo irrelevante de líder del sector popular del PRI, sino que está relacionado con su fuerza personal como político cohesionador y motivacional. Y no dejó de ser significativo el hecho de que el PRI mostró su fuerza como élite de poder con Gamboa y su alianza con Beltrones justo en los días de agobio del gobernador Peña Nieto por el caso Paulette. Si se revisan las notas políticas, el PRI como partido se hizo a un lado en ese asunto Paulette y más cuando arreciaron las críticas al gobernador.

De ahí que las muestras efusivas de arrogancia política del PRI tengan algo de maniobra de distracción que de realidad concreta. El posicionamiento ventajoso del tricolor en las encuestas tiene que ver con el deterioro en el ejercicio del poder del PAN y a la ausencia de precandidatos visibles. En el 2006 López Obrador parecía imbatible en las encuestas pero al final perdió las elecciones.

Hacia el interior del PRI han salido algunas voces llamando al razonamiento político. El PRI podría ganar la mayoría de las elecciones de gobernador de este año porque son elecciones locales que obedecen a una lógica local. En el 2000, el PRI controlaba más del 75% de los gobiernos estatales y aún así perdió las presidenciales y en  el 2006 el PAN negoció con gobernadores priístas a favor de Felipe Calderón. La celebración adelantada del 2012 y la exigencia de tener desde ahora las llaves de Los Pinos es sólo una muestra de la inseguridad política del PRI.

El PRI entró el sábado en la zona del conflicto por la candidatura presidencial. Y ya hay dos precandidatos: Peña Nieto y Beltrones.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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