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Domingo 27 de junio de 2010


 

+ 2010: rumbo al 2012… y mal

+ La crisis económica que viene

 

 

Hoy domingo comienza la recta final del proceso electoral del 2010. Y vienen las horas más complicadas. Como al parecer la ofensiva de las grabaciones ilegales no afecto a los priístas, circulan rumores de filtración de órdenes de aprehensión y de denuncias que tienen que ver con el crimen organizado.

Como se escribió aquí el lunes pasado, el PAN ha demostrado que puede ser peor que el PRI. Lo malo es que el PRI en el pasado tenía a su favor dos cosas que el PAN carece: experiencia en el manejo de la guerra sucia y una estructura autoritaria de poder. Hoy el país es más abierto y las fuerzas políticas pueden tener inclusive mayor espacio mediático que el gobierno panista.

Por eso fue que el caso de las grabaciones se operó de manera atrabancada, sin una estrategia política y sin control de daños. Lo grave de todo fue que el PAN ha demostrado que no ha aprendido de sus errores: lo mismo hizo el anterior dirigente panista Germán Martínez Cázares y sólo victimizó al PRI. En las federales del 2009, el PRI se derrumbó en la Cámara de Diputados y el PRI quedó como primera fuerza.

El problema que tiene el PAN encima no es menor: o le arranca al PRI cuando menos diez gobiernos estatales de los doce en disputa o se despide de cualquier colaboración priísta para los dos y medio año que restan. Y todo indica que no son loe mejores augurios: crisis económica, crisis política, crisis social, crisis internacional y crisis de seguridad. Y en todos los rubros, la gobernabilidad de la república estará en manos del PRI. Peor aún: el PRI tiene la mayoría absoluta, con el Verde, en la Cámara de Diputados y la primera mayoría en el Senado y puede aprobar sus propias reformas. Y lo que viene podría ser un paquete de medidas que le aten las manos al PAN para el 2012.

El cálculo perfila una verdadera guerra civil política, a menos que haya un armisticio político de corto plazo. Pero el PRI ha dejado ya perfilar que la pérdida de cualquier gobierno estatal implicará la confrontación con el PAN. El fondo estratégico de la disputa nada tiene que ver con la personalidad de los gobernadores de los tres estados que anhela el PAN --Oaxaca, Puebla y Veracruz--, sino que existe el hecho de que esas entidades son un fondo de reserva de votos que pudiera definir la elección presidencial del 2012.

De ahí que la disputa por esos gobiernos vaya ser a vencer o morir políticamente. El gobierno federal panista prepara solicitudes de anulación de las elecciones, pero para ello necesita probar fehacientemente maniobras de fraude electoral. Y ahí sólo hay indicios, sospechas o acusaciones sin pruebas. Por tanto, la elección en los doce estados va a configurar el mapa político que pueda decidir la elección presidencial del 2012 en la que el PRI lleva ventaja en las encuestas y el PAN carece de un/a candidato/a que desde ahora le dé cierta ventaja competitiva.

 

OTRA REFORMA ELECTORAL

 

La lección que ha dejado el lodazal del proceso electoral en doce entidades de la república es inocultable: la estructura electoral federal y estatal no garantiza siquiera la democracia electoral. Las reformas del 2008 quedaron hechas pedazos en el 2009 y han terminado por inutilizarse en este 2010. La principal preocupación que dejan esas irregularidades es que la actual estructura electoral no servirá para el 2012.

De ahí que esté en puerta la enésima reforma electoral. Lo peor de todo es que buena parte de las reformas tendrán que corregir las realizadas hace dos años porque no sirvieron para algo. Más aún: se convirtieron en fuente de mayores problemas.

Cuando menos se perfilaron cinco problemas graves que deberán de corregirse después de las elecciones estatales.

--El uso del gasto público para apuntalar candidaturas. Los gobernadores y el gobierno federal no tuvieron escrúpulos en usar los presupuestos para beneficiar a sus candidatos. El que tuvo más saliva presupuestal, comerá más pinole de votos.

--El papel activo de los gobernantes a favor del candidato de su partido. Fue significativo que el gobierno federal quiso judicializar las campañas para beneficiar al PAN y afectar el PRI, pero en los estados también los gobernadores privilegiaron el apoyo al candidato de su partido. La próxima reforma electoral debe tomar, ahora sí, la gran decisión de amarrarle las manos a los gobernantes.

--El fracaso de las autoridades electorales estatales. En los gobiernos que dominan los tres partidos, los institutos electorales respondieron a los intereses de los gobernantes en turno. Por tanto, llegó la hora de desaparecer al IFE y a los institutos estatales electorales y crear un Instituto Nacional Electoral, sin representación de partidos ni cámaras, para realizar elecciones ahora sí sin interferencias.

--Al carecer de autoridad y fuerza, la autoridad electoral no pudo frenar la guerra sucia. Lo mismo en la campaña que con el uso de la autoridad judicial en contra de candidatos del PRI. El uso de grabaciones ilegales contra gobernadores priístas no dañará sólo al gobierno federal panista y al PAN --sobre todo si los mandatarios priístas afectados ganan sus elecciones--, sino que probó que en México no existe una verdadera autoridad electoral.

--Por tanto, las elecciones del 2010 serán ganadas por la estructura de poder, no por el voto ciudadano. Lo mismo los panistas que son apoyados por la señora Elba Esther Gordillo y sus maestros como mapaches, que los gobiernos priístas que controlan el voto ciudadano.

Por tanto, ahí, en estos puntos, se localiza la reforma electoral necesaria que debiera aprobarse. Pero por lo que se ve, los partidos en las Cámaras van a entrarla a otra reforma electoral pero a favor del partido que tenga el control de la mayoría de votos legislativos.

 

2012 IGUAL… O PEOR

 

Los datos perfilan, por tanto, dos y medio años de sobresaltos políticos, crisis de gobernabilidad y desacuerdos en lo fundamental. No existe una autoridad con fuerza política y moral para poner orden en el desorden. De ahí que no sea tan difícil imaginarse que una elección presidencial como las ocurridas a nivel federal en el 2009 y en doce estados en el 2010 será sinónimo de caos político. Y si se cruza con la crisis económica que no se ve que tenga alivio y una mayor presión social por el empleo, entonces hay que prepararse para un 2012 imprevisible y sin control.

La competencia presidencial en el 2000 tuvo sus jaloneos pero el entonces presidente Ernesto Zedillo había pactado con el gobierno de Bill Clinton un proceso sin beneficiar al PRI. La elección del 2006 fue marcada por la decisión de Vicente Fox de impedir por cualquier medio que Andrés Manuel López Obrador ganara las elecciones, a lo que contribuyó el propio candidato perredista con sus llamados a la ruptura institucional. En 2006 fue posible sacarlo, a jalones y estirones, por la colaboración del PRI.

Hoy sin embargo, el PRI quiere recuperar la presidencia de la república y el PAN no quiere soltarla. En medio, los ciudadanos van a ver la multiplicación de guerras civiles-políticas moleculares, casi una guerra de trincheras. Se trata, idealmente, del escenario indispensable para meter de lleno al país en un proceso de transición a la democracia, pero sobran los elementos para concluir que ni el PAN ni el PRI están luchando por consolidar una verdadera democracia sino que han entrado en la lógica de lo que se puede calificar como una guerra --que ya no disputa-- por el poder.

A ello se debe agregar el escenario de la crisis económica. Y la crisis viene de una Europa en proceso de desarticulación, una China jugando por sus beneficios y unos Estados Unidos sin control de la economía. En los próximos meses estallará la crisis en Alemania y entonces Europa se quedará sin locomotora. Lo que están analizando en Europa es el escenario sin el Euro porque cada país tendrá que buscar su propio beneficio.

Las tendencias de crecimiento económico en México se están inflando a 4% anual, pero con indicios reales de que tendrán que moderarlo a 3%. La cifra no es mala pero condenaría al país a no recuperar el 10% de PIB perdido en 2009 --el -7% alcanzado más el 3% esperado que no se logró-- ni a que la calidad del empleo satisfaga las demandas de los ciudadanos. La presión del desempleo y el subempleo será una presión social sobre la política, y en medio de un agudizamiento de la inseguridad.

Y si a ello se añade el desencanto agresivo por el proceso electoral, entonces el segundo semestre del año requerirá de mayor tolerancia y alguna iniciativa de entendimiento político. Pero hay indicios más que suficientes para comprender que nadie confía en nadie y que todos quieren su pedazo de pastel del poder en el 2012. Y para colmo, el próximo año se dará el proceso electoral en el Estado de México para elegir al sucesor de Enrique Peña Nieto, el principal precandidato presidencial priísta y al que el PAN quiere desbarrancar.

Así que el paso de México por el túnel ciego y a oscuras de la incertidumbre apenas acaba de manifestarse y tardará varios meses en cruzarlo.

 

www.grupotransición.com

carlosramirezh@hotmail.com

 

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