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Miércoles 7 de julio de 2010


 

+ PAN, partido-escoba sin ideas

+ Ganó poder, perdió proyecto

 

A la memoria del Dr. Alfredo Cavazos, fiel

lector que ahora se extrañará. De los cuatro.

 

El otro saldo de la elección del domingo pasado en doce estados de la república lo propone el columnista José Antonio Pérez Stuart en tres puntos:

1.-Ningún candidato panista ganó. Todos los ganadores son priístas y ex priístas.

2.- El PAN comenzó su mutación de la democracia cristiana a la socialdemocracia populista.

3.- EL PAN fue el vehículo para que se colocaran gobernadores de la familia revolucionaria del PRI.

El asunto da para más:

1.- El PAN abandonó su conformación como partido-proyecto y partido-ideología para asumir la noción de partido-escoba. El partido-escoba es también conocido como partido cacha todo (teoría de Otto Kirchheimer de 1966): recoge ciudadanos sin ideología y sólo a cambio de beneficios.

2.- La alianza PAN-PRD representó una transmutación ideológica: el PAN se perredizó y el PRD se empanizó. Es decir, el PAN se corre a la ideología neopopulista perredista --incluyendo temas como el aborto y los matrimonios y adopciones gay y más Estado-- y el PRD tiene que absorber la ideología conservadora cristiana panista.

3.- Como partido-escoba, el PAN deberá de olvidarse de sus tres principios ideológicos básicos: bien común, Estado como principio de subsidiaridad y solidarismo. Al aliarse con el PRD, el PAN redefinió su concepto de Estado: de subsidiario --es decir: subsidiar la modernización de la sociedad-- a fin en sí mismo. De ahí que el neopopulismo será ya parte de la ideología del nuevo PAN.

4.- Por sí mismo el PAN llegó a la conclusión de que carecía de fuerza ideológica para ganar. Por eso se alió con dos desprendimientos del PRI: el perredismo que salió de la Corriente Democrática y los priístas que se salieron del PRI no por ruptura ideológica sino porque no lograron candidaturas. Así, el PAN quedó en un partido franquicia. El pragmatismo desideologizado del PRD encontró más posibilidades de un pedazo del poder en el PAN que con el PRI.

5.- Lo que viene es el siguiente paso de la alianza PAN-PRD: la conformación de una alianza-cártel. El cártel es un acuerdo entre formaciones políticas para eliminar y eliminar la competencia. El PAN como partido-cártel estaría apuntalado con el PRD también como partido-cártel para excluir al PRI.

La definición del partido-escoba, que barre y recoge la pluralidad masificada de los electores, fue establecida por Kirchheimer precisamente en la mutación del Partido Demócrata Cristiano Alemán después de la segunda guerra mundial. De acuerdo con el politólogo Víctor Hugo Martínez González:

“Un partido catch-all, informaría Kirchheimer, era distinto a un partido de masas porque: a) ya no era clasista, sino interesado en los votos y preferencias de los sectores sociales más disímbolos; b) por haber extendido heterogéneamente su territorio de caza electoral, habría rebajado, hasta casi desaparecer, su identidad, contenidos y códigos ideológicos; c) conformaba internamente su organización en función de profesionales de la política avenidos a negociar pragmáticamente las posiciones del partido; y d) dada su profesionalización alrededor de un círculo restringido de líderes, se deshacía crecientemente de una militancia posible de sustituir con recursos técnicos --medios de comunicación, por ejemplo-- más apañados y eficientes para cumplir con la tarea de buscarse apoyos”.

La mutación del PAN como partido de ideas, proyecto y militancia homogénea tiene que ver con la conquista del poder, no con el ejercicio del gobierno para aplicar una propuesta ideológica. Ahora el PAN aplica, desde el poder, las mismas técnicas políticas y electorales del viejo PRI. Ya no se trata de convencer al electorado con resultados y un proyecto de nación, sino de conservar el poder con candidatos priístas. En efecto, los doce candidatos que ganaron las elecciones el domingo, por el PRI y por el PAN-PRD, fueron priístas: en Oaxaca ganaron el (ex) priísta Diódoro Carrasco y el priísta José Murat, en Puebla gobernará la señora Elba Esther Gordillo y en Sinaloa el candidato PAN-PRD respondió a los intereses del líder priísta senatorial Manlio Fabio Beltrones. El PAN fue el partido-franquicia.

La elección mostró que el PAN como una propuesta ideológica quedó, en el mejor de los casos, desdibujado. Los (ex) priístas que ganaron en Oaxaca, Puebla y Sinaloa llegarán al poder cargados de compromisos… priístas. Y, lo que es más grave para el PAN, sin haber aceptado la plataforma de principios del PAN. El principal problema se advierte en Oaxaca y Puebla, donde el PRD ha adelantado que impulsará con los gobernadores panistas la legalización del aborto y de los matrimonios y adopciones gay.

¿Dónde quedaron los panistas, el PAN, el proyecto de nación del PAN? El PAN prefirió ganar el poder, aunque fuera a costa de perder el proyecto. De ahí que el gran perdedor en las elecciones fue, paradójicamente, el PAN como partido ideológico y no el PAN-escoba.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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