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Miércoles 14 de julio de 2010


 

+ Camacho-2012: PAN-PRD-Ebrard

+ Por nueva hegemonía de centro

 

Cuando Manuel Camacho llegó a negociar con el subcomandante Marcos y el EZLN, su principal asignación era sacar de la agenda la acusación zapatista de que Carlos Salinas era ilegal por el fraude de 1988 y debía renunciar. Con amenazas y concesiones, Camacho logró su cometido.

Su estilo de negociador dejó huellas. Camacho le decía a Marcos que si se empeñaba en mantener la exigencia de renuncia de Salinas entonces tendría que intervenir el ejército. Luego aplicaba la estrategia de negociar ofertando-negando: “si usted me pide algo extremo, yo no cumplo y me levanto; pero si me pide algo racional, le puedo dar más”. Camacho logró en marzo que el EZLN aceptara una agenda de 40 puntos y convenció a Marcos de sacar el tema de la renuncia. El asesinato de Colosio reventó la firma del acuerdo de paz.

A Camacho le tocó negociar con el PAN de Luis H. Alvarez el resultado electoral de 1988. El saldo es conocido: el PAN le otorgó a Salinas la “legitimación secundaria”, es decir, apoyar la calificación en el entonces Colegio Electoral del Congreso a cambio de algunas reformas y, sobre todo, de gobiernos estatales otorgados por la vía de la concertacesión: Baja California y Guanajuato y más tarde Chihuahua. Y Camacho dividió al Frente Democrático con negociaciones paralelas.

El mismo estilo que Camacho ha aplicado ahora con la mediocridad intelectual de las dirigencias perredista y panista: no la consolidación de un modelo democrático, sino la construcción de un nuevo espacio de poder más allá del PRI. En realidad, Camacho no ha sido democratizador sino tan sólo gestor de una nueva élite de poder. Por eso se entendió tan bien con Salinas.

La tesis central del modelo de Camacho es la construcción de una nueva hegemonía de centro. Al estudiar el sistema político priísta, Camacho descubrió los hilos internos del poder: no la Revolución Mexicana sino el correr al PRI de la izquierda revolucionaria al centro. Camacho buscó aplicar su modelo con Salinas, pero al final Salinas tenía su propio proyecto.

Ahora Camacho tiene el objetivo de instaurar su modelo de recambio político con Marcelo Ebrard como presidente de la república en el 2012, de la mano del PRD y del PAN. De ahí que antes de avanzar en el espacio político para Ebrard, Camacho tiene la prioridad de desaparecer las ideologías tradicionales de los partidos: el PRD ya no puede ser asumido como de izquierda o neopopulista y el PAN tampoco puede aparecer como de derecha. Camacho considera que la izquierda y la derecha no representan una hegemonía, es decir, un dominio político e ideológico mayoritario.

El modelo político de Camacho está planteado en dos de sus principales trabajos como ensayista político: Los nudos históricos del sistema político mexicano (1977) y La clase obrera en la historia de México: el futuro inmediato (1980). En el primero privilegió la propuesta de “grupo compacto” que Salinas aplicó íntegramente --una élite de poder colocada por encima de grupos y partidos--. Y en el segundo delineó su propuesta de “hegemonía de centro”.

En El futuro inmediato, Camacho estableció su tesis: “el centro sólo podría seguir siendo la fuerza que ocupe los aparatos políticos si se compromete con una opción estratégica cuyo contenido esencial son las alianzas”. Las opciones planteadas por Camacho eran tres: reforzar la alianza con la derecha, buscar un populismo obregonista y su sistema callista (PRI) o liderar un proceso de transformaciones desde el centro.

Para Camacho, las dos primeras eran inviables porque requerirían presupuestos y represiones. La tercera no representaría un proyecto ideológico y/o histórico, sino que sumaría “muchas pequeñas fuerzas y contenidos disímbolos”. Es el modelo de partido-escoba o cacha-todos de Otto Kirchheimer. Camacho lo quiso hacer en el PRI con el Pronasol como partido paralelo y ahora lo aplica en la alianza PRD-PAN. “Las opciones estratégicas de centro son la alternativa inmediata que tiene el país frente a una dictadura siempre posible de implantarse en México”.

De ahí la prioridad de Camacho de hacerse del control del PAN con alianzas ganadoras y de lavar el pasado político socialista, revolucionario y antisalinista del PRD, para dejarlos sólo en dos aparatos electorales. La dirección política e ideológica de la alianza deberá tener a estrategas como él mismo y a una figura como la de Marcelo Ebrard como candidato presidencial para el 2012. La clave del modelo de Camacho reside ya no tanto en la toma de control del PRD --Camacho y Ebrard ya marginaron a López Obrador y a Cárdenas--, sino en convencer al PAN  que sacrifique su pasado histórico y que apoye la conformación de un buró político plural.

La estrategia de Camacho es de largo plazo: “el liderazgo político y las alianzas políticas serían, finalmente, los elementos que decidirían el resultado de la estrategia”. Pero para ello requiere que la izquierda deje de ser izquierda --lo cual ya logró-- y que el PAN se olvide de su perfil ideológico como partido conservador y clerical --objetivo también conseguido--. Y el anzuelo ya está echado: por mismo el PAN y el PRD no pueden ganar la presidencia en el 2012. Eso sí, puso la condición de que el candidato sea Marcelo Ebrard. Y Camacho quedaría como el Plutarco Calles del siglo XXI.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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