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Domingo 25 de julio de 2010


 

+ Camacho: juegos de poder (1)

+ Una larga historia de vaivenes

 

 

Manuel Camacho Solís emergió en estas semanas como el estratega del PRD-PT-PC y como el solucionador de problemas del gobierno calderonista. Pero se trata del Camacho con una biografía de traiciones y trapecios ideológicos.

A continuación presentamos la primera parte de un perfil político de Camacho a través de documentos, ensayos y polémicas públicas cuando salió a defender el proyecto neoliberal de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas:

1.- El gobierno priísta de De la Madrid-Salinas sí tiene proyecto político. En un  debate en la revista Nexos, publicado en su edición 68 de agosto de 1983, Camacho, subsecretario de Desarrollo Regional de la SPP de Carlos Salinas, respondió a tres cuestionamientos: la política y la estrategia de desarrollo no tienen ninguna posibilidad de éxito, el gobierno no tiene un proyecto político y el programa económico del gobierno y el quehacer político derivarán en formas autoritarias de gobierno.

La respuesta de Camacho fue de definiciones del modelo alternativo definido e instrumentado por la dupla De la Madrid-Salinas. Pero se trataba de una propuesta de utilización de los resortes políticos del sistema autoritario para imponer el cambio de rumbo. Si Enrique González Pedrero reveló en 1963 el cambio rumbo político y económico y social con su libro El gran viraje, Camacho, Salinas y Córdoba preparaban el otro gran viraje: de la revolución mexicana se pasó al populismo de Estado y de éste se viajaría al neoliberalismo económico con política de centro-derecha.

Camacho dio entonces la justificación teórica de ese viraje, una argumentación que se convertiría en moneda de uso durante el salinismo: “proyecto político, hay. ¿Cuál es peste? Para decirlo de manera directa, el proyecto político es el que ha sostenido públicamente: nuestro nacionalismo con eficiencia económica y social, fundada en una racionalidad política no autoritaria”. Y ahí cabían las medidas de estabilización que habían permitido comenzar a controlar la crisis, pero a costa de introducir el modelo económico neoliberal: “establecer prioridades en el gasto, fortalecimiento de los ingresos, abandono de los subsidios como vía de transferencias de riqueza a grupos minoritarios, reestructuración de empresas públicas”. “Hay en la vida política de la nación un proceso de reforma del Estado y de sus relaciones con la economía y la sociedad, de cuya eficiencia dependerá la posibilidad de enfrentar la crisis, conducir una estrategia de desarrollo duradero y defender el patrimonio cultural fundamental del pueblo de México que son sus principios constitucionales”.

Con Salinas, Camacho habría de fundamentar la liquidación de cada uno de esos principios.

2.- La democracia es entendida como la cesión del poder a la oposición de derecha. En el número 86 de la revista Vuelta, de enero de 1984, el ensayista e historiador Enrique Krauze publicó su ensayo Por una democracia sin adjetivos. Era el primer intento de racionalizar para México la experiencia de la transición española. Krauze pedía simplemente el respeto al voto y que la sociedad se acomodara a la nueva realidad de la correlación de fuerzas sociales de la crisis. El ensayo sacudió el debate crítico y provocó reacciones de la izquierda y de la derecha. Una de las respuestas fue justamente de Camacho, ya colocado como el politólogo de cabecera del presidente De la Madrid. Su texto “La batalla democrática” fue, era obvio, una defensa del gobierno, del proyecto de reorganización política De la Madrid-Salinas y del PRI.

Para Camacho, la propuesta de Krauze de una democracia por la democracia era “una propuesta de sustitución, mediante la entrega del poder, del régimen político de la revolución mexicana por otro de distinta naturaleza”. Y “la salida del régimen radica en su evolución hacia uno de democracia representativa pura”. Asimismo, establecía en 1984 que “lo que plantea la mayoría de las fuerzas sociales no es la ruptura del Estado para promover una revolución o un cambio de régimen que anulen el poder constitucional, las bases del consenso y los principios que lo definen”. Fue una argumentación que luego anularía con su adhesión a la propuesta anarquista, populista, callejera y revolucionaria de López Obrador.

La respuesta de Krauze profundizó su propuesta de acelerar la democratización mirando la experiencia de España. “Camacho admite que México está librando una “batalla democrática”. Reconoce la necesidad de desterrar “manifestaciones de autoritarismo y prácticas patrimonialistas”, fortalecer a la sociedad y “sujetar a la autoridad”. Pero para alcanzar esos fines propone doblar las apuestas por un sistema de adecuaciones, acuerdos, alianzas y relaciones estratégicas. No la plaza pública sino la negociación privada. Para Camacho, la “nueva realidad” del país “se irá traduciendo” en progreso político. A mi juicio, la “nueva realidad”  del país reclama ahora una transformación ordenada y generosa de un régimen de democracia dirigida que vive de sus pasadas y justificadas glorias, hacia un régimen democrático pleno que se abra --que se anticipe-- a un futuro de madurez, imaginación y responsabilidad”.

Camacho había dicho que no. La vía era el modelo De la Madrid-Salinas.

3.- El proyecto De la Madrid-Salinas rechaza el ejercicio del poder popular y reivindica los mecanismos de intermediación del Estado. En diciembre de 1984, el sociólogo Pablo González Casanova había recibido el premio nacional en ciencias sociales. En su discurso ante el presidente De la Madrid, el investigador se fue a fondo y pidió el ejercicio directo del poder popular, afirmó que hablar de democracia es hacerlo de la distribución del poder y que el pueblo quería el poder y no la intermediación política. En su discurso, el académico definió la democracia como un asunto de poder, planteó la necesidad de que “el pueblo participe en el poder del Estado” y reconoció el derecho “a formar poderes populares dentro de las organizaciones de masas del Estado”. Se trató de una propuesta de revolución de las instituciones.

Camacho, que había colaborado con González Casanova en el proyecto de “La clase obrera en la historia de México, ya no era el académico crítico de 1980. No había pasado mucho tiempo no había habido nuevas corrientes del pensamiento político como para pasar de la crítica al sistema autoritario y corporativo a la defensa del modelo de representación para el ejercicio del poder. La diferencia no estaba en el tiempo sino en el empleo. En 1980 Camacho era politólogo crítico y en 1985 era ideólogo de De la Madrid-Salinas. Más tarde, poco más de veinte años después, Camacho regresaría al populismo del poder del pueblo con López Obrador, pero ya no como severo crítico de la propuesta y defensor del Estado sino como promotor de la calle.

Ante la demanda de González Casanova, Camacho se pronunció por la vía institucional: “de esta concepción deriva una propuesta política ( de PGC) cuyos trazos generales serían: el aumento del poder inmediato de estas organizaciones y movimientos portadores de nuevos intereses y contenidos hegemónicos; el establecimiento de bases económicas diferentes que den sustento a la democracia real; y la reformulación de la comunicación y la cultura que la expresan y definen en una nueva forma de hacer política.

“En su concepción no hay un tránsito entre un análisis lúcido que define las necesidades últimas de un Estado de afirmar su soberanía frente al exterior y mantener el orden constitucional (Estado anti-golpe y Estado anti-intervención) y el análisis de la vida política donde no pueden pasarse por alto la complejidad y las implicaciones que tienen las orientaciones normativas prevalecientes en el propio régimen, los sustentos jurí­dicos y constitucionales que norman la organización del poder político, la naturaleza del régimen de partidos y su vida interna, la existencia de grupos de interés y de presión y las distintas formas de intermediación de intereses entre el orden social y la administración pública, las características específicas de la burocracia, las preferencias y la agenda real de los ciudadanos y no sólo de pequeños grupos organizados, sin dejar incluso de considerar la influencia de las personalidades.

“Si no se toman en cuenta estas características y manifestaciones de la vida política, se cae en la tentación de resolver el problema fundamental del poder del Estado omitiendo el de la política, es decir el de intermediaciones institucionales, sin las cuales los problemas de un Estado, del régimen y de las relaciones internacionales se reducen a interpretaciones de moralidad última en la que ya no interesan los costos ni los resultados, sino el juramento de la posición política.

“En esa perspectiva se puede llegar a la tentación de identificar al poder del Estado con el poder inmediato de las masas: al Estado como expresión de las organizaciones de masas, armadas, movilizadas y en tensión permanente; es decir, se parte del supuesto de la inminente descomposición del Estado, y su necesaria sustitución por uno nuevo o por fórmulas anarquistas. Esta crí­tica democrática puede derivar en idealismos populistas o terminar en la justificación de la dictadura burocrática.

“Sólo se podría llegar a estas conclusiones si se considerara que el Estado, en una situación específica, habría perdido su capacidad de conciliación y regulación del conflicto y las demandas, es decir sólo en una situación de crisis de legitimidad, en tanto pérdida completa de aceptación de un Estado por la población y de la confianza de sus gobernantes en sí­ mismos, en condiciones de ruptura de la autoridad y de existencia de una base social, organizativa y cultural alternativa. Estos casos son los menos frecuentes en la historia "Los accidentes mortales ocurren mucho menos de lo que uno piensa en la historia, con frecuencia lo que ocurre es que se cae en el sueño, y lo que perece son los más raros logros, las mejores flores, pero las raíces largas sobreviven muchas rupturas y también los duros inviernos".

“La crítica política de González Casanova sólo toca estas opciones extremas en su referencia a los casos internacionales. Su análisis de México está circunscrito a recuperar el peso de los contenidos reales de la democracia.”

 

www.grupotransición.com

carlosramirezh@hotmail.com

 

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