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Martes 2 de marzo de 2010


+ Oaxaca: la alianza desinflada

+ AMLO-Bejarano manejan a Cué

 

Luego del efecto mediático cortoplacista de la alianza PAN-PRD-Convergencia en Oaxaca, las posibilidades de Juanito Gabino Cué se han reducido. Los principales indicios están a la vista:

1.- El PRI no se fracturó porque los disidentes fueron abanicados por la alianza PAN-PRD-Convergencia y porque los disidentes querían la candidatura a gobernador ya decidida por el dedazo de López Obrador a favor de su Juanito Cué. El problema del PRI radicaba en la posibilidad de que el candidato tricolor fuera Jorge Franco, responsable de la crisis violenta de 2006. El candidato Eviel Pérez Magaña no tiene ningún vínculo con Franco ni con el 2006 y llega sin pasivos.

2.- La alianza está formada por organizaciones débiles y en declinación: el PAN fue desplazado de la alcaldía de la capital por Convergencia, pero Convergencia fue derrotado por el PRI. El PRD no puede ocultar sus divisiones internas. Convergencia perdió liderazgos fuertes porque éstos regresaron al PRI. La APPO se desarticuló por la derrota del 2006 y los intereses económicos de la sección 22 de maestros.

3.- López Obrador ha caído en una situación de hipocresía: dice que no apoya las alianzas pero ordenó a su operador René Bejarano instalarse en Oaxaca para acarrearle votos a Cué de los seguidores del tabasqueño. Bejarano ha estado en dos ocasiones en Oaxaca: primero, para estimular la movilización contra el gobierno en la crisis del 2006 y luego para armar el asalto al PRD local y desplazar a los no lopezobradoristas.

4.- La APPO ha comenzado a mostrar su debilidad: grupos importantes de la APPO iniciaron una campaña pública contra Juanito Cué pidiendo el voto en blanco o el voto anulado. De todos modos, los grupos de la APPO han sido más activistas de la protesta violenta que organizados para votar por algún candidato: prefieren una barricada que algún carrusel de votos.

5.- El desplome electoral del PRD y Convergencia y la pérdida de influencia social de la APPO y la Sección 22 responden a su papel violento en la crisis del 2006. Convergencia fue apabullada en la alcaldía de la ciudad capital por su apoyo a la APPO.

6.- En Oaxaca la sociedad tiene claro el hecho de que detrás de Juanito Cué no se localiza alguna oferta democrática sino la alianza de intereses políticos de corto plazo: el cacicazgo político del priísta-panista Diódoro Carrasco, el grupo de poder del ex gobernador José Murat hoy aliado a López Obrador, López Obrador y el estilo de corrupción de René Bejarano-AMLO.

7.- A pesar del padrinazgo del PAN, la APPO se ha reducido al activismo de la sección 22 de maestros. Los demás grupos nucleados en torno a los derechos humanos se han desinflado y todos ellos dependían de recursos públicos que se han cerrado.

8.- Los partidos de la coalición ya no son lo que fueron. En el 2004, la alianza PAN-PRD-Convergencia obtuvo el 44.6% de los votos, contra 47.2% del PRI. El efecto López Obrador en 2006 llevó al PRI al piso de 31.7%, contra el 45.9% del PRD. Pero el deterioro de López Obrador y el fortalecimiento del PRI recompusieron los espacios políticos: en las intermedias de 2009 el PRI subió a 43.7%, el PAN regresó a su porcentaje tradicional de 16.3%, el PRD reencontró su nivel de 15.8% y Convergencia se  desplomó a 4.5%, perdiendo su posición clave: la presidencia municipal de la ciudad capital. La suma PAN-PRD-Convergencia es de 36.6%.

9.- El PAN local carece de liderazgo sólido, pues su figura máxima era Pablo Arnaud --ganó la alcaldía en 1996--, quien hoy trabaja de cónsul; además, está dividido en grupos tradicionalistas y aliancistas. El PRD se mueve localmente en ocho tribus, todos ellos radicales y enfrentados entre ellos y al poder institucional, sea PRI o PAN, además de que su base política se redujo por la creación de una célula López Obrador que no marcha con el PRD. Convergencia estaba dominada por el al liderazgo del ex gobernador priísta Jesús Martínez Alvarez, quien ya regresó al PRI y hoy descansa en Ericel Gómez Nucamendi, ex priísta, dueño del periódico Noticias y hoy senador perredista como suplente de Juanito Cué, pero sin fuerza política ni capacidad para organización social.

10.- La fuerza de la oposición al PRI se organizó en torno a la protesta violenta por el fracaso del intento de desalojo de junio del 2006. Pero en lugar de diseñar una operación política contra el gobierno estatal priísta, los grupos le apostaron al choque y perdieron. La intervención de la Policía Federal Preventiva en noviembre aplastó al movimiento y los grupos no han podido rearticularse. Se trata de organizaciones sin experiencia política, carentes de cualquier interés electoral y acostumbrados a arrancarle concesiones al gobierno y a la confrontación callejera. Estos grupos no influyen en la sociedad.

Por tanto, las elecciones en Oaxaca podrían ser sorpresa, pero no para el PRI sino para el PAN y la puesta en riesgo de su capital político de setenta años en una candidatura que responde más a los grupos radicales locales y de Bejarano y López Obrador que a la intención del PAN de promover la democracia que, por cierto, la coalición APPO-PRD-Convergencia nunca ha respetado.

 

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