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Miércoles 10 de marzo de 2010


 

+ PAN-PRD: principios antitéticos

+ Izquierda más derecha no da centro

 

Si uno de los principios constitucionales clave de la nueva política electoral posterior a la derrota del PRI del 2000 fue el de la certeza, resulta que la alianza PAN-PRD en tres estados va a unir plataformas de principios que son excluyentes y antitéticos. Por tanto, PAN y PRD estarían engañando a los electores y por tanto pervirtiendo los procesos electorales.

La comparación de la plataforma de principios del PAN y del PRD lleva a la conclusión de que cada partido ofrece exactamente lo contrario del otro. Hay cuando menos cuatro puntos clave:

1.- El PRD plantea como principio y desde luego que como objetivo de gobierno el que las mujeres puedan “decidir libremente sobre sus cuerpos”, lo que aparece como el punto que condujo a la legalización del aborto. Pero el PAN, sobre el mismo tema, mantiene el principio de “proteger la vida y la dignidad desde la concepción”, argumento central de su oposición al aborto.

2.- El PRD sustenta su propuesta de relación Estado-sociedad en la teoría de los derechos, propuesta marxista que implica establecer el bienestar como un derecho garantizado por el Estado tutelar. En cambio, el PAN plantea la tesis del Estado subsidiario, es decir, la existencia del Estado para subsidiar coyunturalmente la falta de sociedad. El primero ha llevado al Estado populista y el segundo al Estado capitalista.

3.- Y el PRD define con claridad su objetivo de “construir un socialismo democrático”, además de manifestar su apoyo a experimentos socialistas hoy en decadencia autoritaria. El PAN, por su lado, elude algún modelo en especial y manifiesta claramente la meta del “humanismo económico” pero basado en su principio histórico de Estado subsidiario y también pone como faro la “economía social de mercado”.

4.- Y el PRD promueve el Estado laico como una forma de aplastar al catolicismo, en tanto que el PAN está dominado por corrientes católicas.

Ante las definiciones de principios polares, el Instituto Federal Electoral y el Tribunal del Poder Judicial de la Federación están obligados a realizar un análisis de la alianza PAN-PRD porque presenta al elector una confusión de ideologías. Los panistas van a votar por una alianza PAN-PRD que apoya el aborto y busca el socialismo, en tanto que los perredistas habrán de sufragar por un PRD-PAN que contradice los principios de la autonomía sexual y apoya la tesis de la vida desde la concepción que se ha convertido en el argumento de los panistas para atacar la legalización del aborto que aprobaron los perredistas en el DF.

Las autoridades electorales tienen la obligación constitucional de otorgar certeza a las elecciones y ahí se incluye la certeza de la oferta los partidos  hacia los electores. Si se mantiene la alianza, entonces habrá llegado el momento de desaparecer los partidos porque César Nava y Beatriz Paredes habrán de bajar la cortina del modelo de partidos de Maurice Duverger: organismos consolidados por una ideología. Eso sí, PAN y PRD contribuirán a destruir lo que en otros países han tenido miedo de encarar: el agotamiento de las ideologías y por tanto el fin de la Historia.

Pero como no ocurre así, como los electores tienen ideas políticas y quieren partidos que ofrezcan candidatos con perfiles ideológicos coherentes, entonces las autoridades electorales tienen la obligación de pronunciarse sobre las alianzas. Aunque no en términos operativos o de legalidad, sino en función del hecho de que los partidos representan una determinada oferta ideológica.

La confusión del PAN y del PRD es doble: por un lado, y en función de los intereses ideológicos de los electores, el saldo final no será la suma de militantes de cada uno de los partidos, pues al final habrá militantes que se negarán a avalar el absurdo ideológico de la alianza o de plano podrían votar por el PRI, quien de hecho podría capitalizar su posición ajena a los extremismos de derecha (PAN) y de izquierda (PRD). Y de otro, la política es exactamente lo contrario a las matemáticas ideológicas y la suma de la izquierda y la derecha no llevará en automático a un centro sino a un mazacote poroso.

El enigma, paradójicamente, va a ser resuelto por los candidatos de la alianza PAN-PRD en Oaxaca, Puebla y Durango: en función de su formación priísta, entonces esos candidatos --Gabino Cué, Rafael Moreno Valle y José Rosas Aispuro Torres-- estarían en la meta de ganar las elecciones en nombre del PAN-PRD pero para aplicar un modelo de gobierno al estilo de PRI porque ninguno de los tres ha demostrado convicción a favor de las ideas del PAN o del PRD y porque se salieron del PRI no por una derrota ideológica sino simplemente porque les negaron candidaturas. En este punto es en el que el PRI de todos modos sale ganando.

En este contexto, al final de cuentas el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, tuvo razón: las alianzas son una forma legitimada y avalada de fraude electoral. Porque los electores van a votar por candidatos que representan ideologías excluyentes. Y con el hecho definitivo de que tampoco se habrá derrotado al PRI porque el PRI seguirá gobernando con priístas como candidatos del PAN-PRD.

 

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