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Martes 25 de mayo de 2010


 

+ Carlos Fuentes, Echeverría, JLP

+ Tiempo mexicano del viejo PRI

 

Carlos Fuentes puede ser considerado un intelectual orgánico del sistema político priísta. Crítico, claro, pero al final de cuentas leal. En 1971 apoyó a Luis Echeverría por el halconazo contra estudiantes y en 1976 fue asesor del candidato presidencial priísta José López Portillo. Hoy aparece como el intelectual armónico del regreso del PRI a la presidencia.

A pesar de navegar con la bandera del intelectual independiente, Fuentes siempre ha estado cerca del Príncipe del poder, desdeñando el consejo de Octavio Paz de que el intelectual debe interesarse en la política pero permanecer alejado del Príncipe. Pero Fuentes siempre ha aparecido al lado del Príncipe: además de Echeverría y López Portillo, con Salinas, Zedillo y hasta con Fox. Ha apoyado a Beatriz Paredes y ha sido un nostálgico del PRI en el poder.

Por eso sus declaraciones en España el viernes pasado no deben acreditarse a los deslices de un escritor o a su edad. Carlos Fuentes ha sido un intelectual del poder, para el poder, con el poder. Pero no cualquier poder. Paradójicamente en uno de sus ensayos de Tiempo Mexicano (1971) es bastante duro en su crítica a la composición corporativa del PRI y le acredita la responsabilidad de pervertir la política.

Pero ahora, con la edad del tiempo, resulta que Carlos Fuentes dice que el PAN es un mal partido en el poder porque carece de lo que tenía el PRI: “el PAN entró al poder sin esa base que, nos guste o no, tenía el PRI: las bases campesina, obrera, una clase media, intelectuales, profesionistas, tenía una burocracia bien armada, todo un aparato de gobierno muy extenso”. El mensaje no puede ser más claro: para Fuentes, es preferible el control corporativo del PRI que una oposición sin esos vicios.

Pero se trata, sin duda, del mismo Carlos Fuentes de antes, el Fuentes de siempre. Una muestra del perlario de sus declaraciones ayudaría a contextualizar esa nostalgia de Fuentes por el PRI en el poder.

--En 1971, luego del halconazo, afirmó: “si los intelectuales y hombres de izquierda dejamos al presidente Echeverría aislado, rodeado por los enemigos de la independencia del país, habremos cometido un crimen histórico”. La respuesta se la dio el poeta Gabriel Zaid en una carta a Fuentes: “el único criminal histórico de México es Luis Echeverría”. Esa carta, por cierto, fue censurada por Carlos Monsiváis como director del suplemento La Cultura en  México, de la revista Siempre!

--El presidente Echeverría puede tener la grandeza de Cárdenas si resuelve los problemas con la inteligencia y la audacia con la que lo hizo aquel.

--Creo que afortunadamente el presidente Echeverría optó por el camino de la democratización. Un cambio sembrado de escollos, de dificultades, tanto para el pueblo mexicano --que ha estado sometido a un proceso de despolitización aguda a partir de 1940 que tiene resentimientos, escepticismos muy comprensibles--, como para el propio poder, al cual le es sumamente fácil acudir a la táctica de la represión. En México se puede desbaratar fácilmente, mediante la represión, cualquier intento de iniciativa popular. Luchando contra todos esos factores, indudablemente el presidente tomó una iniciativa a favor de la libertad democrática.

--Cometen un crimen histórico quienes adoptan un membrete político de izquierda para dar rienda suelta a sus muy mexicanos problemas de masoquismo individual y social: viva el fracaso, sobre todo si puedo atribuirlo a “fuerzas objetivas” y retirarme a rumiarlo en el resentimiento fino y sutil de la clase media. Cometen un crimen histórico, en fin, quienes se cruzan de brazos a esperar el inevitable Apocalipsis que liquidará, fatalmente, los regímenes burgueses de este mundo.

--Soy el mismo Fuentes. Lo que no hay es el mismo gobierno, los mismos gobiernos. No coincido con los gobiernos anteriores y puede que no coincida en el futuro. En eso consiste la libertad política del intelectual: en escoger con quién está y con quién no está. Si después de quince años ha habido cambios, ¿cómo no reconocerlos? Seríamos Jeremías o vírgenes desengañadas, lo cual me parece una actitud muy fácil.

--El crimen del Jueves de Corpus es hijo del crimen de Tlatelolco; obedece a la misma política y, acaso, lo cometieron las mismas manos y lo imaginaron las mismas cabezas.

Por eso la percepción de Fuentes de que el PAN no sabe gobernar porque no es el PRI, porque carece de la forma priísta de ejercer el poder: “el PAN llegó descalzo prácticamente a la Presidencia, es un partido que nunca ha tenido una base popular, de clase media, católico, minoritario, pero que nunca ha aspirado a tener la base del PRI, de repente llega al gobierno y los resultados son los que vemos”. Es decir, que el PAN ha fracasado en el ejercicio del poder porque no quiso copiar al PRI.

El problema de Fuentes es político e ideológico. Y su neurosis del micrófono lo mete en problemas. Pero define a Fuentes como el Vicente Lombardo Toledano de los intelectuales: un hombre de la izquierda priísta, pero priísta al final de cuentas.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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