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Miércoles 10 de noviembre 2010


 

+ Prensa equivoca el adversario

+ Narco ataca como la guerrilla

 

 

Para Ricardo Alemán, a la espera

de su próximo Itinerario Político

 

1.- Ante el temor de enfrentar directamente a las fuerzas armadas y a las policías federales, el crimen organizado ha decido golpear los flancos más débiles de la sociedad: los medios de comunicación y las presidencias municipales. Con ello, su intención es fracturar el frente gobierno-sociedad de lucha contra la inseguridad.

2.- La mayoría de los medios de comunicación ha reaccionado como lo esperaban las bandas de delincuentes: culpando al gobierno y no a los criminales. Con ello, los medios le reclaman al gobierno y éste responde con discursos también agresivos. Sin embargo, el enemigo común es el crimen organizado.

3.- La seguridad de los periodistas es responsabilidad directa de los editores. Y por tres razones: denuncia social, información para aumentar circulación y presión editorial para las exclusivas. Al gobierno, eso sí, le corresponde la existencia de un espacio judicial para indagar y castigar agresiones contra periodistas y la conformación de un marco jurídico para garantizar la libertad de prensa.

4.- El involucramiento de periodistas en hechos vinculados al crimen organizado es decisión propia. El error del reportero Carlos Alberto Guajardo, del Expreso de Matamoros, fue haber quedado atrapado en medio de una zona de intercambio de disparos. En una guerra sin reglas de combate la peor parte la sacan los informadores. En Irak y Afganistán difícilmente los corresponsales extranjeros se meten en la línea de fuego, por muy prometedora que sea la exclusiva.

5.- Los editores deben asumir su responsabilidad. De nada servirá que exijan cadena perpetua contra agresores de periodistas si los propios editores no garantizan la seguridad de sus informadores: seguros de vida, salarios, cobertura de daños, seguridad en el empleo, protocolos de cobertura. Casi ningún editor ha honrado a sus reporteros caídos en combate, salvo por el recuerdo politizado y no por la preocupación por sus familias.

6.- El debate sobre el papel de los medios en el contexto de la lucha contra la inseguridad está comenzando. Pero existen fallas evidentes en la política de comunicación social del gobierno por exigir disciplina a los medios y no por establecer mecanismos de comunicación que definan con claridad al adversario. Lo malo es que la prensa contesta con la lista de eventos noticiosos cotidianos para demostrar un ambiente de guerra.

7.- Los medios se han agotado en la noticia, en la contabilidad de los muertos y en la multiplicación del clima de incertidumbre. Las noticias, ciertamente, ahí están. Pero la función del periodista es cumplir con una de las reglas básicas del periodismo: informar el por qué, no sólo el qué. Hace como veinte años Ricardo Rocha abrió en la televisión comercial un espacio bajo una frase que resumía y resume la tarea fundamental del periodista: detrás de la noticia. Es decir, explicar por qué ocurren ciertos hechos.

8.- Asimismo, los medios han aprovechado el viaje de la lucha contra la inseguridad para ajustar cuentas pendientes con el poder. Sin embargo, son evidentes los extremos: de un lado, la prensa que cuenta sólo los muertos y no cumple su función de mostrar lo que está detrás de la noticia; de otro, el uso de la información criminal extraordinariamente crítica contra el gobierno pero al mismo tiempo acrítica contra los narcos. Pocos, poquísimos, son los periodistas que exhiben la criminalidad de los capos.

9.- El caso culminante fue el de Julio Scherer García cobijado bajo el brazo de Ismael El Mayo Zambada, uno de los capos más buscados, y una nota acrítica y por tanto exaltadora de los criminales. O la forma en que la prensa denuncia los escasos puntos de violación de derechos humanos por las fuerzas de seguridad, frente al silencio ante la violación cotidiana por parte de los narcos de los derechos humanos de la sociedad.

10.- Los medios se encuentran en lo que el escritor español Arturo Pérez Reverte ha definido como el “territorio comanche”. En su novela homónima, periodistas españoles andan en la guerra de Sarajevo en busca de la gran exclusiva: la foto del instante vuelan un puente. El narrador recoge la advertencia de un funcionario local a un periodista que quería ver y fotografiar un puente a punto de ser volado. "Sobre todo, no crucen el puente; se exponen a quedarse al otro lado", les dijo a los periodistas. El narrador resume:

“Era lo que ellos llamaban territorio comanche, es jerga del oficio. Para un reportero en una guerra, ése es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des la media vuelta. El lugar donde los caminos están desiertos y las casas son ruinas chamuscadas; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a lo lejos mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. El suelo de las guerras está siempre cubierto de cristales rotos. Territorio comanche es allí donde los oyes crujir bajo sus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando. Donde no ves los fusiles, pero los fusiles sí te ven a ti”.

 

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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