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Lunes 22 de noviembre 2010


 

+ Oaxaca: bienvenidos a pesadilla

+ Se va el PRI y llega… el PRI

 

Como se esperaba, Oaxaca alista maletas del viejo régimen del PRI y se prepara para darle la bienvenida al nuevo… viejo régimen del PRI.,

Lo que debaten los oaxaqueños no es el ajuste de cuentas con el viejo PRI que se va sino la preocupación por el viejo PRI que llega con Gabino Cué. En un ensayo leído en el Seminario “Oaxaca 2010: las lecciones de la elección”, organizada por los cuerpos académicos de Estudios Políticos y Género, Cultura y Desarrollo del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Benito Juárez, el sociólogo Isidoro Yescas logró resumir el conflicto que le llega a Oaxaca. Luego de enumerar los pasivos con la clase política que se va, analiza los pasivos de la clase política que llega:

“…los riesgos de que se interrumpa el proceso de cambio político no se encuentra solamente en los personeros del viejo régimen, sino también en ese amplio abanico de organizaciones sociales, sindicales y políticas que, de facto, se han constituido en el cuarto poder de Oaxaca.

“Con orígenes e intereses diversos, bases sociales generalmente corporativizadas y liderazgos que no siempre se han ganado el respeto de sus representados y mucho menos de la sociedad, estas organizaciones crecieron y se fortalecieron generalmente por la indolencia, ineficacia y complicidad de funcionarios gubernamentales o ante la ausencia de canales institucionales de interlocución de los gobiernos priístas. Sin embargo, lo que la sociedad oaxaqueña, y sobre todo los habitantes de la ciudad capital han criticado, son sus métodos de lucha, sobre todo los que a todas luces agravian y perjudican a miles de ciudadanos y no a sus adversarios políticos o a las instituciones que critican y de quienes reclaman su atención. Y el problema es que estos métodos, consistentes en bloquear en forma reiterada calles y carreteras, tomar oficinas públicas y atentar contra el patrimonio personal e histórico de los oaxaqueños, prácticamente se han institucionalizado.

“Lo que resulta más preocupante es que este ambiente de anarquía, de nulo respeto a la legalidad y a los derechos de terceros, pudiera persistir para el siguiente sexenio, prácticamente con los mismos actores, pero también con grupos y organizaciones emergentes, promovidos desde ahora para el cobro de facturas poselectorales y para obstruir la buena marcha del nuevo gobierno. Por lo tanto, la inestabilidad política y la resistencia a respetar las leyes puede constituirse en otro factor de riesgo que puede hacer más difícil, o de plano congelar la transición democrática y un ejercicio de gobierno que pretenda poner por delante el respeto a la ley e iniciar un acercamiento serio y respetuoso con la ciudadanía.

Yescas plantea tres escenarios para Oaxaca, que ligan el arribo de Cué y sus compromisos con grupos antagónicos entre sí, con la decisión de si habrá o no aoianza PAN-PRD en las presidenciales del 2012 y las elecciones intermedias en Oaxaca en el 2013:

“Un primer escenario apuntaría a tener un gobierno solamente de alternancia, con una coalición legislativa parcial y de corta duración, un poder ejecutivo fuerte y un gabinete plural. Las viejas instituciones serían ajustadas solamente a las nuevas condiciones políticas y la reforma del Estado se procesaría en forma gradual y sin poner en riesgo la estructura del viejo régimen. No habría regresión autoritaria, pero tampoco transición democrática.

“En el segundo escenario estaríamos ante la posibilidad de tener un gobierno de coalición comprometido con una agenda política para la transición hacia un régimen democrático. Una coalición gobernante resultado de un pacto y agenda de trabajo entre las dirigencias nacionales y estatales del PRD, PAN, PC y PT, que comprometa a estas fuerzas políticas a promover un nuevo diseño institucional para Oaxaca, a cambio de que las mismas estén representadas en forma proporcional a su fuerza política y electoral en el gabinete gubernamental. No quedarían excluidas otras fuerzas sociales y políticas, incluido el PRI, pero bajo reglas definidas y consensadas por la coalición gobernante. Se sentarían así las bases para transitar de un régimen autoritario a uno democrático, sin que eso necesariamente garantice su instauración y consolidación pues en este como en los otros escenarios siempre estarán presentes factores disruptivos internos y externos como la sucesión presidencial del 2012, las elecciones locales del 2013 o la propia dinámica de los conflictos sindicales, políticos y sociales de la entidad.

“Y en un tercer escenario lo que pudiera ocurrir es la conformación de un régimen híbrido, como lo llama Leonardo Morlino. Es decir, la integración de un gobierno plural, pactista, con un ejecutivo fuerte y un gabinete dominado por la vieja clase política, pero en donde también estén representados los partidos que a nivel del poder legislativo le dieron continuidad a la coalición electoral. El nuevo régimen no se quedaría en la mera alternancia, pero tampoco se atrevería a promover reformas legales y cambios políticos e institucionales profundos, ni a tomar decisiones que impliquen confrontación con sus adversarios políticos del viejo régimen. Se estaría en el caso de un régimen que para mantener su bono democrático ganado en las urnas y para garantizar su continuidad, optaría por cambios graduales y arreglos políticos a la vieja usanza.

“Y ojalá me equivoque, pero algunas señales políticas parecieran empezar a apuntar hacia esta tercera vía.”

 

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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