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Martes 5 de octubre 2010


 

 

+ Edomex: derrota de Camacho

+ Alianza PAN-PRD-CSG-Ebrard

 

El anuncio de Andrés Manuel López Obrador de solicitar licencia en el PRD para separarse del partido y combatir la presunta alianza PAN-PRD para el Estado de México tiene cinco agendas ocultas:

1.-López Obrador prepara una ofensiva final contra Manuel Camacho y Marcelo Ebrard con el argumento de que la candidatura presidencial perredista no podría quedar en manos del salinista Ebrard ni operada por el salinista Camacho. El principal argumento de los lopezobradoristas contra Enrique Peña Nieto radica justamente en la acusación de que el mexiquense sería el candidato de Carlos Salinas de Gortari. El tabasqueño está a la espera del momento preciso para lanzar ese misil intercontinental. Camacho y Ebrard fueron los arquitectos políticos del proyecto salinista.

2.- La amenaza de salirse del PRD también deja a Camacho sin capacidad de maniobra para la candidatura presidencial de la alianza PRD-PT-Convergencia. Camacho se había auto erigido en el operador de la operación política de nominación del aspirante 2012 de ese grupo, con la carga negativa de que en 1993 no se ajustó a las reglas del juego, apeló a un compromiso secreto con Salinas para ser el sucesor e hizo un berrinche cuando el candidato fue Colosio. Como adelanto, Camacho ya perdió objetividad e imparcialidad porque ha estado presente en todas las reuniones de promoción de la candidatura presidencial de Ebrard.

3.- La estrategia de Camacho estaba tejida en la urgencia de evitar una consulta abierta a la base perredista e introducir en cambio una encuesta de popularidad. La trampa es obvia: Ebrard es un candidato mediático y de encuestas y López Obrador ha construido una base social de militantes en todo el país. Pero Camacho podría estar jugando contra López Obrador como Salinas jugó contra él: jalarlo a un acuerdo y luego sacar al candidato como conejo de la chistera. Al amenazar con alejarse del PRD, López Obrador estaría también mandando el mensaje de que los demás acuerdos no tendrán cumplimiento. La salida del tabasqueño desfondaría el PRD.

4.- El escenario político de contexto de las alianzas estaría prefigurando una situación de conflicto para el PAN y para el PRD: por sí solos, con Ebrard como candidato y con cualquier panista nominado, ninguno de los dos podría ganar las elecciones del 2012. De ahí que los estrategas lopezobradoristas están acumulando datos de una posible alianza PAN-PRD en la candidatura presidencial del 2012 para tener con qué enfrentar al PRI. La ocupación del territorio mexiquense por López Obrador podría abortar algo ya avanzado: alianza PAN-Ebrard en el Valle de México, con candidato aliancista panista en el Estado de México y perredista en el DF. Y de ahí PAN-PRD a la candidatura presidencial para una doble victoria: sobre el PRI y sobre López Obrador.

5.- Y de paso, López Obrador también envió señales a la comunidad política perredista del DF de que los salinistas Ebrard y Camacho quieren desplazar a los perredistas y lopezobradoristas del gobierno capitalino, en alianza con el PAN. El PRD le quitó el DF a Salinas y a los salinistas camachistas en 1997 y el PRD se los regresó en el 2000 vía Ebrard. Por eso fue que Ebrard lanzó su campaña por la candidatura presidencial del PRD aún como jefe de gobierno, a fin de imponer desde ahora al jefe de gobierno interino que controlará los fondos y los programas que mantienen la hegemonía del PRD a través de la jefatura de gobierno. Los movimientos en el gabinete de Ebrard tuvieron el propósito de controlar los hilos de poder. Por lo pronto, Ebrard hará campaña partidista como jefe de gobierno y con los recursos y cargos públicos del gobierno, algo que el PRD revalidó de la cultura priísta.

Los movimientos estratégicos de Ebrard provocaron no sólo la respuesta de López Obrador sino la incorporación al debate de Cuauhtémoc Cárdenas y la corriente perredista a favor de Lázaro Cárdenas Batel como sustituto de Jesús Ortega, quien ha abierto su juego con maniobras que están lejos de los estilos del PRD y que recuerdan el maniobrerismo de su tutor Rafael Aguilar Talamantes. De hecho, la preocupación de los perredistas radica en el hecho de que Ortega le entregó el manejo del PRD al salinista Manuel Camacho.

En este contexto, Camacho ha dejado de ser un árbitro confiable para operar el mecanismo de designación del candidato presidencial del PRD porque está actuando como Salinas manejó la nominación de Luis Donaldo Colosio y el desplazamiento del propio Camacho. Y López Obrador no quiere ser en el 2012 el Camacho de 1993. Por eso el tabasqueño ha fijado nuevos parámetros de negociación con el PRD en función de la candidatura a gobernador para el Estado de México. De ahí que la selección del candidato mexiquense vaya a dejar claro cómo será la nominación del candidato presidencial perredista.

Camacho y Ebrard aparecen como los adversarios políticos de López Obrador. Y la definición de la candidatura a gobernador para el Estado de México será el primer round político serio --el verdadero juego de fuerzas-- entre el tabasqueño y la pareja Ebrard-Camacho. Sólo que el ring no es la política sino el PRD, cuyo destino político como partido podría ser rescatado por Cuauhtémoc Cárdenas.

Lo único claro es que López Obrador va a imponer su candidatura presidencial dentro o fuera del PRD. Y que Ebrard se somete o se confronta.

 

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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