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Viernes 15 de octubre 2010


 

+ Inseguridad: ganan los malos

+ Sociedad se queja pero se niega

 

La lucha contra la inseguridad y el crimen organizado ha entrado en su fase más delicada: la de la incomprensión social. Mientras las autoridades federales, las fuerzas armadas y las policías han logrado descabezar buena parte de la hidra de la delincuencia, los sectores sociales se han dedicado a paralizar la acción pública.

La larga lista de decisiones sociales contra la lucha criminal, de modo natural, ha dejado la percepción de que la delincuencia va ganando la batalla y que el sacrificio de vida de militares y policías ha sido inútil. Sin embargo, sociedad y autoridades estatales y municipales fueron las responsables directas del asentamiento de los criminales en la república y del control casi total en Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua.

Los datos sobre la acción social contra la estrategia oficial en materia de inseguridad están a la vista:

1.- El debate para legalizar las drogas cuando el país se encuentra en una guerra contra los narcotraficantes. Y el punto de partida del debate es el de la afirmación de que México va perdiendo la lucha contra el narco. Por tanto, la legalización no sería una estrategia sino el reconocimiento de la derrota. La legalización no bajaría el consumo ni la violencia y sí crearía una nueva estructura de dominación política, además de aumentar el consumo.

2.- La presión social para acotar el fuero militar cuando el ejército se encuentra en plena línea de combate porque esa limitación beneficia a los criminales.

3.- El rosario de quejas de la sociedad juarense en la reunión presidencial del martes, pero sin que esa misma sociedad haya hecho algo concreto en materia de seguridad. El crimen organizado sigue asentado en Juárez porque la sociedad lo ha permitido.

4.- En medio de batallas callejeras por el asentamiento del crimen organizado en todo Tamaulipas, el gobernador saliente Eugenio Hernández culpa a la federación de la inseguridad. Pero los narcos se asentaron en la plaza ante la apatía --para decir lo menos-- del gobierno estatal. El crimen organizado asesinó al candidato del PRI al gobierno del Estado. Lo grave de todo es que el gobernador no gobierna, dejando al estado ante una situación típica de inexistencia de poderes. Si la federación quisiera resolver la crisis, entonces debiera empezar por la deposición del gobernador.

5.- El PRD carece de autoridad moral para criticar la lucha contra el crimen organizado porque sus líderes en el congreso ingresaron clandestinamente a Julio César Godoy, acusado de servir al narcotráfico. Es decir, que el PRD protege a militantes acusados en tribunales de vinculaciones con el crimen organizado. El PRD cometió un gravísimo error político: darle fuero a un acusado para alejarlo de la justicia.

6.- Los periodistas del norte del país reclaman agriamente al gobierno de la inseguridad, pero no denuncian a los criminales ni investigan quiénes son los malos de la película. Al contrario, un diario de Chihuahua ingresó al crimen organizado a su junta editorial al solicitarle a los delincuentes línea informativa.

7.- En Juárez, el alcalde saliente contó la historia de un narco detenido que anunció su salida de la cárcel en 48 horas para matar al policía que lo apresó y que cumplió su palabra 48 horas después, pero nada hizo el alcalde para reaprehenderlo. Y dejó su cargo como si nada.

8.- En Tamaulipas se ha llegado al cinismo gubernamental estatal. El 22 de junio, el procurador estatal priísta Jaime Rodríguez Inurrigarro se reunió con empresarios en el Casino Victorense para ver un partido de futbol. En la plática, los empresarios se quejaron por la ola de secuestros. La respuesta del procurador fue de antología: cuídense, cuiden a sus hijos, (los delincuentes) vienen por peces gordos. No ofreció seguridad sino sólo dijo: cuídense. Una semana después, el crimen organizado asesinó al candidato priísta a gobernador Rodolfo Torre. Los empresarios entraron en pánico cuando vieron que la autoridad estatal fue incapaz de proteger a un político local.

9.- La defensa de los derechos humanos se ha convertido en el arma política preferida del crimen organizado. Los daños a los derechos humanos no han sido intencionales ni como objetivo central. De todos modos, los derechos humanos buscan paralizar la acción de las autoridades militares y policiacas justo cuando las bajas en el lado del crimen organizado han sido sensibles.

10.- Lo que está en juego es la disputa por el sistema político entre el gobierno constitucional y el crimen organizado. Con la legalización de la droga se pasaría de una sociedad en construcción democrática a una sociedad pacheca estupidizada por el consumo de drogas, la codicia, la hegemonía de las élites y la marginación social; es decir, como los Estados Unidos.

Mientras la sociedad no se involucre directamente en la lucha contra la inseguridad y el crimen organizado y se dedique sólo a criticar y a atar de manos a las fuerzas militares y policiacas, la estrategia será fallida. Por eso contrasta el hecho de que en Chihuahua y Tamaulipas la sociedad ataca a las fuerzas armadas, mientras en el desfile militar del 16 de septiembre en el DF el ejército y la marina recibieron el apoyo popular en las calles. Retirar las tropas de Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León sería entregarle la plaza al crimen organizado.

Pero a lo mejor eso es lo que quiere la sociedad en esas entidades: ser gobernados por los delincuentes y permitir que sus hijos se hagan adictos.

 

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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