--------

Martes 6 de diciembre de 2011

+ Twitter: una sociedad no priísta

+ Peña: no-lectura de Habermas

 

Más que a Enrique Peña Nieto, ayer las redes sociales se le aparecieron a los políticos como un espacio público indomeñable, autónomo y detonador. Y ayer, en el caso del precandidato único del PRI a la presidencia, los políticos demostraron carecer de asesores cibernéticos.

El escándalo estalló el domingo con el tropiezo del ex gobernador mexiquense en la Feria del Libro de Guadalajara cuando confundió autores y citó libros de oídas y se potenció a la media noche con un retwitter de su hija @Pau_95Pena --luego cerrado-- de un mensaje que llamó pendejos y prole a los críticos de su papá. A lo largo de todo el lunes, el twitter hirvió de críticas y Peña reaccionó hasta el mediodía, cuando el daño estaba hecho.

Independientemente de los temas centrales del incidente, el punto clave se localizó en la incapacidad de los políticos y sobre todo del precandidato presidencial que encabeza las encuestas para entender la lógica de las redes sociales cibernéticas: sin asesoría, lento, casi pasivo, Peña abandonó la plaza y regresó al mediodía con una disculpa, como si twitter fuera un boletín de prensa y no el nuevo espacio público de la participación social en política.

La fuerza del internet y de twitter se mostró en el caso Peña Nieto no tanto en el número de mexicanos con acceso a las redes cibernéticas, sino por su impacto en los periódicos, la radio y la televisión, quienes recogieron el debate y lo potenciaron. Peña Nieto se quedó pasmado, aislado y sin entender la dinámica del twitter porque tardó en responder cuando el tema ya se había multiplicado; con ello mostró no sólo que no sabe del funcionamiento social del internet sino que carece de asesores y de un equipo especializado en redes, cuando algunos políticos manejan el modelo web 2.0 de interrelación de los escenarios cibernéticos y su dinámica de retroalimentación y la creación de comunidades cibernéticas.

El internet ha demostrado ser una herramienta para uso político. Barack Obama la ha utilizado para difundir mensajes y para recolectar fondos por la dispersión social en los EU. En España el internet ha sido incorporado a los equipos de marketing político de los partidos y con ello no sólo se salen de los espacios limitados de los periódicos y la televisión, sino que crean redes de comunicación inmediata; el movimiento de 15-M y los Indignados nacieron de una convocatoria en internet.

Las redes sociales conforman un espacio integrado y participativo no sólo para la intercomunicación (Twitter) o la relación (Facebook) sino para el activismo político. Pero sus posibilidades han avanzado hacia la conformación de verdaderas comunidades sociales para el intercambio activo y la movilización. De alguna forma las redes sociales podrían considerarse como espacios públicos ocupados por grupos sociales porque ahí se carecen de reglas, limitaciones y carnets de grupos; no suplen a los partidos políticos pero de alguna manera pueden conformar un tipo de asociación con posibilidades de participación política.

A pesar de la importancia del espacio cibernético, los políticos mexicanos se han quedado en la primera fase: el registro de cuentas sólo para la difusión de información de primer piso. Sin embargo, ingresaron a un espacio público abierto, dinámico, sin reglas del juego, utilizado por la sociedad como mecanismo de respuesta-protesta-participación, sin espacios de intermediación. A Peña Nieto le tocó probar la dinámica y la fuerza del internet como un espacio de confrontación social por los libros y el mensaje de su hija. Durante doce horas se pasmó sin entender que la falta de reacciones inmediatas posibilitó que la plaza fuera tomada por la crítica, el escarnio y la protesta.

Asimismo, Peña Nieto pudo percibir lo veleidoso del Twitter: el precandidato panista Ernesto Cordero acudió a una entrevista con Sergio Sarmiento y ahí criticó a Peña Nieto por el tema de los libros, pero él mismo cometió un error similar al confundir a la autora del libro La isla de la pasión; sin embargo, por más que hubo estimuladores de la polémica, al final el caso de Cordero no prendió en la red como el de Peña Nieto: algunos acreditaron esta disparidad a un hecho político que pudo haberle servido al panista para sondear el ambiente electoral: Peña Nieto fue apabullado por su condición de precandidato puntero y a Cordero no le concedieron posibilidades electorales.

La dinámica de la información política en las redes sociales, sobre todo Twitter, obliga a los políticos a entender primero el fenómeno social de un país que encontró en el internet un espacio público fuera de cualquier control oficial o partidista y con ello detectar una comunidad social rebelde, ajena a las reglas del juego de los periódicos, la radio o la televisión, a veces sin atender inclusive a las exigencias políticas. Sin embargo, el efecto de los casos Peña Nieto y su hija demostró la fuerza social de las redes cibernéticas y la necesidad de los políticos de establecer formas de utilización no sólo para difundir imagen sino para controlar daños.

Las estrecheces de los medios tradicionales y la ruptura de los consensos sociales ha convertido a las redes cibernéticas en un nuevo espacio social y público, entendido a la manera de Habermas: un lugar para el posicionamiento de una parte de la sociedad que pude influir en el comportamiento de las masas y de hecho capaz de disputarle dirección política a los partidos ya debilitados por las oligarquías dirigentes.

Y lo que menos tiene el internet es el perfil de comunidad virtual porque es tan real que puede apabullar, como le tocó ayer padecerlo a Peña Nieto.

(Hoy martes a las siete de la noche se inaugura el Museo del Escritor, una iniciativa del novelista René Avilés Fabila, en el Faro del Saber Bicentenario, Parque Lira 94, Col. Observatorio.)

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

- - 0 - -

 

Imprimir


  Regresar