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Miércoles 26 de enero 2011


 

+ Yunes hunde a PAN veracruzano

+ Interfiere en lucha contra mafias

 

Durante los días pasados, el político veracruzano Miguel Angel Yunes Linares pasó a la clandestinidad política para evitar las suspicacias: su nombre y los de sus operadores siguen relacionados con la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán. Pero también porque los panistas comienzan a desplazarlo de los espacios de poder.

Luego de haber sido derrotado en las urnas como candidato panista a gobernador veracruzano por el priísta Javier Duarte, Yunes trató de organizar una insurrección local y un gobierno legítimo paralelo pero el PAN prefirió marcar su distancia. Inclusive, desde el gobierno federal enviaron algunas señales para separarse de los estilos sobrecalentados de Yunes: la prioridad en las relaciones con los estados que estrenaron gobernador es la de la colaboración, no de la confrontación.

Aspirante al gobierno estatal desde 1998, Yunes ha fracasado en todos sus intentos. Y cada una de sus derrotas lo lleva a saltos en el trapecio de la política mexicana. Ahora mismo existen algunos indicios de que busca vinculaciones con el PRD, aprovechando que el grupo de Jesús Ortega, Manuel Camacho y Marcelo Ebrard está levantando todo el cascajo político del PRI.

La nueva migración de Yunes tiene que ver con la decisión de los panistas veracruzanos de impedir el desmoronamiento del partido en Veracruz. La imposición por dedazo de Yunes como candidato a gobernador, parte de una negociación política con la señora Elba Esther Gordillo y su cuota de poder, se logró con el alto costo político de fracturar al partido: el precandidato panista mejor posicionado, Gerardo Buganza, prefirió salirse del PAN y hoy es secretario de gobierno de Veracruz como propuesta del gobernador Duarte de una composición plural que termine con las divisiones en las élites políticas.

Como era de esperarse, Yunes acaba de perder otro round político: con maniobras autoritarias y agresivas quiso tomar por asalto el PAN veracruzano pero nada pudo lograr porque perdió el apoyo de la señora Gordillo y nadie le responde a sus llamadas en Los Pinos. Yunes tuvo otra derrota al querer imponer al orgullo de su nepotismo, si hijo Fernando, como operador legislativo local del panismo.

El fracaso de Yunes ha sido familiar:

--Yunes se había comprometido a ganar el gobierno del estado y perdió por casi cien mil votos.

--Luego trató de organizar un conflicto poselectoral pero se quedó sin seguidores. Además, el PAN veracruzano prefirió el camino de la oposición dura pero responsable.

--Más tarde Yunes quiso tomar por asalto la coordinación de la nueva bancada panista en el congreso local para imponer a su hijo Fernando, pero también fue contenido por los panistas.

--No contento con ello, buscó colocar a un Juanito en la presidencia del PAN estatal y lanzó a Angel Rafael Deschamps Falcón, y de nueva cuenta fue derrotado: los panistas prefirieron a Enrique Cambranis Torre, un panista por cierto al que Yunes había agredido físicamente.

--Sin espacios en el panismo, ahora Yunes ha comenzado a mirar hacia el PRD, donde los estándares éticos prácticamente no existen. Y dicen en Veracruz que Yunes ya se pavonea como próximo senador del PRD y obviamente futuro jefe de la bancada perredista en la cámara alta.

--Y aprovechando la ingenuidad de algunos columnistas nacionales, Yunes se auto promovió como director general de Pemex y lamentablemente para él nadie le hizo caso.

Lo que queda por aclarar es el caso de la espectacular fuga de El Chapo Guzmán hace diez años del penal de Puente Grande, en tiempos en que la estructura de seguridad en los penales estaba copada por operadores yunistas colocados durante su gestión de director de reclusorios federales con Zedillo hasta mayo del 2000. En su lugar quedó su incondicional Enrique Pérez Rodríguez, a quien le tocó la fuga de El Chapo. Una vez que fue destituido, Pérez Rodríguez fue designado por Yunes como delegado del Issste en Veracruz y funcionó como uno de los principales operadores en la campaña yunista pasada.

Como lo esperaban en Veracruz, Yunes ha vuelto a las andadas. De nueva cuenta aprovecha su espacio preferido en las anónimas columnas de chismes políticos --la misma que lo promovió para director de Pemex-- para lanzar dardos ineficaces. Su intención es tratar de romper el diálogo político directo que ha establecido el gobernador Duarte con la oposición, un acercamiento por cierto mucho más sólido que el superficial fijado para fines propagandísticos por Fidel Herrera Beltrán. Entre otros temas, ese diálogo tiene como parte esencial la colaboración estatal priísta con el gobierno federal panista en materia de seguridad pública.

Pero la picaresca política veracruzana no tiene dudas. Yunes no habla por el PAN, ya lo abandonó la señora Gordillo, en el PRI no quieren saber nunca más de él y ahora sólo le queda el cobijo de Manuel Camacho y Marcelo Ebrard para convertirse en flamante senador perredista en el 2010. Y sus ataques contra el gobernador Duarte son parte de la cuota que tiene que pagar para colocarse en el entorno de Ebrard, además de hacerle el juego a los cárteles que quieren asentarse en el estado, entre ellos, el de El Chapo Guzmán.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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