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Viernes 28 de enero 2011


 

+ Guerrero: fraude estilo Salinas

+ Mientras, narco en el DF

 

Si la política tuviera memoria, muchos problemas se evitarían. El operativo electoral organizado por el PRD en Guerrero es el mismo que realizaron Manuel Camacho y Marcelo Ebrard en 1991 en el DF para quitarle el control político de la capital al PRD y restaurar el reinado de Carlos Salinas de Gortari.

El operador directo del fraude fue Ebrard, entonces uno de los niños terribles del salinismo. Luego de la debacle de 1988, Camacho y Ebrard lograron el “carro completo” del PRI, al grado de que Ebrard perdió como número uno de la lista plurinominal y no pudo ser líder de la bancada en la asamblea de representantes.

Pero el asunto no terminó ahí. El control político de Camacho y Ebrard era tan absoluto, que intentaron hacer un fraude al revés: reconocer la derrota en un distrito de Coyoacán para que Ebrard pudiera ingresar a la Asamblea. Sin embargo, la euforia los aplastó. Eso sí, Camacho no pudo ocultar que la victoria se dio gracias a la participación de mapaches electorales del PRI. En 1991 Camacho y Ebrard instalaron varias casas de seguridad electoral, entre ellas en Concepción Béistegui 1458, Iztaccíhuatl 80 y Cerro de Tikal 6.

El mismo mecanismo han preparado Camacho y Ebrard en Guerrero para hacer ganar al priísta que compitió como candidato del PRD y ahora del PAN. Una larga lista de funcionarios del Gobierno del DF, con recursos públicos capitalinos, se ha desplazado a distritos de Guerrero para el control de los votos justo en los días en que la policía federal, el ejército y la marina hacen cateos abiertos en zonas del Distrito Federal en busca del grupo de los Zetas que ya arribaron al DF mientras Ebrard anda haciendo precampaña presidencial en Guerrero.

El mensaje de Guerrero no alcanza aún a ser leído en el PAN. Así como Camacho y Ebrard se apoderaron del PRD y borraron la mediocre y cuestionada dirigencia de Jesús Ortega Martínez, así ahora Camacho y Ebrard van tras el PAN para coparlo con miras a las presidenciales del 2012: la alianza para derrotar al PRI, sólo que con Ebrard como candidato. El PAN carece de un estratega político como Camacho, un político al servicio del mejor postor y el arquitecto del proyecto político de Salinas de Gortari.

Las elecciones en Guerrero no serán locales. De hecho, aparecen como un laboratorio político diseñado para derrotar al PRI, y preparar el camino de la elección presidencial del 2012 y para abrir nuevos espacios de negociación en el Estado de México. Si se impone el modelo Camacho en Guerrero y en Edomex, entonces Ebrard quedará consolidado como el candidato presidencial de la alianza PRD-PAN.

Lo malo de la alianza tardía PAN-PRD en Guerrero es el choque entre dos concepciones de la política: el PAN pugna por un modelo social donde el Estado sea subsidiario y la organización de la sociedad vaya ocupando los espacios del estatismo y el PRD se basa en un Estado asistencialista cuyos presupuestos de subsidios garanticen el control social.

Y la crisis que viene se localiza en la capitalización política de las victorias aliancistas: ¿a cuál de los dos partidos y sus respectivos candidatos presidenciales van a apoyar los gobernadores PAN-PRD? ¿O de hecho ya se adelantó la alianza PAN-PRD para un candidato presidencial aliancista --Ebrard-- para frenar el retorno del PRI a la presidencia de la república y el primer paso han sido los gobernadores aliancistas?

Lo que el PAN no parece haber comprendido aún es que el PRI es varias cosas: un partido, una estructura de poder y una cultura política. Y en las victorias aliancistas no hubo alternancia de los estilos del PRI a los modos del PAN, sino que los candidatos PAN-PRD fueron priístas producto de una lucha de facciones dentro del tricolor. Ello lleva a la conclusión de que el PAN vía los candidatos del PRD ha impulsado a figuras priístas forjadas en la cultura priísta y servidores del Estado priísta.

El PRD es un hijo ilegítimo del PRI como ideología e hijo desconocido por el PRI como grupo de poder. La misión histórica del PAN estaba en el compromiso de ser una auténtica alternativa política, histórica, moral, ética e histórica. Como panista auténtico, Felipe Calderón enfrentaba esa decisión histórica: construir la alternativa al PRI. Sin embargo, algo falló en el camino. Y el peor escenario que enfrenta el PAN es mantener el control de la presidencia --sin haber logrado consolidar el modelo económico y social panista-- pero vía algún candidato (ex) priísta.

Guerrero podría ser el Waterloo del PAN, aún si el cacique priísta Angel Heladio Aguirre gana las elecciones como candidato del PRD. El PAN como partido histórico quedaría en el furgón de cola de una alianza neopopulista que practica todo aquello que provocó la fundación del partido en 1939. En Guerrero no se disputa el gobierno de un estado o una posición de poder que ni siquiera es nominalmente del PRI. Guerrero se apareció, en medio de la trifulca política agudizada por la lucha sangrienta por el poder dentro del propio PRD, como un punto de inflexión para el PAN. La victoria del priísta Aguirre como candidato del PRD va a fortalecer a los (ex) priístas y (ex) salinistas Camacho y Ebrard y los va a colocar, simbólicamente sin partido, en la antesala de la presidencia de la república…, con el paradójico apoyo del PAN.

El candidato priísta no va a perder; si acaso, podría no ganar. Pero el gran triunfador de Guerrero va a ser el PRI como modo de vida, como cultura política, como práctica del poder. Ahí está, como prueba, el hecho de que Camacho y Ebrard operan igual que priístas para quedarse con el poder. Y podrán presumir que el PRI va a revivir en el PRD y con el apoyo histórico del PAN.

 

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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